Los campamentos de refugiados saharauis en Tinduf (Argelia) hierven con cultura. Estos días se celebra el Festival Internacional de Cine Saharaui en medio del desierto, donde más de 173.000 sobreviven desde hace cincuenta años. Aprovechando la llegada de visitantes extranjeros, muchos quieren hacer llegar su mensaje a través del arte, también a Pedro Sánchez.
“Yo le invito a que venga aquí a los campamentos”, señala Salka Hamadi, escritora y ceramista de la Escuela Saharaui de Artes. Esta artista ha confeccionado una singular taza para regalar al jefe del Ejecutivo español: sobre un fondo blanco, el puño y la rosa roja del PSOE se alzan imponentes. Un recuerdo del abandono del Gobierno a la causa saharaui.

Salka quiere que Sánchez visite los campamentos para que vea la realidad de las miles de personas atrapadas en el desierto argelino. “Todas las historias tienen dos lados y hay que mirar la otra cara de la moneda”. Espera que la taza le llegue y que, quizás, el año que viene, el presidente acuda al FISahara: “Es muy bienvenido entre nosotros”.
Pese al apoyo del Gobierno al plan de autonomía marroquí para el Sáhara, a los saharauis les gustó mucho lo que Sánchez hizo por Palestina. “Es un acto muy noble, pero no puedes apoyar a Palestina mientras intentas tapar al pueblo saharaui”, denuncia Salka.
Conservar la identidad a través del arte
Salka trabaja para que el pueblo saharaui no pierda sus raíces. Especialmente los niños. Desde hace años, Marruecos trata de borrar la identidad saharaui con la apropiación de su cultura. “Los niños ven a mujeres marroquíes con melfa -vestimenta tradicional del Sáhara Occidental- y se confunden”, lamenta.
Para mí vale la pena perder el conflicto, pero no perder mi identidad
Aunque Marruecos ataca a los saharauis “por todas partes”, para ella lo más importante es preservar su cultura y tradiciones: “Para mí vale la pena perder el conflicto, pero no perder mi identidad”. Por ello, imparte talleres de cerámica, encuadernación o resina, para asegurarse así de que su pueblo no olvida esa identidad que Marruecos trata de borrar.
Unión en el deporte
A pesar del calor abrasador de la hamada argelina, los saharauis no han dejado pasar la oportunidad para machacar a sus invitados en un partido de fútbol. Con un árbitro profesional retirado, la victoria de los anfitriones ha sido demoledora: 9-0. Los gritos de apoyo a uno y otro equipo han retumbado por el campamento de Ausserd.

Tanto los participantes del festival como los saharauis no se han querido perder la ocasión. Especialmente los niños, que miraban atentos y se reían con los intentos de los visitantes de marcar un gol que no ha llegado.
Al acabar, risas, abrazos y fotos. Y los dos equipos no han querido perder la ocasión para celebrar sus respectivos títulos; unos el de campeones, otros el de subcampeones.
Payasos para un territorio donde la humanidad “se juega su futuro”
Si algo les gusta a los saharauis es la risa. Pese a sus precarias condiciones en medio del desierto, privados de muchas comodidades básicas, no pierden la alegría. Por eso, la llegada de payasos es siempre recibida con ilusión por parte de los niños.

Desde 2012, Pallasos en Rebeldía vienen al FISahara para llevar la diversión a los niños saharauis. En los colegios y en el recinto principal del festival, los más pequeños disfrutan de los malabares, piruetas y bromas de este grupo de artistas.
El Estado español y las políticas de Pedro Sánchez nos están alejando de la resolución de esta injusticia y sobre todo del sentir y el corazón del pueblo saharaui
Según pasan los años, los niños van cambiando con la situación en los campamentos. Aunque quizás no son conscientes del contexto político cambiante que los rodea, la sensación en Tinduf es clara. "El Estado español y las políticas de Pedro Sánchez nos están alejando de la resolución de esta injusticia y sobre todo del sentir y el corazón del pueblo saharaui", reflexiona el fundador de Pallasos en Rebeldía, Iván Prado.
En ese sentido, actuar en un territorio "donde la humanidad se juega su futuro", en palabras de Prado, "es un alimento para la esperanza, es una proteína para la resistencia, es un abrazo". Quizás el abrazo sería aún más completo si los saharauis pudiesen disfrutar del espectáculo acompañados de otros niños españoles: "Sería maravilloso poder traer a niñas y a adolescentes españoles a convivir aquí durante una semana".
Te puede interesar
Lo más visto
Comentarios
Normas ›Para comentar necesitas registrarte a El Independiente. El registro es gratuito y te permitirá comentar en los artículos de El Independiente y recibir por email el boletin diario con las noticias más detacadas.
Regístrate para comentar Ya me he registrado