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La vía vasca para solucionar la guerra del taxi: un acuerdo sin "confrontación en la calle"

El Ejecutivo vasco y el sector constituyen una 'ponencia del taxi' para regular los dos modelos de negocio y se comprometen a renunciar al enfrentamiento.

Protesta de taxistas en San Sebastián.

Protesta de taxistas en San Sebastián. EFE

Euskadi no quiere ser ni Madrid ni Barcelona. Las escenas de enfrentamientos entre taxistas, conductores de VTC y la Policía han facilitado el consenso para encontrar una salida civilizada a la regulación del sector en el País Vasco. Su definición se hará de mutuo acuerdo entre los dos modelos de negocio de transporte, entre taxistas y conductores VTC, y con la mediación del Ejecutivo de Iñigo Urkullu. Para ello, el Gobierno vasco ha constituido una ponencia en la que no sólo participan las dos modalidades de transportes y la Administración sino también representantes de los usuarios.

La primera reunión de la ‘ponencia del taxi’ se ha celebrado esta mañana en Vitoria y tras la misma han emitido una nota en la que las partes se comprometen a culminar una regulación vasca en el seno de este foro y «renunciando a todo acto que altere el orden público de nuestra calles». Las partes se comprometen a canalizar en la ponencia sus exigencias y necesidades y confían que salga una regulación del sector que dé respuesta a la necesidades y demandas de todas las partes.

Añaden que la ponencia pretende facilitar un encaje de los desarrollos tecnológicos hoy disponibles y contribuir con ellos a la modernización del servicio y de las flotas de vehículos. Se apuesta por dar pasos hacia un modelo de bajas emisiones que permita diseñar una movilidad sostenible en el futuro para hacer de Euskadi «un referente» en el sector.

Se trata de una mesa sectorial que trabajará a largo plazo y que se reunirá mensualmente para abordar un análisis técnico que abarque «todas las casuísticas» y posiciones para gestionar la actividad y facilitar una correcta «convivencia de ambos modelos de negocio existentes en el sector». La regulación a la que se han comprometido dar forma abordará los derechos y obligaciones tanto del taxi como del VTC.

De este modo se quiere regular total o parcialmente elementos como las condiciones de precontratación, las solicitudes de servicios que podrá hacer cada modelo de transportes, el sistema de captación de clientes al que tendrán derecho y los servicios y horarios obligatorios en cada ámbito territorial.

De modo expreso las partes renuncian «a esquemas de confrontación» que alteren el orden público. Aseguran que el objetivo es poder cerrar una regulación de modo civilizado y de manera que tanto la sociedad vasca como «quienes nos visiten» lo vivan «con normalidad percibiendo los servicios que demanden con la calidad y profesionalidad que hasta la fecha se vienen prestando».

La nota hecha pública por el departamento de Desarrollo Económico e Industria reconoce que la dimensión del problema en el País Vasco no es equiparable al que existe en ciudades como Madrid y Barcelona, «ni por su dimensión ni soportes.

En Euskadi existen un total de 2.137 licencias de taxis y 95 de VTC. De este no se cumple el ratio 1/30 pero se sitúa en una licencia de VTC por cada 23 licencias de taxi. Hay cerca de 300 licencias solicitadas que se encuentran en fase de tramitación, si bien parece difícil que se puedan conceder. Por el momento, y a la espera de que se pueda cerrar un marco normativo, el Gobierno vasco no tiene previsto mantener encuentro con las plataformas Uber y Cabify. En el caso de Ayuntamientos como el de Bilbao ya se ha avanzado que no se concederán licencias VTC al considerar que no es una demanda que exista y que el sector del taxi responde de modo adecuada a la demanda.

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