El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) ha inadmitido la demanda contra España de un inmigrante camerunés que asegura haber sido apaleado por la Guardia Civil y devuelto inconsciente a Marruecos tras participar en un salto masivo de la valla de Melilla en 2014.

El Tribunal de Estrasburgo considera que no hay pruebas suficientes de que Albert Julio Doumbe Nnabuchi sea la persona que aparece en vídeos, como el de la asociación PRODEIN, presentados como prueba de trato inhumano que recibió por parte de los agentes. De ahí que inadmitan la demanda y no entren al fondo del asunto sobre si fue víctima de actuaciones contrarias al artículo 34 del Convenio Europeo de Derechos Humanos.

Por lo tanto, el Tribunal tampoco vuelve a pronunciarse (como se esperaba que podía hacerlo) sobre las devoluciones en caliente de España que ya avaló en la sentencia de febrero de 2020 sobre el caso de los inmigrantes subsaharianos N.D, de Mali, y N.T., de Costa de Marfil, expulsados a Marruecos tras el salto masivo en el que el demandante sostiene haber participado también.

El caso de Nnabuchi

En su decisión, la Sala Tercera del Tribunal de Estrasburgo considera que «el demandante no ha aportado pruebas prima facie de su participación en los hechos y que las pruebas presentadas ante el Tribunal han sido adecuadamente refutadas por el Gobierno», se lee en la resolución consultada por El Independiente.

En ésta se repasa la investigación judicial que se siguió en España alrededor de la actuación de la Guardia Civil con un grupo de 140 inmigrantes que consiguieron saltar la valla en octubre de 2014 entre los que afirma encontrarse el demandante. Se trató de una investigación en el Juzgado de Instrucción número 2 de Melilla y otra en la Audiencia Provincial de Málaga en la que «se llamó a los oficiales de la Guardia Civil y se interrogó a testigos» y Nnabuchi «no fue llamado y su identidad era desconocida» a pesar de que entre las acusaciones de la causa se encontraba la organización que dispone del vídeo en el que se basa el denunciante, considera el TEDH.

En la decisión se explica que el denunciante «vivía en un campamento informal de Mount Gurugu, cerca de la fontera de Melilla» e «intentó cruzar la valla seis veces, devolviéndole las autoridades españolas cada vez».

El demandante fue aprehendido, esposado y transportado, ya que no se movía solo, a una puerta en la valla por la que fue devuelto a territorio marroquí. Todo el incidente se resolvió entre cinco y diez minutos.

Según el Tribunal, en octubre de 2014 Nnabuchi intentó cruzar la valla con otros trescientos inmigrantes, logrando entrar con 140 de ellos. «Se le habría pedido -repasa el TEDH sobre lo ocurrido el 15 de octubre de 2014- que bajara de la valla. Aunque al principio pareció obedecer, posteriormente se negó a cooperar y los agentes del orden lo sacaron a la fuerza de la valla y cayeron al suelo. El demandante fue aprehendido, esposado y transportado, ya que no se movía solo, a una puerta en la valla por la que fue devuelto a territorio marroquí. Todo el incidente se resolvió entre cinco y diez minutos. Cabe señalar que existen importantes discrepancias entre las partes con respecto a este momento específico. No hay registro de ningún informe médico sobre las lesiones sufridas por el solicitante durante el incidente. Hay informes de otros migrantes que sufrieron lesiones y fueron atendidos por la Cruz Roja, pero la Cruz Roja no atendió al solicitante. No existen pruebas de que la Guardia Civil haya comunicado al demandante información sobre su situación personal. Varios oficiales sufrieron heridas de diverso grado», se lee en la resolución.

Zona de «presión migratoria particularmente intensa»

En ésta se hace una consideración sobre la frontera entre Marruecos y Melilla. El Tribunal expone que la zona «está sujeta a una presión migratoria particularmente intensa».

La Sala explica que la Guardia Civil tiene la potestad de vigilar la zona para evitar la entrada ilegal porque «se organizan periódicamente intentos masivos para traspasar las vallas y fronteras. Grupos de cientos de extranjeros, muchos de ellos del África Subsahariana, intentan ingresar al territorio español saltando las vallas», describe.