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La tormenta Giselle llegando a A Coruña

Ciencia y Vida, Medio Ambiente23 de Marzo, Día Meteorológico Mundial

No dirás el nombre de la borrasca (Hugo) en vano

Hugo ya está aquí. Es la séptima borrasca con nombre de persona que recibimos en la península desde que se estableciera el sistema de denominación el pasado mes de diciembre. Ana, Bruno, Carmen, David, Emma, Félix, Gisele y Hugo son los nombres, alternados entre femeninos y masculinos y por orden alfabético, que han ido bautizando a las depresiones que merecieron nombre propio. No todas lo merecen, no será la primera tormenta que llegue a la península después de Hugo la que se llame Irene, el siguiente nombre de la lista.

Una borrasca profunda se nombra cuando se prevén condiciones que den lugar a la emisión de avisos de viento de nivel naranja o rojo asociados a dicha baja presión en alguno de los tres países que se han unido para poner nombres a estos fenómenos meteorológicos; España, Portugal y Francia. En el caso de España, se nombran frentes con rachas máximas superiores a 90, 100 y 110 Km/h en función de las zonas donde afecte.

Efectividad del sistema

“Este sistema se puso en marcha en 1954 por la Universidad Libre de Berlín, que empezó a nombrar tanto las borrascas como los anticiclones”,  explica Ana Casals, portavoz de la Agencia Española de Meteorología (AEMET). A partir de 2002, la universidad decidió que los ciudadanos podían bautizar los fenómenos meteorológicos, siempre previo pago. “Los nombres estaban apadrinados para patrocinar unas becas”.

El sistema recién implementado en España por la AEMET junto con Météo-France (Francia) e IPMA (Portugal) está funcionando muy bien según las agencias implicadas.  “Está yendo tan bien que incluso nombraron una borrasca antes que nosotros”, afirma Ana Casals. Una agencia de noticias y algunos medios de comunicación ante la virulencia de la borrasca que se sintió en la península los días 18 y 19 y emplearon el nombre de la siguiente borrasca en la lista que era Hugo. Acababan de pasar, muy seguidas, Emma, Félix y Giselle.

Pese a que el temporal dejó algunos accidentes muy graves la AEMET consideró que no reunía las condiciones para llamarla Hugo. La portavoz de AEMET considera que los medio usaron el nombre de la borrasca por la misma razón por la que se ha implementado el sistema: “Es mucho más sencillo nombrarlas para seguirlas, sobre todo para que la gente esté atenta y sepa de qué estamos hablando. Esto se ha hecho antes en otros países y se ha demostrado que la población está más atenta a las recomendaciones de seguridad, sobre todo, cuando se habla de vientos fuertes”.

La AEMET se dio prisa en desmentir por Twitter que ellos no habían denominado a la borrasca “porque nosotros no habíamos comunicado nada, ni a los medios, ni a franceses y portugueses y estos podían haber visto que en la prensa ya estaban llamando Hugo al temporal y en las redes se estaba usando el hashtag #hugo..”. Existen razones para no poner nombre a todas las borrascas: “no podemos nombrarlas a todas porque sino no terminamos nunca y porque, además, terminaría siendo como el cuento del lobo”.

Las borrascas las nombra la primera agencia meteorológica que lo detecta

Las borrascas las nombra la primera agencia meteorológica que lo detecta de entre los países que han acordado el protocolo, “por eso algunas no las percibimos casi, porque pueden desarrollarse sólo en Francia y no afectar a España”, explica. “Incluso si una borrasca empieza en Irlanda y allí la bautizan porque reúne las condiciones, ese nombre, aunque llegue a Francia y a España, no se modifica para crear otro según nuestro protocolo, se respeta la denominación puesta en su origen. Si ocurre al revés, también, si empieza en Portugal y alcanza Irlanda, debe permanecer el nombre que se puso en Portugal”, añade Casals. Esto pasó con Giselle que llegó hasta la islas Británicas.

Las próximas borrascas se llamarán Irene, Jose, Katia, Leo, Marina, Nuno, Olivia, Pierre, Rosa, Samuel, Telma, Vasco y Wiam. Son nombres que ponen los países que han establecido el protocolo  y tienen que ser nombres reconocibles y familiares por los ciudadanos. Si en el futuro se suman otros países al protocolo que ahora usamos tendremos que acostumbrarnos a llamar a borrascas que empiecen por nuestro territorio con nombres menos familiares.

Roberto Brasero, periodista especializado en información meteorológica de Atresmedia, destaca que en el pasado “nos han afectado temporales con nombres que venían del norte donde sí los nombraban”. Según Brasero, este sistema recién implementado en España, “ha conseguido unificar el criterio entre los meteorólogos y los periodistas”.

Rosalía Fernandez, responsable de toda la información meteorológica de Mediaset, también valora muy positivamente el nuevo protocolo. “Nos ayuda a explicar mejor la información porque hace que se entienda mejor por la gente. Cuando oyen el nombre les da más respeto la información”. Y aunque asegura que no les modifica su labor informativa sí que considera que proporcionan “claridad y concisión a la información, lo que es muy importante”, destaca.  Casals coincide con los periodistas en que “la gente está ahora más atenta y advertida, en la AEMET creemos que es bueno salvaguardar vidas y bienes”.

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