El 5G es una de las tecnologías que más tiempo está ocupando en el Mobile World Congress de Barcelona. Está por todas partes, y todos aquellos que están implicados en su desarrollo vocean sus virtudes a la mínima oportunidad. Esta evolución de la conexión a Internet, que en teoría multiplicará por 10 la velocidad del actual 4G, permitirá que se materialicen los coches conectados, que se desarrolle el Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés) y, básicamente, supondrá una revolución en las comunicaciones.

Por supuesto, tendrá un precio. Según Stephane Richard, el CEO de Orange, costará alrededor de 200.000 millones de euros conseguir unas redes que soporten el 5G en Europa. “El 5G no es sólo velocidad, también es el inicio de una economía digital. Necesitará una fuerte inversión, pero también creará cientos de miles de puestos de trabajo y aumentará el Producto Interior Bruto (PIB) de la eurozona en más de tres puntos porcentuales».

La llegada del 5G, profetizada para el año 2020, será “una evolución, pero además una revolución”. O, al menos, así lo cree el vicepresidente del mercado digital único de la Comisión Europea, Andrew Ansip. “Transformará todos los aspectos de la vida”, ha explicado. En una intervención que se ha salido de la tónica habitual de este tipo de eventos, quizás por tener a ponentes demasiado institucionales, Ansip ha pedido “sumar a todos los sectores” a este tipo de tecnología. “Habrá que tomar muchas decisiones a corto plazo que no deben quedar escritas en piedra, tendrán que ser modificadas sobre la marcha. Habrá que evolucionar”, ha afirmado.

EE.UU.  y Europa alienados al 5G

Las ideas de la Comisión Europea están muy en la línea de las que quiere poner en marcha el regulador de las comunicaciones de Estados Unidos. Su director es Ajit Pai, elegido para el cargo por Donald Trump hace apenas cinco semanas. Pai, cuyo abuelo es un inmigrante llegado desde India, aboga por dejar que los operadores compitan en un ambiente en el que la regulación favorezca los avances de los actores principales de la industria.

Precisamente los grandes operadores de Estados Unidos, que han invertido más de 1,6 billones de euros en redes de comunicaciones desde 1996, no serán los que más tengan que tirar del carro. “Tendrán que construir las redes, pero nosotros haremos mucha inversión”, ha dicho el director de la Comisión de Comunicaciones.
“Hace falta una fuerte inversión en infraestructura para llevar a esas redes a todas las esquinas del mundo. El 5G puede transformar la forma en la que nos comportamos”, ha reconocido.

La evolución de este tipo de redes va a dar “oportunidades de disrupción a todo el mundo. Desde cualquier parte del mundo se puede cambiar toda una industria sólo con una conexión a internet”. El regulador de las telecomunicaciones estadounidense sí que ha querido mostrar “su apoyo firme al 5G, una tecnología con la que estamos comprometidos al 100% para ir hacia delante a toda velocidad. Vamos a poner todo de nuestra parte para que los operadores tengan el camino despejado y puedan avanzar rápidamente”.