En medio del debate sobre la refundación del centro en España y su viabilidad, con la posibilidad de que una nueva formación, Democracia 21, aspire a buscar suerte electoral en las próximas generales, Ciudadanos, el partido fundado, entre otros, por Albert Rivera, publicó el pasado lunes sus cuentas anuales del ejercicio de 2025. En ellas, y pese a una actividad y representación política mínima, los naranjas afirman contar aún con un patrimonio muy próximo a los 2 millones de euros, principalmente en inversiones financieras en un fondo del banco Santander. Estas ascienden a 1.708.330,44 euros. En caja, la organización afirma contar únicamente con 168.266,24 euros, y sumado a otros conceptos menores, terminan el ejercicio con un total de 1,94 millones de euros que distan con notoriedad del músculo económico demostrado en 2019 y el primer tramo de la legislatura anterior hasta la renuncia de concurrir a las últimas generales.
Entran dentro las fianzas de alquiler de sedes, como la de Príncipe de Vergara en Madrid, y otros depósitos que tiene el partido, por un valor de 89.519,90 euros, el cobro de subvenciones pendientes de percibir, que son 43.899,25 euros por parte del Estado de la participación en las elecciones municipales y autonómicas en puntos como la Comunidad Valenciana o Aragón en el ciclo de 2023. En bienes materiales como dispositivos digitales, mobiliario o vehículos poseen 6.200,27 euros y hay unos ingresos procedentes de cuotas de afiliados y de activos financieros de 228.792 euros. Sin contar pagos finales, durante 2025 el partido ingresó 2,02 millones de euros.
Entre las obligaciones pasivas del partido ha habido 42.032,28 euros en impuestos a Hacienda y cotizaciones con la Seguridad Social. Otros 25.976,41 euros para acreedores y proveedores de campaña. Especialmente, facturas pendientes del pago derivadas de las elecciones de Extremadura, donde el partido probó suerte y solo consiguió 1.324 votos, el 0,25% de la participación. Costó presentarse otros 15.706,72 euros. Hay deudas menores de 8.339,37 euros a "partes vinculadas". El partido venía de un ejercicio de 2024 con un resultado positivo de 3,04 millones de euros. Durante el 2025, el partido ha gastado casi la mitad en nóminas y servicios, un total de 1,32 millones de euros. Entre otras pérdidas se unen "sanciones, multas, finanzas no devueltas o gastos extraordinarios" por valor de 111.040 euros y el pasivo corriente a pagar en ese cierre de ejercicio, de 76.339,16 euros.
Ciudadanos está por debajo de lo declarado en este último ejercicio por partidos como Coalición Canaria, con algo más de 2,5 millones de euros. Queda a una galaxia de distancia de los 148,1 millones que expone el PSOE en su balance de cuentas o de los 108 millones del PP, por ejemplo. Podemos, en su presupuesto de 2025, prevé unos ingresos de 5,1 millones y 4,9 millones en gastos.
En caída libre desde el fin de ciclo de 2023
El golpe electoral en la repetición de generales de noviembre de 2019 fue contundente. La organización venía de cosechar 57 diputados en los comicios de abril, aspiraba a un sorpasso al PP y tuvo en sus manos un gobierno de coalición con el PSOE al sumar absoluta de más de 180 diputados. Rivera, terminó siendo penalizado y dejó a los suyos con 10 escaños para toda la legislatura. Los ingresos por representación pública descendieron considerablemente, ya que mantuvieron las cuantías por representación pero unas variables menores por cada diputado electo. Coincidió también con un declive generalizado en las comunidades autónomas –con la consecuente pérdida de ingresos– que en mayo concurrieron. Igualmente, con la pérdida de muchos ayuntamientos.
Entre 2022 y 2023 se produjeron gastos extraordinarios derivados del cambio de cúpula y liderazgo, y por la celebración de primarias y de la VI Asamblea General Extraordinaria. La refundación, con cambio de caras al frente, e incluso de logo y colores, no revirtió las malas previsiones y la consecuente ausencia de representación en ese ciclo autonómico y municipal, solo con presencia en algunos ayuntamientos, hicieron al partido desistir del intento de participar en las generales. Sobre todo, por los cortos tiempos disponibles para intentar revertir la situación, después de que ante la catástrofe autonómica Pedro Sánchez adelantara comicios.
Entre la representación más destacada de ese ciclo de 2023 queda la alcaldía de Porcuna (Jaén), algunos concejales en Arroyomolinos, Valdemoro y municipios menores de Teruel, Zaragoza, Burgos y Ávila, y un grueso total por debajo de los 320 concejales de los más de 67.000 que se eligen. De esas tres centenas, varios han pasado a ser no adscritos.
Uno de los golpes más duros para la formación fue la necesidad de abandonar su sede nacional, su coloso de 2.500 m2 y una puerta de entrada a la calle Alcalá, frente a las Ventas, con más de cinco plantas y símbolo de una etapa de éxito pasado. Ese descalabro de representación a finales de 2019, y tras ajustes económicos entre 2021 y 2022 –como la renuncia a numerosas sedes municipales y provinciales–, hizo insostenible el pago de un alquiler, de 30.000 euros mensuales. A mediados de 2023, Ciudadanos intentó renegociar ese alquiler con la propietaria, la aseguradora Caser, incluso recortar el número de plantas bajo su control, sin éxito. En 2024 el inmueble salió al mercado por casi 65.000 euros de alquiler. Con el paso a Príncipe de Vergara 109, pasaron a pagar 10.000 euros por una entreplanta en un edificio de oficinas, de 350 m2.
Si se ve la evolución de los tres últimos ejercicios, esa decisión preservó la sostenibilidad de la formación en el tiempo. Se consiguió reducir las pérdidas y reservar los recursos, aunque en estos años el músculo financiero de la formación se ha reducido un 62%, desde los 5,1 millones de patrimonio neto de ese 2023 hasta los casi dos millones actuales. La repercusión más importante sucede en tesorería, con una caída del 94% desde los 2,84 millones a esos algo más de 168.000 euros. El fondo invertido es el salvavidas de la formación. No obstante, la tendencia de gasto augura un mal panorama para este 2026 y sobre todo para 2027 si no se produce un ajuste que equilibre ingresos y ese gasto en personal. Más cuando la actividad del partido, como por ejemplo en comunicación o gabinetes de prensa es prácticamente nula.
Actualmente, puede decirse que los liberales siguen viviendo de rentas anteriores. Si se mantiene el ritmo de alrededor de 1 millón de euros anuales de pérdidas, Ciudadanos puede cerrar el ejercicio de este 2026 por debajo de los 900.000 euros, teniendo que hacer frente a los gastos y para tesorería con ese fondo bancario. Para ser rentable más allá de 2027, el partido, si no consigue representación y una inyección de fondos nueva, tendrá que adaptar su estructura; tendrá que fijar unos gastos compatibles a sus ingresos, principalmente vía afiliados. Lo que repercutirá en esas nóminas, en la plantilla –se desconoce número de empleados– y en otros puntos como los alquileres de locales y sedes. Cualquier campaña electoral deberá ser modesta económicamente.
Sin previsión de un relanzamiento en las encuestas, Ciudadanos no podría permitirse presentarse a las generales y debería conformarse con alguna plaza de autonómicas. Solo en las generales de 2019 se gastó 4,7 millones y 6,1 millones de euros en las campañas de abril y de noviembre. Cualquier gasto extraordinario descuidaría las cuentas antes de tiempo salvo que la candidatura sea de mínimos, sin prácticamente eventos públicos o buzoneo. Solo entre Cataluña en mayo de 2024 y las europeas de junio, el gasto fue de 893.000 euros, la mitad del patrimonio de los naranjas actual.
La cuentas de 2025 y las previsiones contrastan notablemente con el ejercicio de 2019, el mejor de para Ciudadanos y donde solo en tesorería se disponía de 8,1 millones de euros. En total, el partido terminó el curso con un patrimonio neto y pasivo de 26.181.415,97 euros, trece veces más que el actual.
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