Le diagnosticamos la enfermedad cuando tenía 3 años. Carme tenía una transposición de los grandes vasos», relata a El Indepediente su cardiólogo, el doctor Marius Petit, del Hospital El Pilar, del Grupo Quirón. «No fue necesario operarla. Vigilamos su desarrollo y todo fue bien hasta el final», asegura. Que muriera joven, a los 46 años, «era una posibilidad». Al fin y al cabo el suyo “era un corazón frágil y vulnerable. Aún no sabemos qué ha podido pasar». Quizá una alteración del ritmo cardiaco o un bloqueo.

«Tengo un ventrículo obturado en un corazón que está al revés”, explicaba Chacón, cuando aún era ministra de Defensa en una campaña de sensibilización de estas enfermedades. «Hay 100.000 personas en España que sufren cardiopatías congénitas y viven una vida normal. Yo soy una de esas personas. Mis padres me educaron como una niña sana y me inculcaron que no merece la pena buscar culpables, sino vivir la vida con plenitud», decía la ex ministra durante su intervención.

“Le recomendamos no hacer deporte y llevar una vida tranquila, pero ella era muy decidida y valiente”, asegura Petit. Jugó al baloncesto hasta entrada la veintena. Viajó embarazada a Afganistán en pleno conflicto bélico. Decidió quedarse embarazada a pesar de los riesgos. “Hicimos todo el camino juntos y deseaba tener otro hijo”, recuerda.

En una persona sana la sangre pobre en oxígeno circula desde el cuerpo hacia el corazón (ventrículo derecho), y luego, a través de la arteria pulmonar, se dirige hacia los pulmones donde recibe oxígeno. La sangre ya oxigenada regresa desde los pulmones hacia el corazón (ventrículo izquierdo), y a través de la aorta, se dirige hacia todo el cuerpo. En la transposición de grandes vasos, la arteria pulmonar sale del ventrículo izquierdo y la aorta del derecho, alterándose por tanto la circulación normal de la sangre de forma muy importante.

Dos de cada mil niños en España nacen con una cardiopatía congénita. Se detectan e intervienen en los primeros años de vida. “Hace 25 años era prácticamente nula la supervivencia. Las técnicas quirúrgicas han avanzado mucho y más del 80% sale adelante”, explica a este medio el cardiólogo Francisco Fernández Avilés, del Hospital Gregorio Marañón. Hoy la esperanza de vida de estos niños es casi la misma que los sanos.