En el año 1997 se proyectaba que apenas una década después ya habría 50.000 ciudades plenamente conectadas en todo el mundo. Lo más probable es que, por entonces, el idílico futuro que se imaginaba incluía también coches voladores o teletransporte. Evidentemente, no dieron ni una. No hay una sola ciudad conectada plenamente en el mundo, y lo más probable es que aún tardemos mucho en verlas. Aún así, por el Mobile World Congress de Barcelona han pasado unas cuantas a contar sus planes para alcanzar tal hito.

Shanghai

El mayor punto tecnológico y comercial de China, la capital económica del país, tiene un plan a tres años vista que planea conectar a la ciudad con sus habitantes. Para hacerlo van a llevar al límite todas las funcionalidades que ofrece la nube.

En un proceso que comenzó en el año 2010, según ha relatado el director de la comisión de economía de la ciudad, Shao Zhi, Shanghai quiere finalizar su plan Cloud for Citizens, es decir, la nube para los ciudadanos. Para ello se han basado en la digitalización, el networking y la inteligencia artificial.

Pese a que es muy grande, la tecnología 4G ya alcanza el 100% de la ciudad. No hay una sola esquina sin internet de la más alta velocidad, y ya está muy avanzado el proyecto para llevar que el WiFi local abarque toda la superficie.

La nube, según ha contado Zhi, es vital en sectores como la educación, el transporte o la sanidad. Para el final del 2017 Shanghai pretende tener ya el principio de su nube conectada a través de los servidores que posee el gobierno local.

Moscú

La alternativa de la capital rusa es diferente, y se basa en la importancia de la gestión de los datos y la comunicación con los ciudadanos a través de los cientos de posibilidades que ofrecen las redes sociales.

«Moscú es una ciudad muy grande, por lo que convertirla en una smart city va a ser muy muy complicado», ha explicado el CIO de la ciudad, Andrey Belorezov. «Hacerlo conllevaría una inversión tan grande que nuestras arcas públicas no lo soportarían. Por eso recurrimos a acuerdos con actores privados», ha dicho.

Belorezov ha puesto un ejemplo muy ilustrativo. Almacenar a diario los datos de las más de 160.000 cámaras de seguridad que hay en la ciudad le costaría al Ejecutivo local alrededor de 500 millones de euros al año, una cifra muy alta. Sin embargo, gracias a un pacto con Capex, una empresa privada, la cifra se queda sólo en la mitad. Con los 250 millones de euros restantes, la idea es poner WiFi en todas las clases de todos los colegios de la ciudad.

«Tenemos una plataforma en la que nos comunicamos con los ciudadanos, en la que presentan sus propuestas», ha afirmado el CIO ruso. «Y funciona muy bien. En el 2015 recibimos 350 millones de peticiones, pero el pasado año subió hasta 510 millones».

Barcelona, ciudad conectada

La Ciudad Condal, que también ha presentado su modelo aprovechando que juega en casa, se basa en la transparencia y en la gestión del Big Data. La encargada de contar los planes de la ciudad ha sido su jefa de tecnología e innovación digital, Francesca Bria.

Bria ha contado que el horizonte que se han marcado las autoridades locales está puesto en 2020. Para entonces, su intención es «hacer una ciudad conectada que solucione los problemas de los ciudadanos».

«Los datos que producimos y recogemos ahora no existían hace tres años. Hay que trabajar con ellos, siempre respetando la privacidad de las personas.», ha dicho Bria. «En cualquier caso, tienen que ser el eje que nos ayude a tomar mejores decisiones».

Ha señalado también que el Ayuntamiento presidido por Ada Colau publica en todo momento el destino del presupuesto local, como parte de su compromiso con la transparencia, una de las características comunes dentro de las conocidas como alcaldías del cambio.

«Necesitamos más colaboración de las pequeñas y medianas empresas», ha reclamado Bria. «No sólo los gigantes de Internet pueden ayudarnos, hay que subir a los pequeños emprendedores a bordo para construir sobre su talento», ha dicho.

La ciudad conectada, en cualquier caso, está todavía muy lejos. La nube, la gestión del Big Data y el papel que pueda jugar el desarrollo del 5G, con las mejoras en el Internet de las Cosas que esa circunstancia va a provocar, serán las llaves que abran la puerta hacia el futuro de los países.