En el descanso de la última Super Bowl, que se disputó el primer domingo del pasado febrero, un anuncio de Google provocó que miles de asistentes virtuales de la compañía se despertasen de su letargo. El Google Home se activa cuando el usuario dice «Ok, Google«, justo las palabras que pronunciaba el protagonista de ese anuncio televisivo.

Los asistentes virtuales por voz son dispositivos que, en unos años, estarán en prácticamente todos los hogares. Sus funcionalidades, más allá de la domótica y el control de los dispositivos conectados de la casa, están enfocadas a hacer la compra, a pedir una pizza o conseguir información sobre una localización en apenas unos segundos.

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Google y Amazon van, de momento, varios pasos por delante de sus competidores, aunque habría que meter en el saco también a Siri y a Watson, el asistente de IBM. Todos ellos comparten una característica: están dotados de vida gracias a la inteligencia artificial.

Uno de los responsables del desarrollo del Google Assistant, la voz dentro del Google Home, es Gummi Hafsteinsson, que considera que a la tecnología aún le queda un poco para satisfacer plenamente las necesidades del usuario. «Hay que alcanzar la personalización en la conversación. Una misma pregunta puede tener varias formulaciones. Para saber si hace frío se puede preguntar, por ejemplo, la temperatura exterior o si vamos a necesitar abrigo», explica.

«Las interfaces de esa conversación tienen que adaptarse al usuario y tienen que estar personalizadas al máximo. Debe parecer que el asistente verdaderamente trabaja para ti», dice Hafsteinsson. También ha adelantado que Google Assistant estará disponible esta semana en todos los dispositivos Android y que en breve tendrá una versión en alemán. Para que entienda el español habrá que esperar unos meses.

En la misma línea está Rob High, vicepresidente de IBM y creador de Watson. El asistente virtual del gigante estadounidense está enfocado a prestar un servicio a los usuarios de la marca, y no tanto al gran público. Aún así, High advierte que «los asistentes virtuales, o los chat bots, no tienen que ser una copia de la inteligencia humana, pero sí deben responder a lo que se necesita para entablar una conversación».

«Tenemos que conseguir que esa inteligencia artificial construya ideas en la conversación. El usuario debe quedar satisfecho cuando acabe el diálogo. Lo que hoy en día tenemos es sólo la superficie, aún queda mucho por rascar», afirma High.

Nuevos canales

Además del Home o el Echo de Amazon, los próximos avances apuntan a que los asistentes virtuales estarán por todas partes. El canal va, por lo tanto, a tomar un protagonismo del que hasta ahora no ha gozado. «Puede ser una casa, el coche o una sala de conferencias. Los dispositivos móviles son sólo el principio», ha advertido High.

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Google ha sido el primero en dar un paso adelante en ese sentido. Por el momento el Google Assistant sólo está disponible en Home y en Pixel, el primer teléfono de la compañía -aunque lo haya construido HTC-, aunque llegará a los usuarios de Nougant en los próximos días. Su siguiente recipiente será el coche. «No podemos quedarnos en lo que ya tenemos. En breve tendremos el asistente en las televisiones, los Android Wear -el smartwatch de Google- y en coches conectados», ha explicado Hafsteinsson.

Enfocados al coche del futuro llevan años los chicos de Sk Telecom, una de las potencias en cuanto a inteligencia artificial en el continente asiático. «Tenemos un asistente virtual enfocado a vehículos que se llama Nugu –quien en surcoreano- y que es líder en el país», ha asegurado el jefe de tecnología, Alex Jinsung.

«Aún se necesitan grandes dosis de inversión para que estas funcionalidades alcancen su potencial máximo», ha recordado Jinsung que, cuando militaba en las filas de LG, fue uno de los responsables del desarrollo de los primeros smartphones de la firma que incorporaban Android.

Oportunidades de negocio

Los asistentes virtuales van a ser esenciales para los usuarios, pero aún más para las marcas. Cuando alguien decida ordenar a Google Home o a Amazon Echo algo genérico como que pida una pizza, ¿a qué empresa lo hará? Competir en este aspecto será esencial en el plano de los negocios.

El gran objetivo para esas marcas tendrán que ser, de aquí a unos años, aquellos que desde pequeños estén familiarizados con el uso de los asistentes virtuales. «Mis hijos ya se acercan a Alexa -el nombre al que responde el Amazon Echo- y le piden cosas. Lo más probable es que aquellos que busquen aprovechar su potencial se centren en ellos», ha reconocido Rob High.

El uso que hacemos ahora mismo de los asistentes virtuales, en cualquier caso, es aún muy básico, casi a la altura de las funcionalidades que ofrecen. «La gente espera mucho más de ellos, pueden dar más», ha reconocido Hafsteinsson, que ha alertado de que «los desafíos que ahora presenta este tipo de tecnología no es diferente de las que presentaban, en sus orígenes, los smartphones o las aplicaciones como Facebook»

La duda, por lo tanto, está en cómo será el proceso. ¿Tenemos que aprender a hablar con las máquinas, o debemos enseñar a la inteligencia artificial a entender una conversación? Cuestión de tiempo.