Más de un mes después de la avalancha humana sobre Ceuta desde la frontera marroquí y sólo al término de sus vacaciones estivales -"también es mi derecho", dijo en la SER- Pedro Sánchez ha comparecido en el Congreso de los Diputados para explicar una crisis que está muy lejos de resolverse. No ha sido una jornada parlamentaria cómoda para el jefe del Ejecutivo, dada la posición crítica de muchos de sus socios, especialmente por parte de ERC, con un portavoz, Gabriel Rufián. que ha llegado a equiparar esta crisis con las mentiras del Gobierno de José María Aznar ante los atentados del 11-M.
El presidente ha preparado un largo discurso en el que no pocas veces se ha autoenmendado y, también, cuestionado la posición de la ministra de Defensa, una Margarita Robles, de gesto serio y parca, muy parca, en aplausos
Primero. De la "violación a la integridad territorial de España" a una "crisis migratoria"
El cambio más llamativo de la intervención de Sánchez es que poco o nada queda de aquellas primeras palabras suyas cuando afirmó el 31 de julio desde la ciudad autónoma que los hechos en la frontera constituían un "ataque, una violación a la integridad territorial de España". En cambio, este 3 de septiembre, un mes y cuatro días después de la avalancha masiva de más de 72.000 personas, todo ha quedado reducido a una "crisis migratoria", no muy diferente de las vividas otras veces en Melilla o Canarias. Un intento por rebajar la gravedad de una situación todavía ayuna de muchas explicaciones, que el jefe del Ejecutivo tampoco ha ayudado a dilucidar. "Me baso en hechos, no en suposiciones", ha insistido.
Segundo. De informes que no existían a su publicación
Uno de los anuncios más llamativos de esta esperada comparecencia ha sido la próxima publicación de los cuatro informes, dos del CNI y otros dos de las FSE, que no alertaron, según la versión gubernamental, de la dimensión del asalto "más allá de los avisos rutinarios y no a la escala que se produjeron". Un ejercicio de transparencia, ha alegado Sánchez, para acabar con la polémica en torno a si hubo advertencias previas y no se actuó ante ellas. Otra incoherencia frente a un ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, que llegó a negar la existencia de alertas del CNI, contra la versión contrapuesta de Robles. Resulta que hubo informes, no solo orales, sino también por escrito.
Tercero. De "nadie ha aportado pruebas" de la implicación de Marruecos al informe del CENIF que lo desmiente
La penúltima polémica tiene como protagonista otro informe, el del Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF), encargado por la juez de la Audiencia Nacional María Tardón, que investiga el asalto a Ceuta. El jefe del Ejecutivo ha afirmado por activa y por pasiva que "nadie ha aportado pruebas" de que la entrada multitudinaria de inmigrantes fuera ejecutada por las autoridades marroquíes. El CENIF opina otra cosa pues apunta claramente a las fuerzas de seguridad marroquíes. Pero para los exégetas de Moncloa eso exime al Gobierno de Marruecos, como si la policía del país vecino fuera por libre y no sirviera a una monarquía que tiene mucho de feudal. Todo ello contando con que ya ha habido informaciones periodísticas que señalan a la participación del jefe de inteligencia marroquí, Abdellatif Hammouchi, por cierto, condecorado por Marlaska.
Cuarto. De la implicación de Putin y Netanyahu a pasar de puntillas
Suma y sigue. Este lunes, en la cadena SER, Sánchez implicó a Rusia y a Israel como inspiradores del asalto junto a las mafias y los "mega influencers ultraderechistas", según el verbo florido del ministro de Exteriores, José Manuel Albares. Acaso hace dos días Sánchez contaba con "datos sólidos" sobre la implicación de Vladimir Putin y Benjamin Netanyahu, pero este jueves no parece tan claro, pues ha pasado de puntillas. Apenas una mención muy colateral más allá de afirmar que desde ambos países se "amplifican los bulos y la desinformación".
Quinto. De renegar de Frontex a vigilar el espigón
Asimismo, tras semanas rechazando la ayuda europea para la resolución de la crisis y ante el estupor de los socios comunitarios, el inquilino de la Moncloa ha anunciado que Frontex tendrá presencia "permanente" en el espigón de Ceuta. Toda una rectificación que para muchos llega tarde, en la medida en que Frontex podría haber sido determinante como elemento disuasorio para evitar los acontecimientos del 30 de julio si se hubiera hecho caso de los muchos avisos, incluidos los del propio presidente de Ceuta, el popular Juan Jesús Vivas.
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