El 7 de septiembre del año 2016 se celebró el, hasta este lunes, último Apple Event. En él, el CEO de la compañía, Tim Cook, anunció el iPhone 7 y el 7 plus, dos teléfonos que al instante quedaron calificados como “de transición”. En la compañía ya contaban con ello y, de hecho, sabían que necesitaban un año más para diseñar y fabricar un teléfono que volviera a romper en el mercado de los smartphone. Dicho y hecho.

El nuevo modelo del teléfono de Apple se presentará este martes, cuando a las 19 de la tarde, hora española, el propio Cook salga al escenario del auditorio Steve Jobs, ubicado en el nuevo Apple Park. El complejo se estrenará por todo el alto, una vez finalizada la construcción de sus más de 700.000 metros cuadrados, que le han costado a Apple más de 5.000 millones.

Las últimas filtraciones, a las que se les puede dar todo el crédito, dicen que el nuevo modelo ha sido bautizado como iPhone X, en relación al décimo aniversario del primer smartphone que llevaba una manzana en la parte posterior. Este nuevo modelo rompedor llegará acompañado de la actualización del iPhone 7 y el 7 plus, que seguirán la senda y llevarán el nombre de iPhone 8 y iPhone 8 plus respectivamente.

En cualquier caso, el iPhone X será el primer producto de la compañía en romper verdaderamente desde el lanzamiento de la sexta generación, y su llegada va a provocar un cambio de tendencia dentro del sector. Apple va a innovar, sobre todo, en unos pocos puntos clave.

El diseño

La evolución del iPhone nos ha dejado algunas generaciones que han servido para cambiar por completo el diseño y la apariencia del dispositivo. El iPhone 4 cambió la marcha, mientras que el 6 fue un verdadero cambio y marcó el rumbo para el resto de la competencia. El X va a ser algo aún mas marcado.

Hasta ahora las pantallas de los modelos normales del iPhone siempre tenían un espacio dedicado al botón Home y la pantalla tenía sus marcos bien definidos. Nada raro. Pero ahora Apple se ha decidido a seguir el rumbo que han iniciado LG o Samsung y su nuevo terminal va a tener una pantalla que ocupará todo el frontal, lo que va a significar la muerte de ese botón Home.

La pantalla del iPhone X es, además, OLED, lo que le ha supuesto un verdadero quebradero de cabeza para poder encontrar fabricantes que pudieran cumplir con las exigencias en cuanto a cantidades que tenían los ingenieros de Cupertino. El mayor proveedor de este componente vital es Samsung, pero Apple ha tenido que buscar más allá del gigante surcoreano y esta falta de suministros podría retrasar la fecha de llegada al mercado.

Esto va a provocar también que el precio de los iPhone se incremente. Hasta ahora Apple estaba pagando entre 45 y 55 dólares por cada pantalla LCD de 5,5 pulgadas para el iPhone 7 Plus. Para su nuevo terminal tendrá que invertir al menos 120 dólares para hacerse con una pantalla OLED, lo que va a elevar el precio final hasta el entorno de los 1.000 dólares que, seguramente, en nuestro país se cambien por 1.000 euros.

Adiós al Touch ID, hola al Face ID

Al aumentar la pantalla de tamaño no hay espacio para el Touch ID, el sistema de desbloqueo por huella dactilar que hasta ahora se utilizaba a través del botón Home. Se ha especulado con que este sistema podría ir ahora en el logo de la manzana de la parte posterior, pero está prácticamente descartado que esto sea así.

La solución es el Face ID, el nuevo sistema de Apple que se va a basar en el reconocimiento facial. Hace unas semanas se produjo una filtración de una parte del software que lleva el iPhone X, en el que se mencionada un supuesto kit biométrico con reconocimiento en 3D.

Este nuevo sistema permitirá desbloquear el teléfono simplemente con una mirada, ya que el sistema reconocerá al usuario aunque no esté frente a frente con el móvil. Esta nueva tecnología también permitirá silenciar notificaciones con una simple mirada o realizar pagos y autentificarnos en algunas aplicaciones sólo con el reconocimiento facial en 3D, y podría reconocer al usuario incluso en la oscuridad.

Carga inalámbrica

Tras mucho tiempo dejando de lado los avances en esta tecnología, parece que los nuevos iPhone van a tener todos carga inalámbrica. Parece que este va a ser un estándar a partir de ahora para todos los móviles de Apple, ya que además del iPhone X también van a llevar estas mejoras el iPhone 8 y el iPhone 8 Plus, dos modelos continuístas con la línea que abrió la séptima generación.

No está claro si el software estará plenamente desarrollado cuando el dispositivo se ponga a la venta, pero no tardará demasiado en estar listo en caso contrario. Eso sí, las filtraciones apuntan a que no estará disponible la carga a plena capacidad, algo que sí que tendrá que llegar con el tiempo.

El iPhone X tendrá, en teoría, una batería de 2.700 mAh, muy inferior a las que ya tienen otros dispositivos de alta gama. El Samsung Galaxy S8 cuenta con 3.000 mAh, por los 3.500 de su versión Plus. Por su parte, el Huawei P10 tiene 3.200 mAh y el Huawei P10 Plus tiene 3.750 mAh. Una vez más, los móviles de Apple tendrán en la batería uno de sus puntos a mejorar, sobre todo teniendo en cuenta que el consumo de una pantalla OLED va a ser superior al de las actuales LCD.

Se confirmen o no estas filtraciones, todas ellas más que probables, el iPhone X va a ser el dispositivo que vuelva a impulsar las ventas de Apple y que puede disparar su cotización más allá del entorno de los 850.000 millones de dólares, más de 710.000 millones de euros. Este martes, a partir de las 19, saldremos de dudas.