La Comunidad de Madrid, a través de la empresa pública Canal de Isabel II, entregó durante el año 2025 más de 178.000 toneladas de lodos deshidratados y estabilizados a agricultores de la región y de provincias limítrofes de Castilla-La Mancha. Esta medida permitió fertilizar de forma directa una superficie superior a las 8.000 hectáreas de cultivos. Con esta iniciativa de economía circular, el Gobierno regional busca potenciar el uso de nutrientes de proximidad y reducir el impacto ecológico de la actividad agraria tradicional.
El volumen cedido representa el 42% del total de los fangos extraídos en las plantas depuradoras de la Comunidad, los cuales, tras recibir el tratamiento pertinente, se aplican sobre el terreno para cubrir sus necesidades nutricionales. Estos compuestos se comportan como un abono orgánico de gran valor que aporta elementos esenciales como nitrógeno, fósforo y potasio, que enriquecen el suelo de cultivo. Su uso está enfocado principalmente en campos de cereales de secano, como el trigo o la cebada, aplicando una dosificación estimada en unas 25 toneladas por hectárea.
Para incentivar su adopción, la entidad pública ofrece un servicio integral y gratuito que abarca desde los análisis técnicos iniciales hasta la fase final de arado. Un equipo de gestores especializados se encarga de evaluar tanto las características del lodo como la composición del terreno receptor, diseñando un plan de fertilización específico para cada explotación. Posteriormente, el Canal de Isabel II asume los costes de transporte en camiones bañera, la distribución homogénea mediante remolques esparcidores y la mezcla definitiva del producto con la tierra de cultivo.
Desde el punto de vista ecológico, el empleo de esta enmienda de proximidad disminuye notablemente la huella de carbono de las explotaciones agrícolas regionales. Al mismo tiempo, supone un alivio económico directo para los agricultores, quienes reducen drásticamente su dependencia de los fertilizantes químicos artificiales. Cabe destacar que la fabricación de estos últimos insumos sintéticos está estrechamente ligada al consumo de combustibles fósiles, tales como el petróleo o el gas natural.
La gestión de estos residuos supone un reto de grandes dimensiones para la administración autonómica, dado que las 155 depuradoras madrileñas generan anualmente una cifra superior a las 400.000 toneladas de lodos. Además del aprovechamiento agrícola directo de las 178.911 toneladas mencionadas, en 2025 otras 189.547 toneladas se sometieron a secado térmico, lo que permitió generar unas 41.395 toneladas de grano seco para abonar los campos. Por otra parte, la mezcla de fangos con residuos vegetales dio lugar a la producción de 8.601 toneladas de compost de alta calidad.
El destino del residuo sobrante se completó con el envío de 8.552 toneladas de lodo a una planta cementera para su valorización energética, utilizándose como sustituto directo de los combustibles fósiles en sus procesos de combustión. Con estas cifras, la Comunidad de Madrid busca consolidar un modelo de gestión integrada en el que los subproductos generados en la depuración urbana dejen de ser considerados desechos y pasen a ser recursos productivos de valor.
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