Más allá de la estimación de porcentaje de voto y la 'cocina' del CIS, los microdatos del barómetro de julio publicado por el centro público este miércoles advierten de que desde mayo a julio, la candidatura del presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, pierde casi medio millón de votantes. Las fugas transcurren en semanas clave en el ámbito judicial, con la imputación de referentes del partido como el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en la causa de Plus Ultra, la condena de 24 años de prisión por el 'caso mascarillas' al exministro de Transportes y ex secretario de Organización del PSOE, José Luis Ábalos, o la imputación de la directora de la Guardia Civil, Mercedes González, dependiente de Interior. No incluye la imputación de Juanma Serrano, exjefe de Gabinete de Sánchez, ni tampoco la condena a David Sánchez, inhabilitado nueve años para empleo público.
La papeleta de Sánchez pasa de tener una retención de voto global de 2023 del 72% en mayo –una de las más altas de la legislatura–, a perder en dos meses un 6,2 puntos, 485.000 votos menos en total. Además de esas circunstancias judiciales, se añade el fondo político: una nueva derrota electoral en Andalucía, la constatación de bloqueo parlamentario, que este martes se evidenció con el rechazo de la senda de déficit –aunque el Gobierno consiguió sacar adelante asuntos como la financiación y reforma del sistema de Dependencia o continuar la tramitación para derogar delitos como el de injurias a la Corona– o la presión entre socios y oposición para la convocatoria de elecciones lo antes posible. Se estima que en marzo, después de que fracase el proyecto de Presupuestos Generales del Estado.
El estudio de mayo mantuvo a Sánchez a 11,3 puntos del PP. Se publicó una vez Zapatero estaba imputado por la Audiencia Nacional, en la investigación del rescate a la aerolínea por presunto tráfico de influencias, tras la pandemia del coronavirus, y supuestos delitos de blanqueo y de organización criminal derivado de indicios de la existencia de una trama jerarquizada para negocios en el extranjero. El de junio constató un fuerte impacto en el PSOE, con cinco puntos menos de voto hasta el 31,3% y la reducción de las diferencias con el PP a menos de cuatro puntos. De por medio, se dieron las novedades en torno al 'caso Leire', las 'cloacas' y la derivada con la SEPI, pero la encuesta no alcanzó la condena a Ábalos, producida 12 días después.
Sorpresivamente, en la encuesta de julio los socialistas se recomponen de ese golpe anterior y suman 1,7 nuevos puntos, hasta el 33% mientras que el resto de partidos quedan ligeramente mermados. Todo, con la imputación de González, tras demostrarse reuniones con Leire Díez, la fontanera del PSOE. Se investiga si ella y el DAO, Manuel Llamas, colaboraron con la trama para frenar investigaciones contra el figuras del entorno del PSOE o filtrar información sobre las mismas.
Crecen las salidas hacia partidos de derecha e izquierda
De ese casi medio millón, Sánchez eleva la marcha de votantes socialistas a partidos del bloque de la derecha. Aumenta de 634.000 a 723.000 en esos dos meses, 89.000 electores menos. Expertos en comunicación y análisis político, como Iván Redondo, exasesor y jefe de Gabinete de Sánchez, cifran en 700.000 los votos irrecuperables para el presidente, desde hace unos meses. Le señalan el camino para una nueva victoria: volver a movilizar el millón de votos dormidos de la izquierdas. Se reducen drásticamente las salidas a Vox, que quedan en 55.000 votos, y suben 120.000 las que se producen hacia el PP, que queda en 470.000. Sánchez mantiene aproximadamente las mismas 31.300 hacia Se Acabó la Fiesta, pero añade unas 78.000 a UPN en Navarra y cerca de 8.000 a Junts, según los datos del CIS.
A los partidos de la derecha y los indecisos, las principales fugas del PSOE
Sánchez cede menos por la izquierda. Directamente a Sumar, a Podemos, a una prevista candidatura de izquierdas, a ERC, BNG y EH Bildu pasa de perder un 2,4% a un 4,4%, 345.000 votantes menos. La diferencia es un incremento de 160.000 más estos meses. Dentro de ese espectro de votante progresista, y donde más sufre el presidente del Gobierno, es con los casi 900.000 indecisos. En este tramo comentado, ha crecido crecido del 9,1% al 11,4%, es decir, 180.000 más indecisos. Se añaden los mismos 140.000 votantes socialistas que dicen que no ejercerán su derecho en 2027, 156.500 sufragios que pasarán a blanco y el incremento del 1,9% al 3% los votantes que irán a otros partidos menores, 235.000 personas.
Sánchez casi compensa la crisis con voto de sus socios y la abstención
¿De un 31,3% a un 33% perdiendo votos? Si se observa el CIS de junio, el desgaste profundo se produce respecto al mes anterior principalmente por un incremento de los votantes del PSOE que dicen que no votarán y de los indecisos, que ascienden al 14,3%, desde los nueve puntos. Aunque hay mejora entre junio y julio, la diferencia con mayo es profunda, siguen siendo tres puntos de diferencia en negativo. El principal colchón del presidente del Gobierno viene de la adhesión de nuevos votos por parte de terceros partidos, generalmente a su izquierda y de ese sector progresista que ahora si puede activarse tras pasar por la abstención. Incluso entre los nuevos votantes jóvenes. En un momento de alta polarización y donde el debate se reduce a antisanchismo o sanchismo, frente a una alternativa de PP y Vox.
El PSOE mantiene casi base de votantes, de unos 7,8 millones. Frente a pérdidas totales de 2,5 millones, recupera de fuera 2,25 millones en julio
Sánchez incrementa entre junio y julio las ganancias entre sus socios y esos terceros nichos comentados al mismo tiempo que pierde voto directo al PSOE, tal y como presenta en sus microdatos la demoscópica pública que dirige José Félix Tezanos. Las cifras son más bajas que en mayo, aunque próximas. Eso le permite mantenerse en su base de 7,8 millones de 2023 frente al incremento de PP y Vox.
Pese a perder un total de 2,5 millones de votos, Sánchez recupera casi en su totalidad esa cifra. 1,5 millones de abstencionistas que vuelven al PSOE o que ahora se decantan por ellos. Se añaden 600.000 votos de Sumar, algo menos de un tercio de sus votantes en medio del declive de la coalición. Se pierden votos procedentes del PP, entre mayo, de 195.900 a 90.000 en julio. En contraste, de ERC se pasan de robar 20.000 a 80.000. Entran 13.400 votos de EH Bildu, pero se pierden 5.000 del BNG, 50.000 de Coalición Canaria, 13.000 de PACMA. De votantes nulos o votantes en blanco, arrastra 16.500. Pasa de 2,4 millones de nuevos votos adheridos a 2,25 millones en julio.
La encuesta del CIS es la que más detalle en los datos incluye públicamente a diferencia del resto de encuestadoras privadas. Frente a este tipo de sondeos, los socialistas, así como sus socios, consideran que cuando haya en el horizonte, con claridad, una convocatoria de generales, se activará el voto de la izquierda en mayor proporción que en las autonomías. En el Gobierno son conscientes de que esta presión judicial y las investigaciones no son positivas. Se acogen a la presunción de inocencia y también a la persecución de ciertos sectores judiciales o de organizaciones como Hazte Oír y Manos Limpias.
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