Es prácticamente seguro que ha habido una explosión», sentencia el instructor y experto en operaciones de vuelo Javier del Campo (@felizvuelo). Este expiloto de Iberia ha estado en contacto esta mañana con sus compañeros de la Base de Torrejón, que a estas horas encajan la pérdida del Teniente Fernando Pérez Serrano, mientras investigan el accidente que ha estrellado un F-18 a apenas unos segundos del despegue este mediodía.

Los F-18 son aparatos bimotores digitalizados. «Con un motor parado pueden planear perfectamente. Pero los dos motores están uno junto al otro, así que los trozos del que explota, pueden arrasar al otro». Es la hipótesis que maneja Del Campo. Con las geometría en la mano, el problema fundamental es que estaba a muy pocos metros de la pista. El triángulo que traza respecto al suelo «deja una hipotenusa de 100 metros». Imposible remontar.

El Teniente debió de virar a la derecha para no llevarse por delante a nadie en el centro comercial

El Teniente Pérez Serrano «tuvo no más de 10 o 12 segundos para tomar una decisión». El aparato despegó en dirección por la pista, de 4,2 km. de longitud, en dirección Barajas. En ese sentido está el centro comercial Parque Corredor. Entre éste y las instalaciones del INTA «hay unos descampados donde da la impresión de que, a la vista de que no tenúa opción de salir de allí, ha pensado en no llevarse por delante a nadie y virar a la derecha, ya que no está en el eje de despegue y eso parece intencionado», señala Del Campo.

Este accidente se produce sólo días después de que el pasado 12 de octubre se estrellara un Eurofighter en la base militar de Los Llanos de Albacete. ¿Tenemos un problema con nuestros aviones militares? La estadística dice que no. Tampoco la antigüedad de los aparatos. Los primeros F-18 del Ejército datan de 1986.

«Los aviones, si están bien mantenidos, no tienen problema por más que tengan más de 20 o 25 años. El mantenimiento del Ejército del Aire está en los estándares de la OTAN», recuerda el excomandante.

«Un avión ‘no’ se puede caer». Por qué vuelan los aviones

¿Por qué (no) vuelan los aviones? «Pensemos en una manguera», compara Del Campo. «Cuando queremos mojar a alguien, estrechamos la boca de la manguera y el agua sale a toda pastilla y más lejos». Es una aplicación del Principio de Bernoulli. Trasladémoslo ahora al ala de un avión.

Principio de Bernoulli en un ala.

El aire, sobre el ala, va más rápido y presiona menos que el que va por debajo, lento «apelotonado» y empujando hacia arriba

«Los hermanos Wright se acordaron de él. Si en un ala, por encima el aire va a toda pastilla y por debajo a una velocidad normal, pierde presión por encima y permite la sustentación», sintetiza Del Campo. Evidentemente hay más elementos que permiten que un aeroplano vuele como hoy lo hacen, pero la base es esa.

«Para que el aire de la parte de arriba fuese más deprisa que el de debajo, construyeron el ala con esa forma curva (en su extremo)». De esta forma «un avión no se puede caer», sentencia Del Campo. «Sería como intentar hundir un trozo de poliuretano (poliespán) en una piscina». Tendríamos que romperlo, como romper las alas a un avión, «sólo que un avión sin alas ya no es avión, sino un amasijo pesadísimo de metal».

Volar sin miedo

Para disipar los miedos a volar que «se disparan tras un accidente», recuerda dos cosas: la primera, estadística: En aviación comercial fallecieron el año pasado 347 personas en todo el mundo. En accidentes de tráfico, sólo en Europa, 26.000.

Ante un accidente, en la Academia, todo el mundo a volar. No puede cundir el desánimo

La segunda física. «Un avión siempre planea en altura». Ejemplifica: en el caso del F-18 de Torrejón, el aparato estaba despegando cuando parece que se quedó sin potencia de los motores. «Otra cosa es que se paren a 15.000 metros, en un Airbus A340 (como los que comandaba) podíamos llegar planeando sin motores desde Burgos a Madrid sin problema».

El factor psicológico pesa, claro. «Tras un accidente no puede cundir el desánimo entre los profesionales. Lo primero, investigar», recuerda Del Campo de sus más de 50 años de experiencia.

Recuerda que, ante un accidente, «lo primero que ponía el protocolo de la Acedemia General del Aire era suspender las clases y, todo el mundo, a los aviones a volar. Y así un par de días. Te acostumbra la mente».

«No se puede decir esto no ha pasado nunca«. Hay que investigar y no dejar de volar.»Con esa mentalidad hemos llegado a los índices de seguridad actual», concluye.

Caza F-18 Hornet de Boeing

Caza F-18 Hornet de MD/Boeing

Hornet: un veterano digital

El MD F/A-18 Hornet de Boeing es un avión caza polivalente, heredero del F-18 primigenio que voló por primera vez en 1978.  El Gobierno tiene previsto sustituir estos modelos por los F-35 Lockheed Martin, también de fabricación estadounidense. Están casi plenamente digitalizados y su software se valida e implementa en el Centro Logístico de Armamento y Experimentación.