Santiago Abascal volverá a ausentarse el próximo 12 de octubre en las conmemoraciones del Día de la Hispanidad. El año pasado el mandatario de Vox, así como su cúpula a excepción del ya expulsado Javier Ortega Smith, no acudieron a la tribuna de autoridades durante el desfile de las Fuerzas Armadas presidido por el Rey Felipe VI. Tampoco a la recepción posterior en el Palacio Real junto a doña Letizia, la Princesa de Asturias, Leonor, y la infanta Sofía, y el resto de autoridades. El principal motivo: no compartir instancias con el Gobierno de Pedro Sánchez, tachado de "mafioso" y "corrupto" tras sentencias como la de José Luis Ábalos y Koldo García, la inhabilitación a su hermano David Sánchez, u otras investigaciones judiciales a su entorno en marcha.
En esta ocasión, el líder de Vox decide pasar en Ceuta la jornada. Epicentro de la crisis migratoria que desde finales de julio, con la entrada masiva de casi 80.000 personas, asola a la ciudad autónoma. Aún quedan en el territorio entre 5.000 y 10.000 personas, según las cifras oficiales. El propio dirigente de Vox comunicó su decisión en redes sociales. En X escribió: "El 12 de octubre no estaré en ninguna tribuna con un Gobierno mafioso que ha traicionado a España y que ha dejado parte de nuestro territorio nacional invadido. Estaré en Ceuta, con los españoles que defienden la frontera que [el presidente, Pedro] Sánchez ha abandonado". Durante las últimas semanas, y consultados por El Independiente, desde Bambú han guardado silencio o apuntado que la agenda no se cerraría hasta el último momento.
En esa publicación, Abascal asegura que en una fecha como esa, hay que estar "con el pueblo español". Abascal comenzará la precampaña este fin de semana. El domingo 11 de octubre, el líder de Vox dará un mítin en Estepona (Málaga). Posteriormente se desplazará a Ceuta, previsiblemente ya el lunes. Allí estará acompañado del líder de Patriots en el Parlamento Europeo, Jordan Bardella, también dirigente de la Reagrupación Nacional de Marine Le Pen en Francia. Este protagonizará al día siguiente un desayuno informativo en Madrid convocado por Nueva Economía Fórum. Abascal le presentará.
La elección de Ceuta y la presencia de Abascal y Bardella no es anecdótica. A Vox le interesa volver a poner de relieve el eje migratorio para mantenerse fuerte en la campaña y retener y adherir a distintas capas de votantes preocupados por la inmigración. Todo frente a los intentos de los partidos de la izquierda y del Gobierno por hacer de la vivienda el debate central tras un importante golpe reputacional por la gestión de la emergencia entre agosto y septiembre. Una que está aún lejos de resolverse. La presencia de Abascal y Bardella en Ceuta la adelantó este viernes El Confidencial. Además de Vox, al político francés también le interesa agitar el tema migratorio más con las elecciones presidenciales entre el primer y el segundo trimestre de 2027, en la que Le Pen puede salir victoriosa.
Será el segundo año consecutivo que Abascal, y previsiblemente el resto de la primera línea de Vox, no acuda a los eventos de la jornada en la Fiesta Nacional. Pero también el segundo viaje del líder de Vox tras su visita al inicio de la crisis ceutí el 2 de agosto. Para Vox el asunto no es una crisis humanitaria, sino una "invasión" y una muestra de "guerra híbrida" ejercida por el régimen de Marruecos y permitida por el Gobierno español por un sometimiento directo que aprecia de Sánchez a Mohamed VI.
Vox tiene por delante un reto mayúsculo. La complejidad de visitar todas las provincias españolas ya era una tarea arriesgada con la previsión de que Sánchez alargase el mandato hasta julio. Ahora a falta de un mes y tres semanas para que se abran las urnas, la dependencia en el liderazgo carismático de Abascal puede pesar. En el partido siempre se afirman en que quien quiere votar a Vox, en el fondo lo hace con unas ideas por delante, sin importar la candidatura.
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