Desde hace muchos años, los niños saharauis que llegan de los campamentos de refugiados han sido unos de los protagonistas del verano en España. Miles de familias repartidas por todo el territorio han acogido a los pequeños procedentes del desierto argelino. Incluida también la presidenta del Congreso, Francina Armengol, madre de acogida de dos niños saharauis que tienen ya 24 años.

PUBLICIDAD

Las risas de estos niños han llenado el Congreso durante la habitual visita institucional que hacen a la sede parlamentaria cada año. Con camisetas por la causa saharaui, banderas de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD) e incluso alguna daraa (vestimenta tradicional de los hombres saharauis), los pequeños han sido recibidos por todo lo alto. Allí ha estado presente Armengol, que ha compartido con ellos una jornada especial, muy diferente a las actividades parlamentarias regulares.

A pesar de las caras de felicidad de los niños, este año la bienvenida ha sido agridulce. Alrededor de 2.800 menores han llegado a España para participar en el proyecto de 'Vacaciones en Paz' este verano. Y, aunque se trata de una cifra importante, representan menos de una tercera parte de los que venían hace más de treinta años, cuando se inauguró el programa.

Un programa con décadas de historia

El programa 'Vacaciones en Paz' se puso en marcha en la década de los noventa, con el objetivo de apartar a los niños de las duras condiciones de la hamada argelina. Si resistir durante todo el año en un campamento de refugiados es difícil para un niño, los meses de verano son especialmente complicados. Con temperaturas que pueden rozar los 50 grados en las horas de máximo calor, Tinduf se convierte en un infierno para los miles de saharauis que malviven allí desde hace medio siglo.

El campamento de refugiados saharauis de Ausserd en Tinduf (Argelia) | Lucía Serrano

Ante esta situación, la Coordinadora Estatal de Asociaciones Solidarias con el Sáhara (CEAS) impulsó un proyecto que se basa en la solidaridad española hacia el pueblo saharaui. La respuesta no dejó indiferente a nadie. En los primeras ediciones, unos 11.000 niños pasaron los meses de julio y agosto con familias de todo el territorio nacional.

Los españoles se sentían responsables de un pueblo abandonado por sus gobernantes. En 1976, España se retiró definitivamente del Sáhara Occidental, la que hasta entonces había sido la provincia 53. Una oportunidad que Marruecos aprovechó para ocupar ilegalmente buena parte del territorio saharaui. Desde ese momento, sus habitantes se vieron abocados a vivir bajo el dominio marroquí o huir hacia los campamentos saharauis en Tinduf, en la vecina Argelia.

Sin embargo, el tiempo ha hecho mella en la solidaridad española. La crisis de 2008 supuso un duro golpe para la clase media, el grupo social que más niños acoge. Así lo explica Tiba Chagaf, el coordinador de 'Vacaciones en Paz' a nivel estatal. A esto se suma la pandemia de covid y los cambios en el modelo de vida de los españoles.

Los niños se quedan en el desierto

A primeros de mayo, el Ministerio de Juventud y Deporte de la RASD, con sede en el campamento de Rabuni, bullía con la actividad frenética de los funcionarios saharauis. Desde allí se decide qué niños viajarán a España cada año a participar en el programa. Detrás de la pantalla se encuentra Mahfud Dadah. A sus 37 años, él mismo fue uno de los niños que han pasado por 'Vacaciones en Paz', en su caso pasó tres veranos en Badajoz y dos en Alicante.

En los últimos años, algunos niños que estaban apuntados para participar en el programa se han quedado fuera. Fuentes del Ministerio aseguraban entonces que se producen cancelaciones de última hora, a los pocos días de embarcar en el avión hacia territorio español. Por eso, la selección de los pequeños cobra ahora más importancia que nunca.

Oficina del Ministerio de Juventud y Deporte de la RASD, que gestiona el programa de "Vacaciones en Paz" | Lucía Serrano

"De cada niño tenemos sus datos: fecha de nacimiento, padre, madre, DNI, campamento, sexo", explicaba a El Independiente frente a los ficheros de los menores. Aun así, muchos de los que parten hacia España son "repetidores". Son las propias comunidades las que especifican el número de plazas que pueden ofrecer cada año, y los que han ido suelen tener prioridad sobre los nuevos participantes. También sus hermanos o sus primos.

La gente se ha volcado con los niños ucranianos, pero en el caso de los saharauis no lo tenemos muy claro

Es el caso de Moha. Este es el tercer año que viene a España, el que viene será el último. Sin embargo, tiene un hermano pequeño que quiere seguir sus pasos y pasar los veranos fuera de los campamentos de Tinduf, comenta Alberto, su padre de acogida. También tienen una hermana con un problema médico: "Estamos viendo qué es lo que se puede hacer para traerla", explica este hombre de 45 años.

España ha cambiado

Alberto es de Talavera de la Reina (Toledo), al igual que Víctor. En el caso del segundo, fue su madre la que introdujo a la familia en 'Vacaciones en Paz'. "Trajo un niño un año porque lo vio en la asociación del pueblo y a partir de ahí empezaron a venir", recuerda. Tanto él como su hermana han seguido los pasos de su madre.

Ellos también han notado el descenso de hogares de acogida de los últimos años. "Este año, por ejemplo, hemos tenido alguna familia que a última hora se ha dado de baja", comenta. Ante esta situación, el Ayuntamiento de Talavera ha hecho un esfuerzo económico subvencionando los vuelos que traen a los niños desde Tinduf a España. También apunta al desconocimiento sobre el conflicto en el Sáhara Occidental como otro de los motivos en la reducción de plazas: "La gente se ha volcado con los niños ucranianos, porque siempre hemos sido una un pueblo muy solidario, pero en el caso de los saharauis no lo tenemos muy claro".

Dos niños saharauis participantes del programa "Vacaciones en Paz" | Lucía Serrano

Tiba Chagaf también cree que la falta de concienciación juega en contra del programa: "La gente no conoce el conflicto del Sáhara, y mucho menos los campamentos de refugiados y el plan Vacaciones en Paz". Para combatir este desconocimiento, la organización ha llevado a cabo campañas de sensibilización en los últimos años. También se ha abierto la posibilidad de que las familias acogedoras puedan reclamar a los hermanos pequeños de los menores.

Pero hay otros factores contra los que la organización no puede luchar. "Las circunstancias de la sociedad española han cambiado muchísimo", apunta Chagaf. El tejido del primer movimiento de solidaridad hacia los saharauis lo construyeron aquellos que fueron testigos del abandono de este pueblo a su suerte. Estas redes de acogida, que se sumaron al proyecto durante los años ochenta, han envejecido.

Y el relevo generacional está siendo muy complicado. Con los problemas de vivienda y el elevado coste de vida, la juventud española lo tiene cada vez más difícil para sumarse al programa. "Te encuentras personas de 40 años conviviendo con su familia que les gustaría acoger, pero no pueden", concluye el coordinador del proyecto.