El equipo de campaña del PP no tiene previsto poner ninguna dificultad a que Frente Amplio y Podemos tengan un hueco en los debates electorales como herederas de la coalición Sumar. Es más, alimenta un escenario entre dos candidatas, Ada Colau e Irene Montero -avalada a su vez por Gabriel Rufián-, que puede ser de alta tensión tras el fracaso de las negociaciones para articular una sola candidatura a la izquierda del PSOE. Los morados formaron parte de la anterior coalición electoral aunque, al poco tiempo, abandonaron el Grupo Plurinacional para ir al Mixto. El Reglamento del Congreso les impidió tener grupo parlamentario propio, desde el momento en que no se presentaron con sus propias siglas. Sus cinco diputados se convirtieron en cuatro cuando la que fuera secretaria de Organización de Podemos, Lilith Vertryinge, abandonó esta formación por discrepancias internas.
De cara a la campaña electoral del 29-N la situación de los morados es precaria a la hora de determinar su presencia en los debates televisivos así como en el reparto de los espacios electorales gratuitos. Lo previsible es que peleen por tener un hueco en los debates de portavoces parlamentarios e, incluso, en el que se ha planteado entre las cuatro primeras formaciones políticas del país, esto es, PP, PSOE, Vox y la coalición de izquierdas de la que Podemos fue parte. Tres años y medio más tarde, esa marca electoral ha cambiado de denominación y de candidata -Ada Colau por Yolanda Díaz- también de composición, y en caso de conflicto, deberá ser la Junta Electoral Central (JEC) la que decida quién puede intervenir en su nombre.
A los populares les interesa que se visualice la cruenta pelea en la izquierda
A los populares les interesa que se visualice la cruenta pelea en la izquierda con un Podemos muy crítico con el PSOE y con sus antiguos socios, admigten fuentes de Génova. Además, Montero tiene el respaldo del candidato de ERC, quien, de alguna manera, ha reforzado a la madrileña frente a Colau. Los republicanos independentistas quieren hacerle pagar a la ex alcaldesa de Barcelona la "traición" de repetir un segundo mandato en 2019 a pesar de ganar las municipales, eso sí, por la mínima, Ernest Maragall.
De momento no hay nada cerrado sobre los debates. Sólo el Partido Popular presentó una propuesta cerrada a la que el PSOE no ha respondido. Génova se adelantó al resto de formaciones proponiendo un 'cara a cara' entre Alberto Núñez Feijóo y Pedro Sánchez en Mediaset el 16 de noviembre, esto es, el primer lunes de campaña siguiendo el modelo de las elecciones de 2023. También otro a cuatro, esto es, PP, PSOE, Vox y "quien quiera que se presente por parte de la extrema izquierda a las elecciones y que herede los planteamientos de Podemos e IU en 2015, Unidos Podemos en 2016, Unidas Podemos en 2019 y Sumar en 2023", añadieron con sorna en un comunicado. Dado que había un ofrecimiento por parte de Atresmedia, la aceptaron, en este caso, para el penúltimo día de campaña, el jueves 26. A RTVE le reservaban un tercer debate con los portavoces de los grupos políticos con representación parlamentaria, para el lunes 23.
La propuesta del PP choca con el ofrecimiento de RTVE
La propuesta del PP contrasta con el ofrecimiento de la pública, que quiere otro 'cara a cara' Sánchez-Feijóo tan sólo un día despues -el martes 17- y un debate a cuatro el 26, fecha en que el PP propone ir a Antena3. Sí coincide la propuesta de Génova y la de la Corporación con respecto al debate con los portavoces de los ocho grupos representados en el Congreso de los Diputados. En todos los casos, Montero quedaría excluida, salvo que se arrogue ser heredera de la coalición Sumar y exija un hueco en la mesa.
Para Podemos la única intención del Frente Amplio es matarles políticamente, eso sí, aún a riesgo de suicidarse en el empeño. Así lo dijo ayer por la mañana Pablo Iglesias en RNE. Sus palabras dan una idea bastante aproximada del enrarecido clima de relaciones entre ambas formaciones. Tras culpar a Frente Amplio de boicotear la posibilidad de pactos terrritoriales como los alcanzados en la Comunidad Valenciana o Canarias, atribuyó a los de Colau la intención "de suicidarse, de decir: 'pues no sacaremos diputados por muchas circunscripciones, pero aquí el objetivo es matar a Podemos por delante de cualquier otra consideración'".
Pablo Iglesias cree que el pacto de izquierdas en el Senado fracasará como en el año 2000
Tambien mostró un entusiasmo perfectamente descriptible a la hora de analizar las listas conjuntas de la izquierda al Senado. Porque tras preguntarse porqué no han llegado a un acuerdo similar al Congreso de los Diputados -que hubiera dejado expedito el campo a Montero en la izquierda alternativa- recordó que en el año 2000, el socialista Joaquín Almunia y el entondes dirigente de IU, Paco Frutos, alcanzaron un acuerdo similar para la Cámara Alta "que no funcionó".
Ese es el enfrentamiento que el PP quiere explotar de cara a unas elecciones en las que la izquierda se presenta fragmentada, aunque el PSOE quiere aprovecharse de esa circunstancia para atraer voto útil a sus siglas.
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