Es inevitable. Algún día pisaremos Marte. El afán explorador del ser humano es imparable y colonizaremos el planeta rojo. El diseño de la futura colonia aún es una incógnita. Para recopilar ideas a principios de año la NASA y la empresa de ordenadores HP lanzaron un concurso, abierto a universidades y estudios de diseño y arquitectura de todo el mundo, en busca del mejor proyecto para albergar a una colonia de 1 millón de humanos. Ha ganado el ingenio de un equipo español del Istituto Europeo di Design (IED Madrid).

La combinación de creatividad y técnica han sido la clave del éxito del proyecto que desarrollaron en poco más de un mes. “La mitad del equipo eran creativos y la mitad investigadores”, explica a El Independiente el arquitecto Manuel Monteserí, que ha dirigido este grupo del Innovation Lab. “Todo el diseño está basado en tecnologías que ya existen o que están en desarrollo”, asegura. A finales de verano viajarán a Houston para conversar con la NASA.

La ciudad marciana estaría ubicada en Noctis Labyrinthus (laberinto de la noche) se encuentra en el borde occidental de Valles Marineris, un gigantesco sistema de fosas y fracturas que se extiende por unos 1.200 kilómetros, aproximadamente la longitud equivalente del río Rin desde los Alpes hasta el Mar del Norte. “Está en el ecuador, donde las temperaturas son más estables y estaríamos protegidos del tempestuoso clima marciano. Además, está situado sobre una de las reservas de agua subterránea”, describe Christina Schwertschlag, integrante del equipo especializada en diseño industrial y de producto.

La colonia se instalaría en el laberinto de la noche.

La colonia se instalaría en el laberinto de la noche. VIKING /NASA

La urbe extraterrestre se llama Algi, en referencia al elemento emblema del diseño, las algas. La pequeña ciudad estaría protegida por una membrana biológica que contiene algas y agua. Esta manta verde utiliza la radiación solar para crear oxígeno. “En Hamburgo existen este tipo de fachadas compuestas por paneles de vidrio repletos de microalgas que se cultivan a base de luz, agua, nutrientes y dióxido de carbono”, ilustra la estudiante.

Lo que aún no está resuelto es cómo proteger de la radiación cósmica. De hecho es uno de los grandes inconvenientes para construir una nave espacial que pueda llevar astronautas hasta Marte.

Para el diseño de la membrana el equipo se ha inspirado en las carpas de los visionarios arquitectos Frei Otto y Buckminster-Fuller. También en el lenguado, que aprovecha la energía de las olas para pegarse más al fondo arenoso del mar. Así, la cubierta exterior tendría una forma aerodinámica que aprovecha los fuertes vientos de Marte para anclarse al suelo.

La colonia pretende ser un modelo para las ciudades de la Tierra. “Plantear una futura comunidad en Marte habla de problemas actuales en nuestro planeta como sostenibilidad, reciclaje, movilidad, colonialismo, tecnologías urbanas emergentes… Entendemos que el diseño se plantea como una de las mejores herramientas para dar respuesta a estos temas de urgencia”, asegura Nacho Martín, director del laboratorio.

Interior de la colonia marciana.

Interior de la colonia marciana. IED

Estaría construida con residuos plásticos procedentes de la Tierra. “Es una ciudad sin desperdicios gracias a la alta implicación ciudadana. Es una comunidad responsable que coexiste con el entorno”, describen. “Los colonos que se desplazan en vehículos que generan energía y te mantienen en forma, como los teleféricos a pedales, recibirán criptomonedas, MarsTokens”, cuenta Monteserí. Otro medio de transporte sería el Hyperloop.

Los residuos orgánicos serán reciclados en su totalidad. Con ellos se hará estiércol y biogás. La alimentación se basaría en algas, vegetales y carne sintética. Las máquinas de vending dispensarían miel y algas, en vez de ultraprocesados, como sucede hoy en día en la Tierra.

Las principales agencias espaciales del mundo llevan tiempo ideando una manera de viajar a Marte. Por el momento no hay ningún plan exacto, pero los expertos coinciden en que la nave en la que viajarían los astronautas se construiría por fases en una órbita baja. Se haría así para ahorrar combustible (se gasta una inmensidad tan solo para salir del pozo gravitatorio terrestre) y porque aún no existe ningún cohete que pueda elevar las toneladas que pesaría la nave. El viaje también se haría por fases. Primero iría hasta el planeta rojo la nave en la que vivirían los astronautas y luego irían ellos para empezar a construir la ciudad.