Es casi una cuestión de Fe, uno de esos momentos de la historia que se tratan con los contertulios acodados en una barra de bar. ¿Llegó el hombre a la luna? Sí. O no. Cualquiera sabe. La teoría de la conspiración dice que aquello fue un montaje de los norteamericanos para, en plena Guerra Fría, asestarle un golpe a los soviéticos en todos los morros. Puede ser. En cualquier caso, una pregunta es clave en este asunto: si es cierto que se llegó a la Luna, ¿por qué no se ha vuelto a hacer?

Han pasado 48 años desde que Neil Armstrong y Edwin Aldrin, de 38 y 39 años respectivamente, pisaron -o no- la superficie lunar tras descender del Apollo 11. La tecnología, en esas casi cinco décadas, ha mejorado de manera exponencial, tanto que lo que por entonces se consideraba un milagro es ahora algo cotidiano, por lo que las excusas para no volver a mandar a turistas lunares no son muy lógicas. O eso piensa Trump.

El presidente de Estados Unidos ha decidido tomarse muy a pecho su eslogan electoral de Make America Great Again (Hacer América Grande de Nuevo) y recuperar el espíritu espacial para volver a hollar el satélite terrestre. Su primer paso ha sido recuperar el Consejo Nacional del Espacio (National Space Council), un organismo que tuvo un papel clave en los años 60 y 70, que recuperó George Bush padre y que lleva clausurado desde el año 1993

Tradicionalmente, el director de este consejo es el vicepresidente de Estados Unidos que, en este caso, es Mike Pence. El ex gobernador de Indiana estará acompañado en la cúpula por el secretario de Defensa o el secretario de Estado, que son James Mattis y Rex Tillerson respectivamente, además de por el administrador de la NASA, que actualmente es Charles Bolden.

La misión que Pence tiene entre ceja y ceja es volver a la Luna, y lo ha dejado muy claro en la reunión inaugural que se ha celebrado en la madrugada del jueves al viernes, hora española, en el Museo Smithsonian del Aire y el Espacio, que tiene su sede en Chantilly, al norte del estado de Virginia.

“Los astronautas de la NASA volverán a la Luna. No sólo para dejar huellas y banderas, sino para construir las bases de todo lo necesario para mandar norteamericanos a Marte, y más alla”, afirmó Pence durante su discurso de inauguración.

No es la primera vez que el político de Columbus se expresa en estos términos. El pasado mes de julio participó en un acto en el Kennedy Space Center y ya dejó claro que el objetivo de la Administración Trump en materia espacial es recuperar el dominio de la Luna.

Carrera espacial

“El presidente Trump ha resucitado el Consejo Nacional del Espacio para ayudarle a desarrollar e implementar objetivos estratégicos a largo plazo”, afirmó Pence en su discurso. “Es nuestra primera reunión en 25 años y, como director, quiero lanzar un mensaje claro: América va a ser líder en el espacio de nuevo”, ha dicho.

Las ambiciones de Pence y Trump no van a acabar ahí. Dentro de su plan para hacer América grande de nuevo está poder presumir de un potencial espacial, en el que prima la combinación de poderío económico y de capacidad tecnológica, que permita llevar la bandera de las barras y estrellas a la superficie del planeta rojo.

“Este plan supone una presencia renovada en la Luna, un objetivo estratégico. Y desde la base lunar, EEUU va a ser el primer país en llevar vida humana a Marte”, ha señalado Pence.

Los planes de los dos líderes del Gobierno estadounidense puede que no terminen por casar del todo con los de la NASA. La agencia espacial lleva más de una década construyendo un cohete y una cápsula espacial que está diseñada para llegar hasta Marte y el espacio profundo, por lo que reenfocarse en alcanzar la Luna supondría trastocar y tirar sus últimos años de investigación por la borda.

La decisión de Trump también rompería con el rumbo marcado por la Administración Obama, ya que durante las dos legislaturas del demócrata se habían concentrado los esfuerzos en ir más allá del satélite.

Pocos argumentos

La primera reunión tras cinco lustros del Consejo Nacional del Espacio ha sido puramente Trump, pues durante muchos minutos se han lanzados bravatas y todo tipo de ideas sin apoyarlas en ningún dato empírico o medianamente comprobable. Se pretende alcanzar la Luna pero, ¿cómo?

Lo primero para poder plantear una excursión al satélite es desarrollar la tecnología y, para ello, se necesita financiación. La petición de presupuesto de la NASA para el ejercicio fiscal 2017 es de 18.988 millones de dólares, poco más de 16.200 millones de euros.

De ese total, 8.413 millones de dólares, casi 7.200 millones de euros, van dedicados a las operaciones de exploración humana y al transporte de astronautas a la Estación Espacial Internacional, mientras que el segundo concepto que más fondos necesita es el de Ciencia, con 5.601 millones de dólares, casi 4.800 millones de euros.

Ese transporte a la base humana en el espacio es una de las cosas que más dinero le cuestan a la NASA, pero lo que más le ha dolido a Pence es que ese presupuesto se va en facturas pagadas a Rusia, país que fabrica los vehículos en los que se hacen esos desplazamientos actualmente.

“América ha perdido su ventaja en el espacio. Pero esos días se han acabado”, ha advertido Pence en la reunión de este jueves, una vez más sin dar ningún dato concreto que pueda reforzar sus palabras.

Para hacer realidad sus aspiraciones Trump necesitará de la ayuda de las corporaciones privadas. En la reunión del pasado jueves, ya viernes en España, estuvieron presentes representantes de las compañías que están embarcadas en alcanzar el espacio. Una de las que va a la cabeza es SpaceX, que ya ha conseguido lanzar satélites y luego recuperar el cohete para reutizarlo. Su jefa de operaciones, Gwynne Shotwell, fue una de las que presumió de los avances en su tecnología en dicho encuentro.

Musk no es el único que quiere llegar a la Luna. El visionario sudafricano Elon Musk, fundador y CEO de SpaceX, presentó hace unos días su propuesta para conquistar el satélite y hacer que sirva de base de lanzamiento para alcanzar Marte. “Podemos aspirar a la Luna, y yo no tengo nada en contra de hacerlo. Pero creo que es más desafiante convertirnos en una sociedad multiplanetaria”, explicó en la reunión anual de la industria aeronáutica, que ha tenido lugar en la ciudad australiana de Adelaida.

Trump, Pence y Musk, todos embarcados en la misma misión. Entre los tres cuentan con los recursos económicos, humanos, administrativos y tecnológicos para hacer cualquier cosa, incluida la verdadera conquista de las fronteras espaciales. Más allá de teorías de la conspiración, cabe preguntarse: ¿viviremos en la Luna en unas décadas?