El portal especializado Music Business Worldwide ha acusado a Spotify de introducir artistas falsos, creados por ellos mismos, en las principales listas promocionadas por la plataforma para ahorrarse así el pago de derechos de autor.

Spotify funciona con un sistema de pago de derechos de autor según el número de reproducciones de una canción. Metiendo canciones de autores que no existen la aplicación rellena sus listas de momentos sin tener que aumentar su partida de pagos a las discográficas.

Por supuesto, los portavoces de la empresa sueca se han apresurado a desmentir las informaciones del portal, pero Music Business Worldwide ha respondido publicando una lista de hasta 50 artistas que tienen unas pocas canciones en Spotify y de los que no hay muchos más datos.

El diario británico The Guardian ha señalado a dos artistas, pero la lista es muy grande. El primero de ellos es Deep Watch, que tiene dos discos en Spotify pero que no tiene datos en su biografía ni hay más rastros fuera de la plataforma. Eso sí, cuentan con 4,25 millones de reproducciones gracias sobre todo a que están incluidos en la lista Ambiente Relajado que tiene 425.000 seguidores.

También han resaltado a Enno Aare, cuyo caso sí que es sospechoso. Es un autor desconocido sin presencia fuera de Spotify, pero sus cuatro canciones tiene 17 millones de reproducciones gracias a su presencia en listas como Dormir, Piano o Música para concentrarse.

Estos dos artistas, por su número de reproducciones, tendrían que haber cobrado más de 90.000 euros, ya que Spotify paga 0,00437 dólares por cada reproducción en su plataforma.

Los responsables de Spotify no han tardado demasiado en salir al paso de las acusaciones de Music Business Worldwide. “No hemos creado artistas falsos para ponerlos en las listas que creamos. Es categóricamente falso. Pagamos nuestros derechos, pero no somos una discográfica”, han dicho desde la compañía.

Aún así, Music Business Worldwide no ha soltado la presa. “Hay muchos artistas falsos en Spotify, creados por los propios productores, que tienen millones de reproducciones en listas muy destacadas y promocionadas por la propia compañía”, han explicado.

Problemas financieros

Seguramente ahorrarse unos cientos de miles de euros no le va a suponer una gran diferencia a Spotify, pero sí es cierto que necesita ahorrar para ir tapando poco a poco el agujero de pérdidas que ha acumulado en sus balances.

El año 2016 la compañía fundada y dirigida por Daniel Ek se encontró en con unos números rojos de 539 millones de euros, frente a los 231,4 millones de euros de pérdidas que registró apenas 12 meses antes.

Esas fuertes pérdidas están provocadas por los pagos que debe hacer la compañía a las discográficas y los artistas a cambio de los derechos para incluir las canciones en su catálogo. Alrededor del 70% de los ingresos de Spotify van directamente a sufragar este conpceto.

En 2016, último ejercicio del que hay datos ya que la firma de Estocolmo no tiene obligación de publicar sus cuentas, de poco sirvió que los ingresos se dispararan un 52% hasta 2.930 millones de euros.

Con más de 50 millones de suscriptores que pagan su cuota mensual y con más de 140 millones de usuarios si se cuentan los que utilizan la versión gratuita, Spotify tiene un importante problema para alcanzar la rentabilidad. Y tiene que hacerlo cuanto antes.