Podría parecer la noticia de una no-noticia. Pero algo está pasando entre los astro-amateurs cuando se unen al poder del micromecenazco o crowdfounding y descubren cosas interesantes ocurridas en los cielos de hace mil años, con apenas 100.000 dólares.

Tabetha (Tabby) Boyajian es una joven investigadora de ese mundillo de astroapasionados por las observaciones del cielo. Se rodeó de una red de astrónomos amateur para buscar planetas con sus telescopios, objetos celestes que se les hubieran podido pasar a los grandes equipos de la NASA o la ESA.

En 2015, entre las constelaciones del Cisne y Lira, Tabby vio algo raro. Junto a todos esos autodenominados Planet Hunters (Cazaplanetas), vio que en los datos históricos sobre el brillo de una estrella había algo insólito: el astro perdía brillo de una manera tan inusual y repentina, no era posible que un planeta estuviera pasando ante sí. La estrella, KIC 8462852, fue bautizada como Tabby y pasó a ser la más misteriosa del universo.

Desde que publicó su hallazgo en Monthly Notice , las teorías sobre la existencia de una civilización extraterrestre se dispararon. Eso, pese a que el propio artículo planteó varias teorías; desde variaciones intrínsecas el la energía de la estrella, nubes de polvo, discos de acreción, etc.

Una nube de polvo es la razón más probable de que la estrella se atenue y aclare

Ahora, un equipo liderado por la propia Tabby Boyajian en la LSU publica sus concusiones, tras revisar gigas de datos: no hay extraterrestres pulsando el interruptor. La estrella se apaga porque tiene polvo. Polvo de fragmentos rocosos a su alrededor incompatibles con la idea de una estructura sólida, como un satélite artificial alienígena o un prosaico planeta.

La astrónoma Tabby Boyajian

La astrónoma Tabby Boyajian B. Hartman

“Una nube de polvo [pasando cada 700 días] es probablemente la razón por la cual la luz de la estrella parece atenuarse y aclararse. Los nuevos datos muestran que diferentes colores que emite tienen que ver cono cómo éste bloquea la luz en diferentes intensidades. Por lo tanto, lo que sea que pase entre nosotros y la estrella no es opaco, como se espera de un planeta o una megaestructura alienígena “, dijo Boyajian.

La conclusión era la hipótesis más probable manejada desde el pasado otoño. El resultado les pareció más compatible con alguna ¡nube de polvo gigantesca, cuyos fragmentos, eso sí, son más grandes de lo habitual entre las estrella, pero no lo suficiente como para que Tabby se volviese rojiza.

Crowdfounding para buscar estructuras extraterrestres

La ciencia ciudadana, los cazadores de planetas, examinando cantidades masivas de datos de la misión Kepler de la NASA fueron los primeros en detectar el comportamiento inusual de la estrella.

Los científicos observaron de cerca la estrella a través del Observatorio Las Cumbres desde marzo de 2016 hasta diciembre de 2017. El dinero para ello salió de una campaña de micromecenazgo en Kickstarter. Más de 1,700 personas donaron más de 100.000 dólares a través de una campaña. El nuevo conjunto de datos recopilados por Boyajian y sus colegas está ahora disponible en un nuevo artículo en The Astrophysical Journal Letters.

A partir de mayo de 2017, hubo cuatro episodios distintos en que la luz de la estrella cayó. Los mecenas bautizaron estos episocios como Elsie y Celeste. Los dos últimos fueron nombrados en homenaje a antiguas ciudades perdidas: Scara Brae de Escocia y Angkor de Camboya. Los autores del estudio señalan que, de algún modo, “lo que está sucediendo con la estrella es como estas ciudades perdidas”.

“Estamos viendo cosas que sucedieron hace más de 1.000 años”, apunta Tabby Boyajian. Casi con certeza son causadas por algo común, al menos en una escala cósmica. Y sin embargo, eso lo hace más interesante”, apuntaron los autores. Sin embargo, el método en el que se estudia esta estrella señala una nueva era de la astronomía.

“Estamos recopilando mucha información sobre un solo objetivo. Este proyecto refleja los cambios en la astronomía con el acceso a esta avalancha de datos”, dijo Tyler Ellis de Spokane, otro astrónomo involucrado en la invetigación de esta estrella.