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SpaceX lanza el cohete más potente de la historia: así es el Falcon Heavy

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SpaceX lanza el cohete más potente de la historia: así es el Falcon Heavy

Un cohete de SpaceX, listo para despegar. SPACEX

Resumen:

Han tardado más de siete años, pero ya está listo. SpaceX lanzará este martes el cohete más potente de la historia, el que le abrirá la puerta a (más) contratos multimillonarios y a un futuro en el que dominar el ansiado mercado del turismo espacial.

Bautizado como Falcon Heavy, este nuevo cohete es, básicamente, la unión de hasta tres Falcon 9. Así, contará con hasta 27 motores, nueve por cada una de las partes que lo forman, con capacidad para poner en órbita más de 63 toneladas de peso, el doble que su más inmediato competidor, el Delta IV Heavy de United Launch Alliance. Es, por tanto, el cohete más potente de la historia.

El lanzamiento es muy importante para SpaceX, la compañía creada por el fundador de Tesla, Elon Musk. Ya han conseguido controlar los costes de producción, sobre todo gracias a la capacidad para recuperar y reutilizar los cohetes, y ahora queda demostrar que pueden ser la referencia en cuanto a transporte de mercancías al espacio.

Han tardado más de siete años, pero ya está listo. SpaceX lanzará este martes el cohete más potente de la historia, el que le abrirá la puerta a (más) contratos multimillonarios y a un futuro en el que dominar el ansiado mercado del turismo espacial.

Bautizado como Falcon Heavy, este nuevo cohete es, básicamente, la unión de tres Falcon 9. Así, contará con hasta 27 motores, nueve por cada una de las partes que lo forman, con capacidad para poner en órbita más de 63 toneladas de peso, el doble que su más inmediato competidor, el Delta IV Heavy de United Launch Alliance. Es, por tanto, el cohete más potente de la historia.

El lanzamiento es muy importante para SpaceX, la compañía creada por el fundador de Tesla, Elon Musk. Ya han conseguido controlar los costes de producción, sobre todo gracias a la capacidad para recuperar y reutilizar los cohetes, y ahora queda demostrar que pueden ser la referencia en cuanto a transporte de mercancías al espacio.

La máxima de volver a utilizar los cohetes se pone de manifiesto una vez más en este Falcon Heavy. Sus tres propulsores, que contendrán al alimón los 27 motores, ya han conocido el espacio: dos de ellos pusieron ya llevaron cargamento a la Estación Espacial Internacional en agosto de 2016, mientras que el tercero lanzó un satélite en mayo de ese mismo año.

Reducir estos costes es vital para el futuro de SpaceX. Según ha explicado la compañía, fabricar un cohete como el que van a lanzar en la tarde de este martes cuesta alrededor de 90 millones de dólares, poco más de 72 millones de euros, mientras que el Delta IV Heavy ronda los 350 millones de dólares, 282 millones de euros, y puede llevar la mitad de peso.

El despegue

Todo está previsto para que poco después de las 19.30, hora española, el Falcon Heavy deje atrás el firme del Kennedy Space Center en Cabo Cañaveral, justo desde el mismo punto en el que hizo lo propio el legendario Apollo 11 hace casi 50 años.

El lanzamiento se podrá ver en el canal de YouTube de SpaceX, aunque está por ver que se cumplan los plazos. Es el primer despegue de un Falcon Heavy, por lo que no sería de extrañar que se acabe posponiendo más allá de las 22 horas en España, la horquilla de tiempo que ya ha dispuesto la compañía. Las condiciones atmosféricas podrían ser otro de los motivos para ese retraso, si bien hay un 80% de probabilidades de que esto no sea un problema.

Suponiendo que todo va a las mil maravillas, el cohete dejará la superficie terrestre y se dividirá en tres núcleos, donde van alojados los motores. Los dos primeros volverán al lugar del lanzamiento, a las zonas de aterrizaje 1 y 2, en Cabo Cañaveral, mientras que la tercera, la última, lo hará en una de las plataformas robotizadas que tiene SpaceX en medio del océano Atlántico.

Si todo va bien…

En caso de que todo vaya como Musk ha planeado, el éxito para SpaceX puede convertirse en una lluvia de contratos, millones de dólares y en la conquista del sector aeroespacial. A buen seguro que la NASA, siempre preocupada por abaratar sus costes, tiene sus ojos puestos en el lanzamiento de este martes. Ambas partes ya tienen contratos con muchos ceros en vigor, pero un hito de esta magnitud sin duda ampliará la relación entre ambos.

Pero también estarán muy interesadas las empresas privadas. SpaceX ya tiene dos acuerdos firmados que cuentan con que el evento de esta tarde salga a pedir de boca. De ser así, en la primavera de este mismo año pondrán en órbita un satélite de comunicaciones de un operador de Arabia Saudí.

Del mismo modo, las negociaciones están muy avanzadas para mandar al espacio satélites de Inmarsat, una operadora británica de servicios móviles, y de Viasat, una compañía estadounidense más enfocada en el sector militar.

El ejército de Estados Unidos, y más concretamente la Fuerza Aérea, también tendrá mucho interés en que las ambiciones de Musk salgan bien. La aviación militar estadounidense está muy interesada en la capacidad de transporte del Falcon Heavy, que entra en sus planes futuros.

Por supuesto, el futuro del turismo espacial también está en juego con este cohete, que será el que impulse la cápsula Dragon 2 en la que viajarán aquellos que tengan el bolsillo lo suficientemente profundo como para permitirse un paseo estratosférico. La promesa inicial de Musk decía que para este 2018 ya podrían viajar los primeros, pero todo apunta a que habrá que esperar.

¿Y si va mal?

El lanzamiento de un cohete no es una cosa segura, hay cientos de cosas que pueden salir mal. Eso sería un desastre que cambiaría de grado según dónde suceda el fallo.

Si es una vez el cohete ha despegado, por lo menos se podrá sacar alguna conclusión respecto al sistema de arranque. El daño a nivel de imagen estará hecho, pero al menos habrá salido algo positivo del lanzamiento. Por supuesto, no habrá que lamentar daños personales, ya que el Falcon 9 Heavy irá sin pasajeros y sólo llevará en su interior el famoso Tesla Roadster rojo de Elon Musk, que ya prometió ponerlo en órbita.

Sin embargo, si el fallo ocurre en tierra puede ser un verdadero problema. Ya en 2016 un Falcon de SpaceX estalló cuando estaba arrancando sus motores y dejó la zona del despegue totalmente anegada. La compañía tardó un año en limpiar y volver a acondicionar toda la zona, algo muy costoso a nivel técnico y operativo.