Hace sólo unos días Hyperloop One, una de las empresas embarcadas en el proyecto, anunció que había realizado con éxito la primera prueba del propulsor que, en teoría, permitirá viajar en un futuro cercano a 1.200 kilómetros por hora. La idea original, que el visionario Elon Musk puso a disposición de todo el mundo en 2013, está por lo tanto más cerca.

Por mucho que las pruebas técnicas sigan avanzando, el Hyperloop no podrá existir sin que las autoridades autoricen su desarrollo a nivel legislativo. Ese paso, al parecer, también empieza a estar más próximo, como se ha encargado de anunciar el propio Musk. No es un Hyperloop como tal, pero parte de la misma idea para crear un túnel que permita a los coches viajar de forma sostenida a velocidades muy altas.

A través de su cuenta oficial de Twitter, el sudafricano afirmó hace unas horas que ha recibido la «autorización verbal» del Gobierno de Estados Unidos para comenzar a construir un trayecto de Hyperloop subterráneo que parta de Washington DC y se prolongue hasta Nueva York, uniendo por el camino las ciudades de Philadelphia y Baltimore. En total serían unos 365 kilómetros que, según Musk, podrían recorrerse en unos 29 minutos.

Es una ruta que ya existe por carretera, por lo que habría que hacer un recorrido del Hyperloop paralelo que pasaría por el centro de las ciudades. En dichos núcleos habría una serie de entradas y salidas, unas 12 por ciudad como ha dicho Musk, que conectarían con ascensores la superficie. Los usuarios viajarían en su coche, y saldrían del túnel a través de varios ascensores.

Para poder materializar este plan, el creador de Tesla o SpaceX va a poner a trabajar otro de sus proyectos, The Boring Company, que ya ha demostrado que puede construir túneles mucho más rápido y de forma más eficiente que las tuneladoras tradicionales.

Tras hacer pruebas en los alrededores del cuartel general de SpaceX, Musk recibió el encargo de las autoridades de Los Angeles de construir un túnel al sur de la ciudad que ayude a aliviar el tráfico, uno de los grandes problemas de una urbe de tal magnitud. La encargada de tal trabajo es Godot, una tuneladora de 1.200 toneladas que mide 120 metros de longitud.

Por supuesto, esta autorización verbal no es suficiente para que un proyecto de esta magnitud sea una realidad. Musk va a necesitar muchos permisos y varios cambios legislativos que le permitan construir ese túnel de casi 400 kilómetros. Las medidas de seguridad tendrán que ser enormes, por lo que no le va a ser nada fácil.

Él, en cualquier caso, es bastante optimista. En una serie de tuits lanzados desde su perfil oficial ha explicado que cree que al autorización formal va a «ocurrir rápido», aunque Musk siempre ha pecado de no ser demasiado realista.

Para construir el túnel serán necesarias autorizaciones de varios estados, más de 17 condados, el gobierno local de varias ciudades y muchos cargos electos que tendrán que dar la luz verde. Teniendo en cuenta los ritmos de la burocracia, todo apunta a que Musk tendrá que ser muy, muy paciente.