El incendio forestal de Las Peñas de Riglos ha vivido una de sus jornadas más complejas debido a un giro imprevisto en las condiciones meteorológicas y el comportamiento del viento. Este cambio ha alterado significativamente el avance previsto de las llamas, obligando a reorientar la estrategia de extinción de un fuego que ya afecta a más de 9.000 hectáreas. El consejero de Hacienda, Interior y Administración Pública de Aragón, Roberto Bermúdez de Castro, ha calificado la jornada como "muy complicada" debido a una progresión de la emergencia mucho más rápida de lo esperado.
Las horas centrales del día marcaron el momento de mayor tensión, cuando el frente avanzó sobre las cortadas de San Juan de la Peña y se aproximó peligrosamente a los monasterios viejo y nuevo. La extrema virulencia y velocidad de las llamas forzaron la retirada temporal de algunos equipos de emergencia en puntos estratégicos para garantizar su propia integridad física. Proteger este icónico enclave patrimonial de los aragoneses se convirtió en el objetivo prioritario durante cuatro horas críticas de máxima incertidumbre.
Finalmente, el desastre sobre el conjunto monumental pudo evitarse gracias a la ejecución de un fuego técnico preventivo controlado por los equipos de extinción en la campa adyacente al Monasterio Nuevo. Paralelamente, efectivos especializados de la Unidad Militar de Emergencias (UME), en coordinación con la Guardia Civil, accedieron al Monasterio Viejo para rescatar los bienes y restos patrimoniales de mayor valor histórico. Aunque el peligro inmediato ha amainado, se mantendrá un dispositivo de vigilancia especial durante la noche ante la amenaza persistente.
Frentes activos e incidencias en el operativo
Además del avance del fuego, el operativo ha tenido que batallar contra cortes puntuales en las telecomunicaciones debido al impacto de las llamas en las infraestructuras de la zona. Para mitigar el problema y asegurar la coordinación, el Gobierno de Aragón ha desplegado antenas móviles de emergencia junto a recursos de compañías privadas. Mientras tanto, el incendio mantiene focos activos de gran intensidad en el sector 5, con progresión hacia el este entre Alastué y Arbués, y en el sector 4, donde se han registrado reactivaciones cerca de Santa Cilia.
El avance de las llamas se ve favorecido por una masa forestal muy tupida y extensas zonas de repoblación que han permitido al incendio saltar consecutivamente varios cortafuegos creados por los operarios. Asimismo, el amplio perímetro delimitado alberga en su interior numerosas áreas intactas de vegetación que exigen una vigilancia extrema ante el latente riesgo de que vuelvan a prender y provoquen reactivaciones inesperadas.
Éxodo vecinal y el factor meteorológico
En el plano de la protección civil, la prioridad absoluta ha sido salvaguardar la vida de los ciudadanos. Por ello, se ha ordenado la evacuación preventiva de Santa Cruz de la Serós, Binacua y Osia, elevando la cifra de personas desalojadas a 709 procedentes de 12 núcleos vecinales de la comarca. De manera simultánea, se mantienen cerradas al tráfico rodado varias carreteras nacionales y autonómicas, y persisten los cortes de suministro eléctrico en municipios como Salinas de Jaca o Villalangua.
El dispositivo de extinción desplegará este viernes a más de 500 efectivos terrestres y una flota coordinada de hasta 33 medios aéreos. Con todo, el factor meteorológico seguirá siendo el gran adversario en las próximas horas, con vientos secos de componente sur que rebajarán la humedad relativa por debajo del 15%. Los técnicos confían en que el anunciado desplome de temperaturas y las tormentas previstas para el sábado den por fin un respiro al operativo.
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