En mitad de la polémica respecto a si los informes de los servicios de inteligencia del Estado realmente informaron con el suficiente adelanto y rotundidad de la probabilidad de un asalto masivo a Ceuta por la playa y el espigón, hubo voces que alertaron, días antes y de forma directa, que se preparaba una operación de gran envergadura. Y no lo hizo cualquiera. No era ni mucho menos un "cargo menor" -como se refirió el Ejecutivo de forma despectiva al delegado del Gobierno en la ciudad, Miguel Ángel Pérez Triano y a su director de gabinete- sino que fue la ministra de Defensa, Margarita Robles, en conversación con Moncloa, según ha podido conocer El Independiente.

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Fue el lunes 27, tres días antes de la avalancha humana que ha dejado un reguero de 140 muertos, miles de personas vagando por las calles de la ciudad autónoma y unos ceutíes afectados a todas luces por una situación anómala que hace imposible el discurrir cotidiano de sus días, incluida la vuelta al colegio. Ese día Robles trasladó a Moncloa que se estaba preparando un "asalto masivo", según informan fuentes próximas a la ministra.

Salvaguardar el prestigio del CNI

De ahí el empeño de la titular de Defensa por salvaguardar el prestigio del CNI y del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas (CIFAS) cuando se cuestionó su actuación y se suscitó la polémica en torno a la existencia o no de avisos previos que hubieran servido para reforzar la frontera, al menos, a efectos disuasorios.

Da la casualidad que ese mismo lunes, el presidente de Ceuta, Juan José Vivas, llamó también a Moncloa para trasladar todas las señales de alarma que se venían acumulando día tras día hasta reventar la capacidad de los centros de acogida de extranjeros (CETI). No consiguió hablar con Sánchez, pero sí con su director de gabinete, Diego Rubio. "Le dije que si en un día entraban 500 personas, en 10 días entraban 5.000", ha narrado en varias ocasiones Vivas. También hubo contactos de Rubio con el CNI, Interior y delegación de Gobierno. Pero poco o nada se hizo.

Ni siquiera la evidencia del contenido de los informes, una vez desclasificados por el propio Ejecutivo, apea al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de la tesis respecto a la inexistencia de avisos previos que alertaran de la dimensión de lo que sucedió a finales de julio, pero sí debió tener noticias vía Robles. No es previsible que la ministra informara al titular de Presidencia, Félix Bolaños, ni, mucho menos , al de Interior, Fernando Grande-Marlaska, con los que su relación es, por decirlo de manera suave, francamente mejorable. Con Marlaska no han hecho más que empeorar después de que éste llegara a negar, al inicio de la crisis, la existencia de cualquier tipo de informe del CNI.

Dificultades para movilizar a las Fuerzas Armadas

Defensa se considera reividicada tras la desclasificación de estos documentos, que no todos, donde también hay alertas de la Policía y de la Guardia Civil. De hecho, no sólo avisó a Moncloa, sino que el CNI llegó a advertir a sus homólogos del otro lado de la frontera respecto a lo qu ese estaba preparando. Pero las dificultades para el departamento de Robles continuaron una vez producido el asalto, pues no fue hasta varias conversaciones entre Defensa e Interior que se pudieron movilizar las Fuerzas Armadas para tener también presencia en la ciudad ante unos ciudadanos que se encerraron en su casas.

En todo caso, Robles dio ayer un giro de guion y decidió rebajar el tono de una controversia que le había enfrentado con buena parte de sus compañeros de Consejo de Ministros. "No se puede ser tan verso libre" han dicho de ella. Incluso le enseñan la puerta de salida "si no está a gusto". Que apenas aplaudiera el discurso de su jefe de filas en la comparecencia parlamentaria del pasado jueves 3, generó un enorme malestar. Este jueves ofreció un rostro muy distinto. Tras visitar las instalaciones de Monte la Reina en Toro, provincia de Zamora, expresó que la magnitud del asalto a la frontera fue "imprevisible" y subrayó que "seguro que todo se puede hacer mejor".

Robles moduló ayer su discurso y hasta defendió al resto de sus compañeros de Gobierno

En una modulación muy evidente de su discurso, quiso romper también una lanza por sus compañeros de Ejecutivo. "En España cumplimos todos con nuestra obligación. El Gobierno cumple con su obligación, las Fuerzas Armadas, las instituciones, la Policía, la Guardia Civil (...) la gente cumple con su trabajo". Y hasta llegó a negar la existencia de discrepancias internas sobre los informes, que ya es mucho negar.

Porque esta crisis ha evidenciado además una división profunda en la que Robles no está sola, sino que se alinea a las posiciones de la Casa Real. La foto difundida el pasado lunes por Zarzuela, con el rey uniformado, el resto de la cúpula militar y la ministra de Defensa, fue toda una declaración de intenciones respecto a la posición de Felipe VI sobre Ceuta. El pasado 1 de agosto mostró su "preocupación" e "indignación" con lo sucedido y cinco días más tarde fuentes de Zarzuela subrayaban a El Independiente que "siempre ha estado en las intenciones del Rey visitar Ceuta y Melilla". Ayer revelaron que dicha visita, junto a la reina, se está preparando mano a mano con el Gobierno. Sólo falta que Robles sea la ministra de jornada que les acompañe.