Hay quince días por delante para que se clarifiquen qué integrantes de Movimiento Sumar dan el paso y se presentan para asumir el control orgánico del partido en vistas al proceso de primarias de cara a la asamblea del 11 de julio. El 30 de junio tendrán que conocerse ya las candidaturas que buscarán ese objetivo, siendo las confirmadas el 5 de julio las oficiales. Tras una semana inédita para la formación fundada por Yolanda Díaz, ya al margen, en la que se ha abierto una brecha enorme, conocido la existencia de una denuncia interna de seis altos dirigentes contra la coordinadora Lara Hernández por presunto acoso laboral –apoyado en versiones de trabajadores–, y confirmada la existencia de una fractura en dos corrientes, son hasta tres las opciones que habría sobre la mesa para el liderazgo del partido en menos de un mes.
A la espera de que el comité antiacoso de Movimiento Sumar emita un veredicto sobre esa denuncia, Hernández aspiraría a buscar la reelección como co-coordinadora, acompañada de un segundo que podría ser uno de sus mayores afines, Fabio Cortese. El responsable de Movilización de los magentas pasó la semana pasada a ser su segundo, como relevo de Laura Moreno, hasta el martes secretaria de Organización, que con su marcha –y la de David Comás, exsecretario de Comunicación– dio a conocer esa investigación en curso e hizo pública la división en Movimiento Sumar, herramienta planteada por Díaz como 'pegamento' del espacio ideológico con el resto de socios, como IU, Más Madrid o Catalunya en Comú, y que ahora se ha convertido en el actor más débil de la alianza, horizontal y sin la supervisión de un liderazgo carismático, sino de uno coral.
En frente está la aspirante de ese sector crítico, Verónica Martínez Barbero, actual portavoz de la confluencia en el Congreso, una de las más yolandistas por su cercanas a Díaz. Las dos pueden definirse como del sector más 'rojo' de Movimiento Sumar, y ambas crecieron bajo auspicio de la ya exlíder. Pero hay un rasgo que diferencia claramente a Martínez Barbero de Hernández.
La primera es un perfil más técnico y laborista. Asturiana de nacimiento, su vida personal y profesional ha estado ligada a Galicia desde el principio. Es inspectora de Trabajo y especialista en relaciones laborales. Fue presidenta del Consejo Gallego de Relaciones Laborales y posteriormente directora general de Trabajo en el Ministerio de Díaz, entre 2020 y 2023. Apenas se le conoce militancia política, solo Sumar. Muy alineada a la izquierda, supone un perfil intermedio entre lo que es Hernández y lo que es el sector más ecologista al que se abre ahora Movimiento Sumar. En la órbita del Partido Verde Europeo al que miran las izquierdas alternativas de reciente creación o socios clave de Movimiento Sumar como el propio Más Madrid o Compromís. Tendencias que mezclan la sostenibilidad del medioambiente con la justicia social. Hernández, por su parte, sin dejar de estar comprometida con el medioambiente, representa la línea más clásica del partido, por su paso por organizaciones como IU o su juventud en el PCE y la forma dura de actuar dentro. Está más alineada hacia la corriente europea de The Left.
Como publicó recientemente El Independiente, sectores de Sumar empujan en estos momentos por que de cara a esta próxima quincena surja una candidatura de unidad que evite que la organización se quiebre. Y en las quinielas de muchos aparece ya el nombre de Rosa Martínez, número dos del ministro Pablo Bustinduy, como su secretaria de Estado de Derechos Sociales. Mientras Martínez Barbero representa esa vía laboralista, Martínez es uno de los rostros más comprometidos con el ecosocialismo dentro de la formación. Proviene de la política vasca, de Bilbao, y ha transitado por diversas formaciones, desde Equo hasta Podemos. Es una de las figuras que más defiende el trabajo mano a mano con su exformación, ahora denominada Partido Verde. Pero, sobre todo, de ella se destaca ser una potencial candidata de consenso, que permita rebajar el choque y explorar una vía verde de distinción con los socios que ahora los magentas se abren a explorar directamente y que les conecta de nuevo con Íñigo Errejón y con el proyecto de Más País.

La presión del sector crítico pasa por que al menos, de haber candidatura de unidad –más si Hernández no sale indemne del proceso del comité antiacoso y se ve obligada a dar un paso al lado– Martínez Barbero ocupe uno de los dos puestos de co-coordinación, bajo la previsión de que Ernest Urtasun, actual ministro de Cultura, seguirá como portavoz del espacio. No se descarta que ambas aspirantes acaben haciendo tándem en esa dirección, dado que el partido mantendrá la bicefalia como forma de organización y seguirá habiendo dos puestos de coordinación.
No se descarta una lista de unidad sin Hernández en el que Martínez Barbero y Rosa Martínez hagan tándem, ambas como co-coordinadoras
Desde el círculo más afín a Hernández afirman que está "tranquila". Se espera que esa denuncia interna no vaya a más y sea desestimada. De hecho, se ha vinculado a un deseo del sector crítico de desactivarla para no poder competir por la reelección, y se reprocha que hay miembros que tutelan ese órgano y a la vez están en el mismo barco de Martínez Barbero. Tampoco se ha invitado a que Hernández aporte su versión ante esas acusaciones.
Vuelta a la distinción respecto a PSOE y Podemos de 2019
El compromiso de orientación ideológica hacia ese un ecolaboralismo pone a Movimiento Sumar de nuevo ante el errejonismo, ante una propuesta verde que se mezcla con la insistencia en materia laboral que ha caracterizado el perfil político de Díaz estos años. Queda patente en el borrador del documento político-organizativo de Movimiento Sumar para ese congreso extraordinario de julio –el tercero en tres años–. "Sumar debe pasar de una posición de coordinación y de representación de conjunto a una posición de diseño de normas comunes y aportación de posiciones propias". Frente a aliados en el ámbito estatal que ya tienen esas posiciones de izquierda tradicionales, "lo mejor que podemos hacer por la reconstrucción es aportar algo que no estén aportando ya otras organizaciones, una apuesta política propia y singular, reconocible y clara (...), europeo e internacional. Lo hemos llamado laboralismo ecosocialista o ecosocialismo laborista", se suscribe en el borrador.
Después de salir de Podemos, Errejón replicó la fórmula de Más Madrid, en la que participó al principio, a nivel nacional, consiguiendo dos escaños en coalición con Equo por Madrid –tres si se suma el de Compromís, con quien la marca concurrió en la Comunidad Valenciana–. El objetivo siguió el intento de abrir una vía socialdemócrata distinguida del PSOE muy concienciada con la lucha climática, pero aún Unidas Podemos seguía fuerte en noviembre de 2019. Pese a la ruptura del sector pablista y errejonista, y eso complicó que el exdirigente morado progresara.
Su proyecto quedó eclipsado por los movimientos de Díaz y la construcción de Sumar, a la que Más País se adhirió entre 2022 y 2023, terminando por integrarse vía disolución en Movimiento Sumar. Ahora ese perfil toma relevancia. Hay fuentes que señalan que en ese empuje por la vía de consenso está implicado Urtasun, que comparte la perspectiva ecologista por venir de la tradición verde de Catalunya, integrada en los comunes –tiene doble militancia, incluida la de Movimiento Sumar–. Habría sido uno de los que apuestan por Rosa Martínez.
Uno de los problemas que han generado la brecha en Movimiento Sumar es el retraso de la implantación territorial, que se reprocha a Hernández
En cualquier caso, ese acercamiento a los principios verdes integrados con la incorporación de Más País en Movimiento Sumar es independiente a la figura de Errejón, aún inmerso en procesos judiciales por las acusaciones de abuso sexual que precipitaron inesperadamente su renuncia a la portavocía del Congreso, a los pocos meses de asumirla. Este asunto, de hecho, fue la cuestión principal por la que se retrasó la segunda asamblea de la formación y la que alejó al partido de ese perfil ideológico errejonista tras lo acontecido a mediados de 2024.
La implantación territorial, clave en la grieta
Una de las claves de la ruptura entre la actual coordinadora y una parte de la ejecutiva de Sumar es precisamente la implantación territorial y la tardanza en el último año tras ordenar el partido. Se acusa a Hernández de intervenir y bloquear los procesos interesadamente. Este asunto, de hecho, trae a Movimiento Sumar por un quebradero de cabeza desde principios de 2024, cuando se planeaba el reto de implantación y se hacían equilibrios entre ello y no generar desafección en los socios territoriales, caso de Más Madrid, Catalunya en Comú y Compromís. Se llegó a acuerdos de no implantarse en Cataluña, por ejemplo. En otros enclaves se comprometió a respetarse la anterioridad de esos socios a la hora de hacer listas.
Precisamente esa ausencia de implantación ha provocado que Movimiento Sumar no tenga peso para concurrir en Extremadura, frente a IU y Podemos, o que haya dependido de IU para hacerlo en Aragón y en Castilla y León en sus respectivos casos, sin contar Andalucía, feudo por antonomasia de los de Antonio Maíllo. Esto viene de lejos, en todo caso. Se acusa a Díaz de haberse desentendido nada más formarse Gobierno del rumbo del propio partido, y haber delegado en Josep Vendrell y en su momento Lander Martinez ese despliegue territorial. Se respeta su legado político, en todo caso. Ella, ante la crisis de Movimiento Sumar, mantiene silencio mientras los socios de coalición se muestran inquietos.
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