Miles de personas han salido este jueves a la calle en distintas ciudades españolas para reclamar el derecho a una vivienda digna y exigir a los grupos parlamentarios que convaliden este viernes en el Congreso los dos decretos ley de vivienda aprobados esta semana por el Gobierno.
En Madrid, unas 2.000 personas, según la Delegación del Gobierno, se han concentrado en la plaza de Cibeles, frente al Ayuntamiento, convocadas por el Sindicato de Inquilinas. Los asistentes han golpeado cacerolas, sartenes y otros objetos y han agitado sus llaves, mientras coreaban consignas contra el rentismo y los fondos de inversión.
La portavoz del sindicato, Alicia del Río, ha asegurado que la protesta demuestra "que la fuerza del poder popular es imparable" y ha defendido que el movimiento social ha conseguido en pocos días avances que, a su juicio, el Gobierno no ha logrado en ocho años.
En Barcelona, unas 800 personas, según la Guardia Urbana, se han concentrado en la plaza de Sant Jaume en una cacerolada convocada por el Sindicat de Llogateres. Los participantes han reclamado contratos indefinidos y alquileres asequibles y han terminado incorporándose a la acampada de la plaza de Catalunya por el derecho a la vivienda.
En Valencia, el aviso rojo por lluvias ha obligado a trasladar la protesta a los domicilios, aunque el sonido de las cacerolas se ha escuchado desde balcones de barrios como Benimaclet. El Sindicat de Llogateres ha asegurado que mantendrá la presión y la hoja de ruta hacia una huelga general.
En Logroño, unas 1.500 personas se han manifestado para reclamar "vivienda para vivir, no para especular". La marcha, convocada por el Sindicato de Vivienda de La Rioja, ha recorrido el centro de la ciudad y ha realizado paradas ante el Palacete de Gobierno y la Delegación del Gobierno.
La protesta estaba encabezada por una pancarta con el lema 'Sus negocios, nuestras miserias. ¡Vivienda pública ya!' y los participantes han coreado consignas como "Logroño será la tumba del rentista" o "Lo llaman mercado y es robo organizado".
En Santander, un centenar de personas ha participado en otra cacerolada para reclamar una política de vivienda digna y ha coreado "Cantabria no se vende, Cantabria se defiende".
Las protestas se producen a menos de 24 horas de la votación en el Congreso de los dos decretos de vivienda.
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