"Nunca he nombrado o cesado a ningún directivo de ninguna empresa". Con esta frase se despachó este martes Manuel de la Rocha (Madrid, 1972) en el Congreso. En pleno estallido del 'caso Leire', el gurú económico de Pedro Sánchez negó ser "ningún fontanero de ninguna cloaca".
Hijo del histórico del PSOE Manuel de la Rocha Rubí, compareció ante la Cámara Baja en la que su padre fue diputado durante tres legislaturas para dar cuenta, a petición del PP, de la crisis de gobernanza desatada en Indra. Una compañía en la que el Estado es el principal accionista a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi) y de la que pretende hacer un "campeón nacional" de la defensa.
Convertido en la mano derecha Pedro Sánchez en todo lo relativo al poder empresarial, sin experiencia en la empresa privada, el director de la Oficina de Asuntos Económicos de Moncloa trató de restar importancia a su presencia en las reuniones de la Sepi en las que se decidió proponer al Consejo de Ministros la aprobación del rescate de 475 millones de euros para la aerolínea Air Europa.
Ese es es solo uno de los frentes abiertos para quien lleva ocho años manejando entre bambalinas todos los movimientos del Ejecutivo en el Ibex-35. Licenciado en Empresariales, De la Rocha ha pasado por la Comisión Europea, el Banco Mundial y el Banco Africano de Desarrollo.
El titular del juzgado de Instrucción 49 de Madrid está a la espera de que el vicepresidente de la Sepi, Bartolomé Lora, declare el 3 de julio para decidir en calidad de qué lo llama a declarar. A este histórico del holding público lo ha citado como investigado por un presunto delito de prevaricación administrativa en el rescate de la aerolínea de la familia Hidalgo.
Por el despacho de De la Rocha pasó el expresidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, el día en el le comunicaron que era momento de dejar la presidencia de la teleoperadora para ceder el sillón al entonces presidente de Indra, Marc Murtra. De la Rocha relató este martes ante los diputados que aquello no fue más que un "relevo natural (...) tras doce años en el cargo" pactado por Criteria y la Sepi, con el apoyo nuevos accionistas de referencia como la saudí STC.
En esa reunión estaba, precisamente, el recién nombrado nuevo presidente de Indra, Ángel Simón. Por aquel entonces, consejero delegado de Criteria, el holding inversor de la Fundación 'la Caixa' que preside Isidro Fainé. Nada de cortar cabezas. Los accionistas "consideraron necesario abrir una nueva etapa de oportunidades y crecimiento y mejora, con un nuevo liderazgo y decidieron de forma conjunta no renovar a Pallete para lograr una compañía más fuerte y más sólida", aseveró De la Rocha.
Fue, sostuvo, "una decisión empresarial de relevo natural de un directivo tomada por los principales accionistas que se comunicó al entonces presidente y se adoptó en los órganos de gobierno de la empresa". Algo, dijo, que articulado a través de la Sepi "conforme a los procedimientos corporativos y las reglas de mercado".
El gurú económico de Sánchez trataba de marcar distancias con la injerencia de Moncloa en todo lo relativo a las participadas por el Estado. Tras nombrar a Murtra en Telefónica, otorgó inmediatamente el sillón vacante de Indra al empresario madrileño Ángel Escribano. Y dijo desconocer por aquel entonces el conflicto de interés que se lo acabó llevando por delante el pasado miércoles santo.
"En ese momento, que yo sepa, no había ninguna operación en marcha de fusión o adquisición entre Escribano e Indra", zanjó ante las preguntas de los diputados sobre el cambio de postura de Moncloa con el empresario madrileño. "La realidad es que hasta abril el consejo no comunicó oficialmente que la empresa estaba estudiando una posible operación", justificó De la Rocha.
Ahora bien, sí reconoció en su comparecencia reuniones con Iván Redondo, jefe de gabinete del presidente Pedro Sánchez hasta 2021 y ahora asesor de General Dynamics, la matriz estadounidense de Santa Bárbara. Una firma que Escribano intentó sin éxito adquirir y a quien Indra tiene en frente por las adjudicaciones del Ministerio de Defensa. Eso sí, el gurú económico de Sánchez sostuvo que Redondo haya tenido ningún tipo de influencia en las decisiones del Gobierno sobre la cotizada.
Respecto al futuro de la operación de integración entre Indra y Escribano, De la Rocha sostuvo que le corresponde a la empresa decidir. "Esta semana he podido leer en prensa que el nuevo presidente de Indra no cerraba la puerta y dice que estudiaría cada caso en función de las necesidades de la empresa para ganar capacidad industrial", zanjó el representante de Moncloa, en referencia a una entrevista de Simón con Cinco Días.
Asimismo, sostuvo que él no tuvo nada que ver con la dimisión del expresidente de Indra. "Conversé con el señor Escribano para analizar la situación de la empresa. Pero jamás solicité al señor Escribano su dimisión. Jamás he amenazado a él ni a ningún CEO en mi vida. Tuvimos una conversación y posteriormente, dos semanas después, tomó la decisión de dimitir y explicó los motivos en una carta", expuso. Fuentes del mercado aseguraron que la amenaza sobre una asfixia en forma de sequía de contratos públicos por parte de Defensa fue real.
Sobre la salida de José Vicente de los Mozos, se limitó a decir que es algo que "entra dentro del ámbito normal de la empresa". "Llegaba a término su mandato y el nuevo presidente decidió que tocaba la no renovación y el cambio por un nuevo consejero delegado". En este caso, por José María Recasens, procedente del grupo Renault y a quien De la Rocha conocía bien por su cargo como presidente de la patronal de los fabricantes de automóviles Anfac. Lo que no dijo De la Rocha es que De los Mozos había mostrado hace solo unas semanas su disposición absoluta para seguir en el cargo con funciones ejecutivas que no pretendía ceder a Simón.
Sin reuniones con Leire Díez
Sobre el caso Leire, la denominada 'fontanera' del PSOE, De la Rocha quiso desvincularse por completo. "Aparece mi nombre aparentemente en la libreta de esta señora. Yo me he visto con miles de personas en estos ocho años. He revisado con mi equipo las reuniones y no tengo ninguna constancia de haberme reunido, saludado, hablado o intercambiado algún mensaje con ella", dijo en sede parlamentaria.
Sin embargo, las anotaciones en los cuadernos intervenidos por la Guardia Civil ponen de manifiesto que manejaba información muy sensible sobre la estrategia empresarial del Gobierno en compañías como Indra, Telefónica o Prisa, la editora de El País y la cadena Ser.
Pero De la Rocha también intentó marcar distancias con otro de los frentes que le acecha; las andanzas del expresidente socialista José Luis Rodríguez Zapatero. El gurú económico de Sánchez reconoció su participación en un webinar organizado por la empresa en el foco de las investigaciones, Análisis Relevante.
"Me invitaron a un seminario virtual que moderaba Zapatero para explicar los fondos europeos. Lo hice, respondí a las empresas y ahí acabó la historia", quiso zanjar De la Rocha. Asimismo, enmarcó la charla con clientes de la citada compañía dentro de la ronda de "más de 50 actos presenciales y virtuales" que realizó para promover los fondos europeos.
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