Elecciones Generales 29N

España

La federación de Aragón renuncia a ceder en Teruel

La negativa de IU a retirar sus listas impide que la izquierda pueda mejorar la suma en nueve provincias el 29-N

Los de Maíllo avalan a su federación en Aragón para presentarse en solitario en Teruel después de que la Chunta apostase por que el PSOE concentrase el voto

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante un acto de precampaña, en Fórum Evolución, este miércoles en Burgos
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante un acto de precampaña, en Fórum Evolución, este miércoles en Burgos | Europa Press/ Tomás Alonso

Los partidos están analizando hasta el más mínimo detalle de la maquinaria electoral de cara a las generales del 29 de noviembre. El Senado ha conseguido un estatus estratégico inédito hasta la fecha, para el que después de que la izquierda haya presentado listas conjuntas salvo en Cataluña y Canarias –a excepción de La Gomera–, la derecha aborda una negociación muy discreta sobre la retirada parcial, total o la inclusión de candidatos de Vox a las listas populares. Pero más allá de esa táctica, hasta el lunes que viene hay un plazo clave: para la composición y presentación de listas electorales.

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La izquierda arrastra un desgaste lógico tras ocho años en el poder, y necesita aprovechar lo posible la realidad del sistema electoral y la ley D'Hondt, y muchos votos del espacio de Sumar en 2023 no fueron aprovechados en las provincias medianas y especialmente en las pequeñas. La decisión de este miércoles de Chunta Aragonesista –integrante del Frente Amplio– de no presentarse en Teruel, demuestraba altura de miras. El objetivo era el de "evitar la dispersión del voto y hacer todo lo posible para conseguir una mayoría progresista". No obstante, la federación aragonesa de IU rechazó la maniobra y se comprometió a no dejar el espacio vacío. "Somos una organización seria y trabajamos para defender los derechos de la clase trabajadora de todo Aragón, se viva donde se viva", expresó su coordinadora autonómica, Marta Abengochea. La dirigente aragonesa fue más allá en una entrevista en Cadena SER Zaragoza: "No hay votos inútiles y Teruel no es una provincia de segunda. La democracia no consiste en adaptar nuestro voto a la ley electoral, sino en representar la pluridad de la ciudadanía".

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La mirada de Chunta, por ejemplo, era clara. Los votos de la izquierda alternativa, sumados a los socialistas en julio de 2023, habrían permitido quedar a escasos 234 votos quitar un segundo escaño al PP de los tres que reparte la provincia. El PSOE hubiese quedado a las puertas de un 2-1 a su favor. Así lo determina una reformulación del reparto de coeficientes, el PP hubiese mantenido sus 26.586 votos, mientras que el PSOE, a sus 22.226 hubiese sumado los 4.126 de los magentas.

IU se niega a dejar un espacio vacío que acabaría capitalizando Podemos. Por otro lado, hay una máxima histórica en la izquierda alternativa, que no siempre creen que menos es más. Se considera que aunque la política ya se mueve en lógica de bloques, muchos electores de izquierdas no quieren votar al PSOE de Sánchez. Otro detalle importante es si puede seguir estimándose un resultado similar cuando las derechas están de subida y Vox podría competir por terceros escaños. Solo hay que mirar a las autonómicas de este año en Aragón y compararlas con las de 2023: del 46,7% al 52,1% la derecha, mientras que la izquierda se estanca en el mismo 34% con la subida de CHA salvando los muebles.

Figuras clave en el PSOE, como Rebeca Torró, secretaria de Organización del partido y recientemente designada como portavoz nacional, volvió a negar este jueves que haya una negociación concreta con Frente Amplio para la supresión estratégica de listas. Desde la confluencia de izquierdas, Emilio Delgado, después de abrir la puerta, el miércoles desmintió que haya una negociación concreta. Algo que sí ha trascendido en varios medios en las últimas horas a través de fuentes de las organizaciones. El Confidencial llegó a indicar que existen negociaciones para circunscripciones de menos de 7 escaños. En la mayoría, la voz cantante del Frente Amplio la tiene IU.

Cinco provincias donde sí conseguirían escaño extra

En los últimos días han trascendido en redes sociales mapas de 'voto útil' para la izquierda, marcada principalmente de rojo PSOE, de naranja del Frente Amplio solo en las grandes provincias y del azul, verde, y amarillo nacionalista del BNG, EH Bildu y ERC en el caso de Galicia, Euskadi y Cataluña. La optimización de recursos se está teniendo muy en cuenta. Y tras el gesto en Teruel, hay otras siete provincias donde una retirada de la izquierda alternativa y una concentración de voto para el PSOE podría ser beneficiosa para quitar escaños a la derecha. Hay un margen clave de unos 20 escaños que podrían condicionar el próximo gobierno, del paso de una mayoría absoluta holgada para las derechas, o de una capacidad de suma con los nacionalistas por parte de la izquierda.

En Aragón, una candidatura única de izquierdas en Huesca que concentre el voto, con los mismos resultados del 23-J, haría al PSOE conseguir un escaño más a costa del PP (2-1) si se reformula el reparto de coeficientes. El rechazo de IU lo aleja por completo. En Castilla-La Mancha, en los mejores momentos de Podemos en 2016, solo se consiguió un escaño por Toledo de los 71 totales. Sumar no obtuvo ninguno en los anteriores comicios. En las provincias de Cuenca (3), Guadalajara y Toledo, los socialistas sumarían un escaño más en todas las provincias. 2-1 en la primera provincia quitando al PP; 2-1 en la segunda, arrebatándole uno a Vox, y en la capital, de los seis que se reparten, la izquierda se haría con los tres que ahora tienen los populares, estos pasarían a dos y Vox mantendría el suyo. Por último, en Andalucía, la unidad de la izquierda en Jaén lograría en los términos de 2023 que Vox no consiga un diputado y lo capte el PSOE, pasando de un reparto de 2-2-1 a un 3-2 favorable a Sánchez.

Al borde de poder competir por ese escaño

Sin quedar reducidos al estrecho margen de Teruel, hay circunscripciones donde los socialistas podrían beneficiarse de la concentración del voto de la izquierda. En Ourense o Lugo, unos 5.000 votos de media permitirían romper el 2-2 con el PP en añadido a esa concentración electoral. Hay tres en Castilla y León. La primera es Palencia, actualmente hay un equilibrio de 2-1 favorable para el PP que se hubiese invertido por 1.221 votos más para Sánchez el 23-J –si Sumar no se hubiese presentado–, lo que lo convierte en un punto caliente a tener en cuenta en esta edición. El otro es Soria, que reparte únicamente dos escaños. La unidad de la izquierda, basada en ese supuesto, dejaría al PSOE a 2.200 votos de romper el 1-1 con el PP vigente. En Salamanca habría variación con esa unidad y unos 9.000 votos extras.

En el resto de la comunidad, la unidad no supondría cambios notables. 40.000 papeletas de media necesitaría la izquierda para cambiar el 2-2 con los populares en León y Burgos, y el 2-1 de Ávila. 30.000 en Zamora (2-1) y 25.000 en Segovia para ese mismo equilibrio. Esos 40.000 votos los necesitaría Sánchez en Ciudad Real para quitar un escaño a la derecha (2-2-1, actualmente), y en La Rioja (2-2) y Cantabria (2-2-1) la cifra se aproxima a 50.000 votos.

En Almería 16.700 votos separarían al PSOE de un escaño extra. Hay tres escenarios clave donde si bien no se cosecharía escaño, serviría a la izquierda a aguantar el tirón ante una bajada de votos. En Granada quedan a 248.000 papeletas de otro escaño extra, pero se mantendría el 3-4 para la derecha actual. En Murcia, 4-4, con 3 para el PP; y en Asturias, sirve para mantener el 3-3 con el PP que tiene la izquierda, con el escaño añadido de Vox.

El rol de IU y las candidaturas de Podemos

La decisión de no concurrir en ciertas provincias, en todo caso, corresponde a Frente Amplio y no al PSOE, que tiene garantías de representación general. El problema es que en esas zonas con menor cantidad de escaños o favorable a la concentración del voto de izquierda, el partido perjudicado sería IU por su implantación territorial. Antonio Maíllo, coordinador federal de IU, trasladó en una entrevista este miércoles que no considera que "sea un escenario que se vaya a contemplar" finalmente, y así parece que queda constatado tras el apoyo de la dirección a su federación aragonesa para no dejar huecos de cara al 29-N. Pese a la máxima, combatir a PP y Vox, algo expresado durante el proceso de construcción del Frente.

Hay un problema en esas estimaciones de concentración de voto, y es el papel de Podemos, que sin competidores puede captar el voto más crítico a la izquierda. En 2023 fueron en coalición dentro de Sumar y ahora, tras no alcanzarse pactos más allá de Canarias y la Comunidad Valenciana, se presentarán en 47 circunscripciones por su cuenta y con el respaldo de Gabriel Rufián a la candidatura de Irene Montero por Madrid, lo que puede movilizar algo de voto y dividir más las capacidades de concentración de la izquierda.

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