Juan Jesús Vivas ha situado a Marruecos en el centro de la crisis que desembocó en la entrada masiva de decenas de miles de personas en Ceuta el pasado mes de julio. Durante su declaración este miércoles ante la jueza de la Audiencia Nacional María Tardón, el presidente ceutí ha defendido que Marruecos constituye una “amenaza directa a los intereses de España” y ha sostenido que Ceuta no recibió ninguna alerta previa que permitiera anticipar la dimensión de lo que iba a ocurrir, tal y como han trasladado fuentes conocedoras del caso a El Independiente.
Vivas ha comparecido como testigo ante la jueza, ante quien, según fuentes jurídicas, ha repasado las comunicaciones mantenidas con el Gobierno durante los días previos y durante la entrada masiva del 30 de julio. A su salida de la Audiencia Nacional, el presidente ceutí ha asegurado que se marcha “satisfecho” por haber podido explicar lo ocurrido y por haber percibido en la jueza y en la Fiscalía “implicación y determinación” para esclarecer los hechos.
“Los ceutíes tienen derecho a conocer la verdad”, ha señalado Vivas, que ha calificado lo ocurrido como “el asunto más grave que ha ocurrido en nuestro país desde el punto de vista de la seguridad nacional en los últimos 50 años”. El presidente de Ceuta ha vuelto a utilizar además el término “invasión” para referirse a la entrada masiva y ha advertido: “Si Ceuta naufraga, naufraga toda España”.
Diez intentos de contactar con Sánchez
Tal y como adelantó este periódico, uno de los principales puntos de su declaración ha sido la actuación del Gobierno durante los días 27, 28 y 29 de julio. Vivas ha explicado que intentó comunicarse hasta diez veces con el presidente del Gobierno a través de llamadas y mensajes antes de la entrada masiva.
Según ha relatado, solo tres de esos intentos fructificaron y, en todos ellos, la interlocución se produjo a través del jefe de Gabinete de Sánchez. El contenido de esas comunicaciones, según el presidente ceutí, fue que el asunto se estaba trabajando, que se necesitaba más tiempo y que se estaba tratando con los ministerios competentes.
En el último contacto, según su relato, se le trasladó además que el cauce de comunicación debía ser la Delegación del Gobierno y no directamente Presidencia del Gobierno.
“Cualquier persona que esté siguiendo esto de cerca sabe que la figura del delegado del Gobierno es una figura decisiva y fundamental”, ha defendido Vivas. El presidente ceutí ha insistido así en que la Ciudad mantuvo durante aquellos días una comunicación constante con la Delegación del Gobierno.
Una reunión en la Delegación del Gobierno
La cronología sitúa ya el lunes 27 una reunión a las nueve de la mañana en la Delegación del Gobierno, a la que asistieron el delegado, el jefe superior de Policía y un representante de la Guardia Civil, además de Vivas y miembros de su equipo. Allí reclamó reforzar los efectivos de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, declarar la emergencia nacional y establecer un mando único.
El martes 28 volvió a insistir en esas peticiones. La Ciudad trasladó la situación a distintos departamentos del Gobierno y solicitó llamadas con responsables de Interior, Política Territorial, Seguridad y Defensa. El miércoles 29, mientras las entradas seguían aumentando, Vivas compareció públicamente y cifró en más de 1.500 las personas que habían accedido a Ceuta, con más de 200 entradas diarias.
“No hubo ninguna alerta”
Preguntado este miércoles por si esperaba que pudiera producirse una entrada de semejante magnitud, Vivas ha respondido que desconoce qué información tenía el Gobierno central. “Lo que sabía el Gobierno de la Ciudad es el número de llegadas”, ha señalado. Fuentes conocedoras de la declaración sostienen que uno de los extremos trasladados ante la jueza es que Ceuta no recibió ninguna alerta específica que anticipara una operación de las dimensiones que finalmente se produjo.
La Ciudad sí había hecho pública su preocupación antes del 30 de julio. El 27 de julio, un comunicado conjunto con la Delegación del Gobierno hablaba ya de más de un millar de entradas en una semana, del colapso de la acogida de menores y de la saturación del CETI. El día 29, Vivas elevó la cifra a más de 1.500 entradas y reclamó una respuesta “inmediata e inaplazable” del Gobierno.
Marruecos, en el centro de la declaración
Es en este punto donde aparece uno de los elementos más relevantes de la comparecencia sobre la relación con Marruecos.
Fuentes jurídicas conocedoras del interrogatorio señalan que durante la declaración se abordó la posición del país vecino y su relación con lo ocurrido. La consideración trasladada por el presidente Juan Jesús Vivas es que Marruecos supone una “amenaza directa a los intereses de España”, en un contexto en el que las autoridades de Ceuta no disponían, según estas mismas fuentes, de un canal de comunicación que les permitiera conocer qué estaba sucediendo al otro lado de la frontera.
La cuestión resulta especialmente relevante por la propia naturaleza de la frontera de Ceuta. Durante su declaración, Vivas también ha señalado que Marruecos no reconoce la españolidad de Ceuta y Melilla y que, por tanto, la relación con las autoridades marroquíes no puede equipararse a la que mantiene una administración española con otra administración del Estado.
Durante aquellos días, la Ciudad sí recurrió a los contactos con el Gobierno central y con distintos ministerios para tratar de conocer y contener la situación. El 28 de julio, por ejemplo, Vivas consiguió hablar con el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, mientras que el contacto con otros responsables del Ejecutivo se fue produciendo de forma escalonada.
La entrada del 30 de julio
El salto se produjo el jueves 30. La entrada masiva comenzó alrededor de las diez de la mañana y obligó a suspender el Pleno de la Asamblea. La Junta de Portavoces se reunió de urgencia y reclamó por unanimidad la declaración de emergencia nacional, el refuerzo de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, el despliegue del Ejército y el cierre de la frontera.
Ese día Vivas logró finalmente hablar con Pedro Sánchez. Fue, según la cronología de la Ciudad, alrededor de las 13:00 horas y después de insistir ante el director del Gabinete del presidente. Moncloa había trasladado previamente que no era necesario que Sánchez hablara con Vivas porque la situación migratoria ya estaba siendo abordada por los ministerios competentes.
La Ciudad siguió comunicando la situación a Moncloa y a Interior, Defensa, Política Territorial y Exteriores. A las cinco de la tarde trasladó que podían haber entrado ya más de 20.000 personas. Según la cronología aportada por Ceuta, en ese momento ya no hubo respuesta de Moncloa. Aproximadamente una hora después, la ministra de Defensa llamó a Vivas para informarle de la decisión de desplegar al Ejército.
“Eso se lo tendrían que preguntar al Gobierno”
Vivas ha evitado atribuirse la capacidad de determinar qué falló. Preguntado directamente por esta cuestión a su salida de la Audiencia Nacional, su respuesta ha sido: “Eso se lo tendrían que preguntar al Gobierno, nosotros lo intentamos de manera reiterada”.
El presidente ceutí ha defendido que la Ciudad pidió emergencia nacional, mando único y un refuerzo significativo de Policía y Guardia Civil. Y ha añadido que, desde su punto de vista, el refuerzo finalmente desplegado no fue significativo porque se produjo la entrada masiva.
Sobre el contenido de su declaración, Vivas ha asegurado que no contó a la jueza “nada que no conozcan” ya los ciudadanos y que respondió a todas las preguntas. “Hemos sido transparentes desde el primer día”, ha afirmado. Vivas ha salido de la Audiencia defendiendo que la Justicia debe ser “garante” del esclarecimiento de los hechos. “Los ceutíes tienen derecho a conocer la verdad para construir el futuro que Ceuta necesita”, ha concluido.
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