Margarita Robles vuelve a ser la número dos en la lista por Madrid de los socialistas. Lo fue en 2016, cuando Pedro Sánchez era un líder del partido que prácticamente acababa de llegar al cargo —y que meses después fue defenestrado, para recuperar el trono de Ferraz en 2017—, y lo será ahora, diez años más tarde, en las elecciones generales del 29 de noviembre. La situación y el contexto, obvio, no tienen nada que ver. Él es presidente del Gobierno desde junio de 2018 y ella una de sus ministras más veteranas, que continúa al frente de Defensa desde que él la aupó al cargo hace casi ocho años y medio.
Sánchez da la sorpresa en la candidatura más simbólica de todas, la que él encabeza para el Congreso y la que de nuevo va a estar cuajada de ministros. Es cierto que la posibilidad de que Robles fuera la número dos se manejaba como una opción posible en la federación madrileña, como ya apuntaba este diario, pero otro nombre que estaba en las quinielas era el de la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, aunque en su caso quedaba la duda porque no estaba nada claro que ella quisiera integrarse en listas, dado su escaso perfil político. Al final, el puesto de honor, el segundo por Madrid, recae en ella, en Margarita Robles (León, 1956), como adelantó elDiario.es y confirmaron fuentes de la cúpula socialista madrileña a este periódico.
Robles ocupa así la segunda plaza que ocuparon Calvo en 2019 y Ribera en 2013, y se coloca por delante de Bolaños y Marlaska, los números tres y cinco de la plancha por Madrid al Congreso
La titular de Defensa se sitúa así por delante del ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, miembro del núcleo duro de Sánchez, que repite como tres, y también por delante de Fernando Grande-Marlaska, titular de Interior y con quien ella lleva enfrentada desde hace años. Marlaska también acompaña al presidente desde 2018, desde aquel primer Gobierno bonito —igual que Luis Planas (Agricultura, Pesca y Alimentación)—, y ahora se estrenará como cinco por Madrid después de haber encabezado la plancha por Cádiz en 2019 y 2023. Planas, por cierto, no liderará Córdoba esta vez, por una "decisión personal", para volcarse en las negociaciones agrícolas y pesqueras con la UE, aunque sí estará muy activo en la campaña.
El último choque público entre Robles y Marlaska, de hecho, fue muy reciente. A propósito de la crisis migratoria en Ceuta. Ella siempre defendió que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) sí alertó de la entrada masiva, que sus agentes "realizaron la labor que competencialmente les era y es exigible y que compartieron y analizaron con las Fuerzas de Seguridad del Estado y con el personal de la Delegación del Gobierno". Él, en cambio, esgrimió que no hubo "ningún informe que atisbara" lo que finalmente sucedió, la llegada a pie y a nado de más de 70.000 personas por la frontera del Tarajal los pasados 30 y 31 de julio. La versión defendida por el resto del Ejecutivo y por el propio Sánchez, y la que la Moncloa enarboló tras la desclasificación de papeles fechados entre el 1 de julio y el 1 de agosto, es que sí hubo avisos, pero ninguno detectó ni la "magnitud" ni la "probabilidad" de la avalancha migratoria. La titular de Defensa tuvo que aceptar también ese relato de los hechos.
Su último choque público con el titular de Interior fue a cuenta de la crisis migratoria en Ceuta, porque ella esgrimió que el CNI sí alertó de la entrada masiva. Sánchez la ha defendido
Pese a que Robles es tachada como un "verso libre" dentro del Ejecutivo, ella siempre se ha reivindicado como una persona completamente leal al presidente, y él también lo ha reconocido: "Margarita Robles lleva acompañándome desde 2014 o 2015. Es una extraordinaria ministra de Defensa a la que tengo no solamente una alta consideración política, sino también una amistad personal", aseguró él mismo en una entrevista en elDiario.es el pasado 9 de octubre, convocadas ya las generales. Ahora la retribuye, premia a una de sus ministras más conocidas y valoradas, que lleva en el Ejecutivo desde el principio, que fue ya su número dos por Madrid en la repetición electoral de 2016 y que también fue su portavoz parlamentaria desde que recuperó las riendas de Ferraz, en 2017, y hasta que aterrizó en la Moncloa, en junio de 2018, cuando la designó titular de Defensa.
Robles se hace ahora con el puesto que ocupó Carmen Calvo, entonces vicepresidenta, en 2019, y Teresa Ribera, también en ese momento vicepresidenta tercera, en 2023. La ministra de Defensa sube así dos peldaños en la lista, dado que en las últimas generales compitió como número cuatro. Ahora, esa plaza, la cuarta de la candidatura, la ocupará la secretaria de Organización del PSOE de Madrid, Pilar Sánchez Acera, mujer de la entera confianza del barón regional y ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López. De cinco, Marlaska —la cabecera por Cádiz, que defendió en 2019 y 2023, es ahora para el titular de Exteriores, José Manuel Albares—. Y de seis no repetirá finalmente la presidenta del PSOE, Cristina Narbona. Ella ya había advertido que quería salir de la primera línea y no repetir en listas. Su vacante será ocupada ahora por Manuela Villa, directora del Departamento del Gabinete de la Presidencia del Gobierno y miembro de la ejecutiva de Sánchez en Ferraz.
El séptimo puesto (y sube dos) es para Rafa Simancas, secretario de Estado de Relaciones con las Cortes y exlíder del PSOE madrileño. Por el ocho entra, en lugar de Isaura Leal —secretaria segunda de la Mesa del Congreso en esta última legislatura, que en ningún caso iba a repetir—, la secretaria general de Juventudes Socialistas de España, Aránzazu Figueroa, integrante nata, por su cargo, de la dirección federal del PSOE. A la cúpula pertenece también el nueve, Borja Cabezón, en su caso secretario adjunto de Organización y de Acción Electoral y mano derecha de la jefa del aparato, Rebeca Torró. La décima plaza es para Lorena Morales, hoy diputada autonómica y secretaria de Igualdad de la ejecutiva regional de Óscar López.
La cuatro será la mujer de total confianza de Óscar López, Pilar Sánchez Acera. Finalmente, no repetirá Narbona, que quería salir de la primera línea. Entran Manuela Villa, Aránzazu Figueroa, Lorena Morales y Elena Arafat, y también Borja Cabezón
Los puestos 11 y 13 serán para dos actuales diputados nacionales: Vicente Montávez, secretario general de la agrupación de Puente de Vallecas, y Víctor Gutiérrez, secretario de LGTBI de la dirección federal. El 12 es para Elena Arafat, asesora en la Secretaría General de la Presidencia del Gobierno. El 14, para Carmen Martínez, concejala en Fuenlabrada y miembro del equipo del alcalde, Javier Ayala, también dirigente federal. El número 15 se lo lleva Ángel Viveros, alcalde de Parla. La expectativa de cara al 29-N es, al menos, repetir los 10 diputados de 2023 o aumentar la representación, dado que la circunscripción de Madrid gana un escaño a costa de Cádiz (pasa de 37 a 38) y por la presumible absorción del voto útil de la izquierda.
Para el Senado, el número uno cambia. No será esta vez José Manuel Franco, jefe del PSOE-M entre 2017 y 2021 y delegado del Gobierno en Madrid entre 2020 y 2021, sino Antonio Hernando, vocal de la ejecutiva federal, hombre de la total confianza del presidente y secretario de Estado de Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales.
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