Durante siglos los marineros han ido registrando en las cartas de navegación la ubicación de los arrecifes de coral que tantos problemas causaban a la navegación. La herencia de los mapas que se usaban en el siglo XVIII ha servido a investigadores estadounidenses y australianos para documentar los cambios en el mar y la pérdida de arrecifes de coral. Los investigadores de la Universidad de Queensland y el Centro de Excelencia en Estudios de Arrecifes de Coral del Consejo Australiano de Investigación compararon antiguos mapas y cartas británicas con cartografía moderna de los hábitat de coral.

De los arrecifes de coral cartografiado en la década de 1770, la mitad, ya no está ahí.

John Pandolfi, de la Universidad de Queensland explica que el estudio usó información de “cartas náuticas del siglo XVIII sorprendentemente precisos y datos de satélite para entender la pérdida de coral durante más de dos siglos en los Cayos de la Florida”. La conclusión del estudio es que de los arrecifes de coral cartografiado en la década de 1770, la mitad, ya no está ahí. En algunas zonas, especialmente cerca de la tierra, la pérdida de corales se aproxima al 90%. “Encontramos que algunos arrecifes habían desaparecido por completo”, dijo el profesor Pandolfi.

El estudio ha sido dirigido por Loren McClenachan, quien asegura que, a diferencia de la costa, “la mayoría de coral mapeado más lejos de la tierra sigue siendo hábitat de arrecifes de coral hoy”.

Cheeca Rocks en los Cayos de Florida. Foto: The Ocean Agency / XL Catlin Seaview Survey / Christophe Bailhache

Cheeca Rocks en los Cayos de Florida. Foto: The Ocean Agency / XL Catlin Seaview Survey / Christophe Bailhache

Áreas que fueron hábitat de corales

Los científicos se han encontrado que había corales en áreas que hoy ni siquiera son clasificados como su hábitat, por lo que al comparar la actualidad con la información de hace siglos, se aprecia la magnitud del cambio sufrido en la región de los Cayos de Florida.

Los investigadores han destacado la precisión de los mapas de hace siglos. El investigador oceánico Benjamin Neal asegura que los creadores de aquellos mapas representaban el “Silicon Valley de su tiempo”. Y añade: “ellos tenían la mejor tecnología y la utilizaron para crear nueva información que confirió mucho poder”.

“Los mapas eran esenciales para la expansión del Imperio Británico, y por suerte para nosotros, también incluyen mucha información ecológica útil”, asegura  McClenachan, para quien este estudio tiene importantes implicaciones para la conservación ya que los científicos tienden a  centrarse en el estudio de áreas conocidas donde podemos medir el cambio, ¿por qué buscarías corales donde nunca supiste que hubo?”.

Los autores destacan la importancia de conocer los cambios a gran escala, porque los científicos pueden perder de vista un pasado de abundancia y rebajar las expectativas de su recuperación.