Se anunció un pacto calificado de "histórico" poco antes de la medianoche del viernes al sábado, pero apenas se explicó. Un acuerdo de PSOE y Frente Amplio para ir en listas conjuntas a la Cámara alta bajo una única marca, Senado de Progreso. Alianza que operará en 43 provincias y 47 circunscripciones. O, lo que es mismo, en toda España menos en Cataluña y en Canarias. Pero, ¿cómo se traduce esa entente a la papeleta del Senado?
Ese fue uno de los puntos que negociaron discretamente la dirección federal de Pedro Sánchez con Frente Amplio, el bloque que han impulsado Izquierda Unida, Más Madrid, Movimiento Sumar y los comunes. Mano a mano Rebeca Torró, la secretaria de Organización del PSOE, con Enrique Santiago, líder del PCE y portavoz parlamentario de IU. Ambos ayudados por sus dirigentes de confianza, Borja Cabezón, primer adjunto de Torró en el aparato, y Josep Vendrell por los comunes y Esperanza Gómez por Sumar. En el pacto, ambos socios salen ganando, porque el PSOE puede arañar más representación allá donde no la tenía y Frente Amplio, porque podrá sentar a algunos de los suyos cuando habría sido imposible sin un consenso entre ambos. El objetivo común es arrebatar al PP el control de la Cámara alta.
La comparación es con 2023, y entonces el PSOE solo obtuvo tres senadores en Sevilla, Álava y Navarra, además de en las cuatro provincias catalanas. Dos los obtuvo en Valencia, Cáceres, Badajoz, Huelva, Gran Canaria y Tenerife
¿Cómo se reparten la papeleta? Como relatan a este diario fuentes de Ferraz y confirman desde Frente Amplio, son tres los escenarios posibles y tres los acuerdos para las candidaturas, pero en todos quien encabezará la lista será el PSOE:
- En aquellas provincias en las que el PSOE obtuvo tres senadores en las generales del 23 de julio de 2023, ahora los tres candidatos los pondrán los socialistas. Los casos son excepcionales: Sevilla, Álava y Navarra. En los últimos comicios, también el PSC ganó con holgura en las cuatro provincias catalanas, y precisamente porque logró imponerse en ellas, no hay acuerdo para una papeleta conjunta. Ni en Barcelona, ni en Tarragona, ni en Lleida, ni en Girona. En 2023, el PSC consiguió 12 senadores, por tres de ERC (en Barcelona, Lleida y Tarragona) y uno de Junts (en Girona).
- En las circunscripciones en las que el PSOE consiguió dos senadores, los números uno y dos de la candidatura están ocupados por candidatos socialistas, mientras que Frente Amplio se hará con el tercer puesto. Los casos también son poco numerosos: Valencia, Cáceres, Badajoz, Huelva, Gran Canaria y Tenerife. No hay pacto en Canarias, salvo en La Gomera, aunque según adelantaba el pasado sábado el secretario general del partido en el archipiélago y ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, ha habido conversaciones y habrá apoyo "en algunas islas por parte del resto de los partidos de izquierdas".
- En las provincias en las que el PSOE solo consiguió un senador en 2023, que fueron la inmensa mayoría (36, más Lanzarote, Fuerteventura y La Palma, islas donde solo se reparte un escaño), los socialistas ponen al número uno y al tres, y Frente Amplio se queda con el segundo puesto. Es decir, formato sándwich: el uno para el PSOE, el dos para su izquierda, el tres para el PSOE.
Como la distribución ya está acordada entre los dos socios, el PSOE no tiene que volver a convocar a su comisión federal de listas para dar el visto bueno final. Lo hizo en su reunión del viernes y horas después, el sábado 17, en el comité federal. Las candidaturas deben registrarse formalmente entre el 21 y el 26 de octubre ante las juntas electorales provinciales.
En la papeleta color sepia del Senado, los candidatos aparecen identificados individualmente y agrupados por partidos. Pero es un sistema de listas abiertas. Es decir, cada elector puede dar hasta tres votos en las circunscripciones provinciales, dos votos en las islas mayores (Gran Canaria, Mallorca y Tenerife), Ceuta y Melilla y un voto en las restantes islas (Ibiza, Formentera, Menorca, Fuerteventura, La Gomera, El Hierro, Lanzarote y La Palma). No obstante, los votantes suelen cerrar las listas, eligiendo a todos los candidatos del mismo partido.
Consolidamos lo que tenemos y lo que íbamos a tener si íbamos solos. Y lo que vayamos a ampliar en número de escaños se reparte entre todos. Todos ganamos", aplauden en Ferraz el detalle del pacto
En Ferraz señalan que el acuerdo es ventajoso para los dos socios: "Nosotros consolidamos lo que tenemos y lo que íbamos a tener si íbamos solos. Y lo que vayamos a ampliar en número de escaños se reparte entre todos. Todos ganamos y gana la gente consiguiendo un Senado progresista". Para un líder provincial, el acuerdo es "un caramelito" para Frente Amplio, puesto que obtendrá representantes cuando, por su debilidad, era imposible que tuviera ninguno. "Y nosotros", remata este dirigente, "nos encontramos con algunos votos extra y además regalados".
Podemos, aparte
De cara al 29-N, por tanto, una papeleta, con el nombre de Senado de Progreso, agrupará a PSOE, IU, Movimiento Sumar, Compromís, Más Madrid, Chunta Aragonesista y Batzarre. A esa alianza se suma el acuerdo entre el PSOE y Més-Izquierda Unida-Sumar en las cuatro islas de Baleares y el de todas las fuerzas progresistas en La Gomera.
Los morados concurren por separado en toda España en el Senado, salvo en Ibiza, Formentera y Menorca, una "excepción y una singularidad que no viene de ahora", sino de anteriores legislaturas
Podemos irá por su cuenta, en solitario, en todas las circunscripciones al Senado, salvo en Ibiza, Formentera y Menorca, en las que, como explicaba este lunes el secretario de Organización de los morados, Pablo Fernández, sí que decidió integrarse en la candidatura de unidad de PSOE y Frente Amplio. "Es una excepción y una singularidad que tienen esos territorios que no viene de ahora, sino que se ha fraguado en anteriores legislaturas y por eso es el único caso —explicó en rueda de prensa en Madrid el dirigente de la formación, informa EFE—. En el resto de territorios, no vamos a pactar con el PSOE porque las calles no están pidiendo más PSOE, las calles están pidiendo más izquierda". En 2023, se configuró la coalición Eivissa i Formentera al Senat (PSOE, Ara Eivissa, Movimiento Sumar e IU). Ahora, tras la reforma constitucional del artículo 69.3 aprobada este año, Formentera tendrá representación propia, separada de la de Ibiza.
Torró y Santiago condujeron las negociaciones con sumo sigilo para impedir que el ruido arruinara un diálogo ya de por sí complicado —discurría en paralelo a las conversaciones, finalmente fracasadas salvo en Canarias y Comunidad Valenciana, entre Frente Amplio y Podemos para concurrir juntos al Congreso—. Y la cerraron y anunciaron pocos minutos antes de la medianoche, cuando se cerraba el plazo legal, también para evitar que PP y Vox imitaran el movimiento y configuraran una coalición análoga de derechas.
No hubo una alianza entre los partidos de Alberto Núñez Feijóo y Santiago Abascal, pero lo que sí podría ocurrir es que la ultraderecha renunciara a presentar candidaturas en algunas provincias para así promover la concentración del voto en ellas en torno al PP. El propio Abascal aseguraba este lunes que la presentación de una coalición de la izquierda en la Cámara alta exigía "sacrificios" a las formaciones de la oposición. La prioridad, dijo, debe ser "recuperar las instituciones para el pueblo español". Así que Vox tiene voluntad de llegar a "algún entendimiento que proteja al Senado de los acuerdos que Sánchez ha alcanzado con la extrema izquierda".
Socialistas y Frente Amplio negociaron con sumo sigilo y comunicaron su alianza poco antes de la medianoche del viernes al sábado para evitar que PP y Vox tejieran una coalición análoga
A falta de que se conozca si cristaliza o no ese "entendimiento" entre las derechas, Opina360, el instituto demoscópico del grupo empresarial de Iván Redondo, primer director de Gabinete de Sánchez en la Moncloa, publicó este lunes una primera proyección de resultados para la Cámara alta. Según su estudio, ganaría las elecciones al Senado la alianza del PSOE y Frente Amplio: 114 escaños, por 83 del PP y uno de Vox.
Entonces, si finalmente Vox decide no concurrir en ciertas circunscripciones, ¿no volvería esa mayoría al PP? "Vamos a ver primero qué ocurre y en cualquier caso ya no sería una coalición, y eso hace agua", señalan en el corazón de Ferraz.
Abascal sí ha reconocido que la entente de las izquierdas exige "sacrificios" a la oposición, por lo que Vox podría no competir en algunas provincias. En el PSOE algunos lo ven como una operación "arriesgada" para Vox, otros avisan: ayudará al PP
Un barón provincial y presidente de Diputación explica por qué: "Es una operación muy arriesgada para Vox, porque al no haber formalizado la coalición, Abascal estaría entregando su marca al PP en el Senado y con ella la lectura del voto útil en la derecha, que puede ser extendida al Congreso en el análisis sociólogico. Es decir, ¿cómo explica a sus votantes que en el Congreso le vote a él y en el Senado al PP? O el mailing [el correo que llega a los domicilios], que iría con una papeleta de Vox al Congreso y otra del PP al Senado. Eso es muy difícil de explicar al ciudadano. El logotipo de Vox no iría impreso en la papeleta del Senado. Los dos partidos comparten el objetivo de echar al presidente Sánchez, sí, pero también compiten entre ellos. Es decir, que esto sería un lío para ellos mayor". La correlación de fuerzas no es igual en la izquierda: el PSOE "no asume ningún riesgo", porque está clara su hegemonía en ese espectro, mientras que en la derecha hay una pelea todavía no resuelta entre ambos partidos.
"En 2023, nosotros no íbamos unidos, y al PP le vino muy bien", recuerda una fuente del comité electoral socialista, "y por supuesto que nosotros estaríamos mejor si ellos fueran por separado. Pero no podemos hacer nada más porque además con Podemos no hay manera".
Otros dirigentes del PSOE son menos optimistas: "Si Vox no se presenta en algunas provincias, obviamente concentra el voto en el PP —asegura un mando orgánico de una federación lejana a Ferraz—. Que al final un elector confunda ambas marcas de la derecha también puede ocurrir en nuestro lado. El mensaje de la ultraderecha es fuerte: 'Nos dan igual los cargos, el objetivo es echarlos'. Y ese mensaje fideliza a su base social. No sé si es positivo para ellos. Todo es demasiado nuevo. Creo que buscan un relato coherente".
¿Vale el ejemplo de 2000 entre PSOE e IU?
En las generales de marzo de 2000, se estrenó en el Senado una coalición de PSOE e IU. Entre Joaquín Almunia y Paco Frutos. No funcionó, fue un desastre. Algunos responsables críticos con la estrategia de Sánchez invocan ese ejemplo para augurar que esta vez puede salir igual de mal. La cúpula federal, que al tiempo que negociaba con Enrique Santiago conversaba con las federaciones socialistas y obtuvo el plácet de ellas, discrepa tajantemente: "Aquel era un mundo bipartidista, y ese mundo cambió, no tiene nada que ver. El PSOE estaba con Almunia de bajada, IU también, gobernaba [José María] Aznar, que en aquellos comicios conquistó la mayoría absoluta. Quien quiera comparar es que no tiene ni idea de la realidad actual". "En 2000, toda la derecha estaba en torno a Aznar, y a Almunia no lo veía nadie de presidente", añade un líder provincial, que añade que también, hoy, a diferencia de entonces, las izquierdas colaboran, han compartido un Gobierno de coalición desde 2020, y esa alianza está asentada, "otra cosa es el desastre de Frente Amplio, que ese es un espacio muerto".
En la cúpula federal están convencidos de que no se repetirá el desastre del acuerdo de Almunia y Frutos: la España de hoy no es bipartidista, no gobierna la derecha y esta está desunida ahora
Ocurra lo que ocurra, lo que es cierto es que estas generales del 29-N han situado al Senado en el mapa, cosa que hasta ahora apenas ocurría. Está muy fresco el resultado de esta legislatura, en la que el PP ha usado la Cámara, que controlaba con mayoría absoluta, para montar comisiones de investigación por doquier y para introducir reformas del reglamento, algunas tumbadas por el Tribunal Constitucional.
En el origen de este acuerdo de PSOE y Frente Amplio estaba la iniciativa de Senadoras y Senadores por la Democracia, una plataforma civil que advertía de la importancia de los consensos para evitar que la Cámara alta caiga otra vez, y con mayor holgura, en manos de la derecha. Porque en el siguiente mandato el Senado tendrá que elegir a cuatro magistrados del TC y a diez vocales del Consejo General del Poder Judicial, para lo que se necesita una mayoría de tres quintos, que podrían sumar PP y Vox si alcanzasen un resultado excepcional. Los socialistas se alegran de haber alcanzado un acuerdo que ha pillado "desprevenida" a la derecha. El 29-N se podrá comprobar si la estrategia fue acertada.
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