El Hyperloop ha entrado en su segunda fase de desarrollo con una prueba clave: superar los 300 kilómetros por hora. Y ha sido todo un éxito. Hyperloop One, el proyecto que más avanzado está dentro de esta nueva tecnología, ha confirmado este miércoles que el segundo test ha salido a la perfección y se han alcanzado las 192 millas por hora, casi 310 kilómetros por hora.

Tras poco más de un año de desarrollo los ingenieros de Hyperloop One han conseguido alcanzar estas velocidades en un tramo de 500 metros de longitud, avanzando cuatro veces más y multiplicando por casi 2,5 veces la velocidad alcanzada en la primera prueba, que tuvo lugar en el pasado mes de mayo.

El circuito de pruebas está en el desierto de Nevada, cerca de Las Vegas, donde Hyperloop One tiene un tubo a escala real de cómo sería una vez que esté operativo. Para este segundo test quedó despresurizado imitando una altura de 200.000 pies, unos 60.000 metros, para que la cabina, que recibe el nombre de XP-1, no tuviera problemas a la hora de avanzar.

Esta cabina, que es similar a un autobús, levita sobre los raíles gracias a un sistema de campos magnéticos que mantienen un coeficiente de rozamiento prácticamente cero, más si cabe teniendo en cuenta la ausencia de aire. En esas condiciones la teoría dice que se podrían alcanzar los 1.220 kilómetros por hora de velocidad.

Pese a tener su banco de pruebas en Nevada y su base de operaciones en Los Angeles, Hyperloop One está levantando más expectación fuera de Estados Unidos. Ya están en fase de estudio proyectos para unir Dubai y Abu Dhabi, Finlandia y Suecia o para acercar ciudades en Rusia. Uno de los proyectos, con bandera española, estudia la viabilidad para unir Madrid con Tánger, en el Oeste de Marruecos, en apenas una hora.

La carrera por ser el primer en construir uno de estos transportes futuristas, cuya idea original lanzó al aire Elon Musk en 2013, está apretándose. El propio creador de Tesla o SpaceX ya ha recibido “aprobación verbal” del Gobierno de Estados Unidos para comenzar a desarrollar un túnel por el que viajen coches unidos a una plataforma que les permita moverse a más de 200 kilómetros por hora.

La idea de Musk y su proyecto, llamado The Boring Company, es, además de viajar rápido, congestionar el tráfico de las grandes autovías. Su proyecto prevé unir Nueva York y Washinton DC pasando por urbes enormes como Baltimore o Philadelphia. El transporte del futuro, un poco más cerca.