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Godall, un hooligan sin filtros en la corte de Laporta

Alfons Godall

Alfons Godall EFE

«Rafael Navidad me daba angustia desde el primer día. Lo tengo en el mismo saco que a la roja, el Real Madrid, Alonso y todo lo que represente al estado enemigo«. Esta frase publicada en su perfil personal de twitter provocó la renuncia de Alfons Godall como presidente de la Fundación del Fútbol Club Barcelona, anunciada por el interesado en la misma red social. Un medio en el que Godall no ha dejado de hacer públicas cada una de las ideas que se le pasaba por la cabeza, antes y después de ser designado por Joan Laporta al frente de la fundación.

«Parece que en nyòrdia (España) se han enfadado un poco» comentaba dos días antes tras constatar las reacciones a al tuit en el que rebajaba la euforia por la victoria de Rafael Nadal en el Open de Australia. Un enfado que acabó con Laporta, viejo amigo, pidiéndole la dimisión.

El propio presidente del club anunció que Godall renunciaba al cargo porque hubo quejas de patrocinadores. «Él no quería perjudicar al Barça y como estos patronos podían congelar las aportaciones no ha querido perjudicar y ha decidido renunciar. Y hemos respetado su decisión».

Aunque Laporta no podía decir que le sorprendiera la actitud de Godall. Lo conoce bien, puesto que ya compartieron junta directiva del Barça en su primer mandato al frente del club, entre 2003 y 2010. No era su primer intento de acceder a la cúpula del Barça. En 1997 formó parte de la candidatura opositora a José Luis Núñez, Elefant Blau, y tres años después se integró en la de Lluís Bassat.

En las elecciones 2010 presentó pre-candidatura para acabar integrándose en la lista de Marc Ingla, junto a otros ex de Laporta como Ferran Soriano. Perdieron frente a Sandro Rosell y Godall solo ha vuelto a la junta del Barça de la mano, de nuevo, de Laporta. En agosto de 2021 era nombrado presidente de la Fundación, cargo en el que ha durado seis meses.

De la Lista Falciani a Andorra

Empresario «del tocho» por «tradición familiar», como él mismo reconocía recientemente en una entrevista al Diari d’Andorra, Godall fue uno de los nombres ilustres de la burguesía catalana señalado por el informático Hervé Falciani, que hizo públicos los archivos de cuentas ocultas en el banco suizo HSBC. Era vicepresidente del Barça cuando la lista se hizo pública, Godall aseguró que ya había regularizado su situación con hacienda y no tuvo consecuencias en su trayectoria en el Barça.

Según la documentación aportada por Falciani a la justicia francesa, Godall estaba relacionado con una cuenta a nombre de Double Joy Limited, una empresa con sede en las Islas Vírgenes Británicas. Esta cuenta sumaba un saldo máximo de 5,1 millones de dólares entre los años 2006 y 2007. Además, era el beneficiario directo de otras dos cuentas que, en ese momento, no tenían saldo.

En 2007, un empleado del banco HSBC lo visitó en Barcelona para revisar detalles de esas cuentas, y añadió en su ficha bancaria que Godall ostentaba entonces el cargo de vicepresidente del Barça.

Desde hace algo más de un año, Godall ha abandonado Barcelona para instalarse junto a su familia en Andorra. Aunque asegura que no se trata de un traslado por motivos fiscales, sino para proporcionar un entorno más saludable a uno de sus tres hijos, con un trastorno del espectro autista.

Historial de improperios

Aunque su aparición en la lista Falciani ha sido el menor de sus problemas de proyección pública. Godall, que ahora se ha desprendido de sus participaciones en la promotora Dauric Centrum, para centrarse en «nuevos proyectos» en Andorra, ha sido pasto de críticas y titulares por su irrefrenable afición a depositar en las redes sociales lo primero que se le pasa por la cabeza. Que no es poco, ni matizado, habida cuenta de la efervescencia con la vive tanto su militancia política como la deportiva.

En el terreno político, han sido blanco de sus invectivas representantes de prácticamente todos los partidos, incluidos los independentistas, pese a su fe secesionista. El más polémico, por machista, el que le dirigió a la ex diputada de la CUP Natalia Sánchez: «Ya sé que recibiré leña, pero ¿para ser una activista de la CUP hay que ser e ir necesariamente fea de cojones?».

En la misma red ha cuestionado la ética de Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, a la que afea casi todas sus decisiones de gestión. Ha abroncado a Gabriel Rufián aprovechando un tuit del republicano sobre la polémica del Festival de Benidorm y acusado a Jordi Sánchez de hacer el ridículo por defender los Juegos Olímpicos de Inverno en el Pirineo.

Aunque uno de los más sangrantes es el que se ríe de los intentos de ERC por reactivar la Mesa de Diálogo con el Gobierno de Pedro Sánchez. Cuando los republicanos advertían que dilatar la Mesa afectará a las relaciones entre ambos, Godall respondía «¿Las relaciones sexuales».

De Xavi Hernández a Alonso

También se despachó contra los jugadores del Barça que compiten con la selección española. «El estilo y los jugadores apátridas y mercenarios del Barça harán ganar a España» se lamentaba, refiriéndose a Xavi Hernández, Gerard Piqué, Víctor Valdés, Cesc, Jordi Alba y Sergi Busquets por jugar y ganar con España. «¡La culpa es nuestra por no tener un Estado propio!» concluía en su red social favorita.

El ex técnico del Real Madrid José Mourinho también fue víctima de su locuacidad tuitera tras ganar un partido contra el Manchester City. «Lamentable el psicópata celebrando los goles como si fuera un jugador. Será para compensar la frustración de haber sido un petardo cuando jugaba».

Y los corredores españoles de Fórmula 1, Fernando Alonso y Jaime Alguersuari, a los que reprocha sus simpatías futbolísticas. «No me gusta una F1 con pilotitos madridistas ni periquitos» afirmaba en twitter mientras se presentaba a la junta del Barça. Una actitud que le afeó el joven Alguersuari, recién estrenado en la F1, reclamándole un poco de respeto.

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