No hubo desatención hacia Ceuta, no se hicieron oídos sordos. Es la tesis que sostiene la Moncloa frente al presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas, que tras su declaración ante la jueza instructora de la Audiencia Nacional, María Tardón, aseguró que intentó contactar hasta diez veces con el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Ayer, en el equipo del líder socialista ya informaban de que Vivas solo pidió hablar con él en una sola ocasión, y fue el 30 de julio —día de la entrada masiva de inmigrantes—, y finalmente conversaron ese día. Este jueves, la Moncloa detalló el intercambio de llamadas y mensajes con el presidente ceutí y su entorno en las jornadas previas y en las horas críticas, para intentar demostrar que sus acusaciones son "infundadas", porque "todas sus llamadas y peticiones fueron atendidas".

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Desde el Gobierno señalan que han examinado las comunicaciones registradas en los teléfonos de Sánchez, de su director de Gabinete, Diego Rubio, del director adjunto de este, Ángel Alonso, y sus respectivas secretarías. Y, según su recuento, entre el 27 y el 30 de julio, la Moncloa "intercambió un total de nueve llamadas con el Gabinete del presidente Vivas". "Todas fueron diligentemente atendidas en el acto o minutos después", afirmación que sostienen con el relato de la secuencia completa.

El lunes 27 de julio se produjo la primera llamada, y fue a las 8.39. Descolgó el teléfono Pablo García, jefe de Gabinete de Vivas, y marcó a Diego Rubio, el director de Gabinete de Sánchez. En ella, el presidente ceutí y su mano derecha informan a Rubio de su "preocupación por el incremento de los cruces a nado y solicitan que se le comunique a los ministerios competentes para aumentar las capacidades de acogida temporal y los traslados a la Península". Algo, subraya la Moncloa, que el director de Gabinete del presidente "hace inmediatamente".

En esa llamada, según la versión del Ejecutivo, "Vivas dijo explícitamente no necesitar hablar con el presidente del Gobierno. Y no hizo mención alguna ni a una potencial declaración de emergencia nacional, ni a un hipotético refuerzo del despliegue policial, ni a ninguna otra medida similar".

Hubo una segunda llamada ese día, 27 de julio. Fue a las 13.07. De nuevo de Pablo García a Diego Rubio, respondida por este y con una duración de tres minutos. Ceuta reiteró al Gobierno "su petición de medidas para acoger y gestionar a los 500 migrantes que habían llegado a nado en los días previos y los '100 o 200 más', según los cálculos de la ciudad autónoma, que podrían llegar en los próximos días". El jefe de Gabinete de Sánchez le informó de que los ministerios afectados ya estaban "trabajando en ello".

El relato de la Moncloa continúa el martes 28 de julio. García mandó un mensaje de WhatsApp a Rubio. Con este contenido: "Buenos días, Diego. Perdona la molestia. Estoy con el presidente. ¿Podemos hablar?". Ahí se produce la tercera llamada, a las 8.30 de la mañana, de Rubio a García esta vez, y "no fue respondida". "Ante la no contestación de García, Rubio le envió un WhatsApp a las 8.31 con el siguiente mensaje: 'Buenas. Estamos trabajando en diversos frentes para poder solucionar el problema. Creo que el delegado del Gobierno [el ya dimitido Miguel Ángel Pérez Triano] os mantiene informados. De momento, necesitamos tiempo". García le contestó a las 8.35: "Ok. Entendido". El jefe de Gabinete de Vivas "no volvió a llamar ni escribir a Rubio ese día ni al día siguiente".

De este modo, se pasa al siguiente hito. Jueves 30 de julio. El momento de la avalancha migratoria. A las 11.17 se produce la cuarta llamada. De García a Rubio, respondida por este y con una duración de un minuto. "A ella se suma el presidente Vivas, quien solicita, por primera vez, hablar con el presidente del Gobierno". Rubio le respondió que sí y que se pondrían en contacto con él tan pronto como Sánchez regresara del incendio al que se había desplazado, en Ávila.

A las 12.03 de ese día se registró la quinta llamada. De Rubio a García, y "no fue respondida". A las 12.03, sexta llamada, ahora a la inversa, de García a Rubio, y "respondida, con una duración de un minuto". El director de Gabinete del presidente informó a su homólogo ceutí que la llamada entre los dos presidentes se celebraría en una hora, en cuanto Sánchez llegara a la Moncloa procedente de Ávila.

Séptima llamada, el mismo día 30 y a las 12.55. Fue de Sánchez a Vivas, "gestionada a través de las secretarías". "En ella, ambos presidentes hablaron sobre la crisis migratoria que ya se estaba produciendo" esa mañana, con miles de personas atravesando la frontera.

La octava llamada llegó a las 19.46 de ese jueves, y fue del director adjunto de Gabinete de la Moncloa, Ángel Alonso, al propio Vivas, que este respondió y que tuvo una duración de 11 minutos. Alonso informó al presidente ceutí de que Sánchez iría a Ceuta al día siguiente, viernes 31, y le proporcionó detalles logísticos de la visita.

La novena y última llamada se produjo a las 21.34 de ese largo 30 de julio. De García a Alonso, que también fue respondida, y de dos minutos. El jefe de Gabinete de Vivas informó a Alonso de que el presidente ceutí no participaría en la rueda de prensa que Sánchez daría al día siguiente desde la ciudad autónoma.

Para la Moncloa, "las acusaciones vertidas" por Vivas a lo largo de las últimas semanas "son infundadas". "Todas las llamadas y peticiones que recibió la Moncloa del Gobierno de Ceuta entre el 27 y el 30 de julio fueron atendidas en el acto o pocos minutos después. Como también lo fueron sus peticiones a los ministerios competentes". Insisten desde el Ejecutivo en que en aquellos cuatro días el presidente ceutí mantuvo "llamadas y/o reuniones" con los ministros de Exteriores, José Manuel Albares; Política Territorial, Ángel Víctor Torres; Interior, Fernando Grande-Marlaska, y la secretaria de Estado de Seguridad, Aina Calvo, "así como con la Delegación del Gobierno en Ceuta y los mandos competentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil".

Vivas comentó a la prensa que había llamado ocho veces a Rubio sin obtener respuesta. Pero la Moncloa asegura no tener "constancia" de "ninguna de esas llamadas". "No aparecen en los registros consultados. En todo caso, es posible que se hicieran por WhatsApp en un momento en el que el terminal receptor no tuviese cobertura". El Ejecutivo recalca que, si se hace caso al testimonio de Vivas, esos citados ocho intentos "se produjeron en dos momentos concretos: con cuatro llamadas consecutivas el día 27 en un solo minuto, a las 20.58, y con cuatro llamadas más el día 28 en un margen de cuatro minutos, entre las 8:12 y las 8:16".

"Conviene notar también que, tras no obtener respuesta en el primer intento (el día 27 a las 20.58), el Gobierno de Ceuta no hizo nada. No envió un SMS o WhatsApp a Diego Rubio. Ni le dejó un mensaje de voz. Ni le volvió a llamar. Tampoco contactó a su adjunto (y tenían el número), a su secretaría ni a ningún otro miembro del Gabinete. La Moncloa no podía devolver una llamada de la que ni siquiera tenía constancia", enfatizan.

En el Gobierno indican que, en cambio, tras el segundo intento, el del martes 28, el Gabinete de Vivas sí que envió "un mensaje de seguimiento a las 8.16". Un mensaje al que Rubio "contestó con llamada y mensaje inmediatamente después". "Es decir, que los 10 intentos supuestamente fallidos de Vivas se reducen en realidad a uno el día 27 a las 20.58 al que ni su propio Gabinete dio continuidad".

En la Moncloa consideran "importante" reseñar que esa tónica se repitió en todo el periodo analizado. Esto es, que "en ningún momento el Gobierno de Ceuta recurrió a otros canales institucionales para hablar con la Moncloa". "Nunca llamó a la centralita, ni a las secretarías de ningún alto cargo. No envió ninguna comunicación escrita, ni solicitó reunión presencial o remota. Y tampoco denunció dificultad alguna en la comunicación. La primera vez que lo hizo fue bien entrado agosto, una vez la crisis migratoria ya se había producido".