La ciudad australiana de Adelaida acoge estos días el Congreso Internacional de Aeronáutica, una de las mayores puertas al futuro del transporte. Al sur del ingente territorio austral se presentan los transportes que en unos años nos llevarán de un lado a otro del mundo, ideas aún idílicas y, en muchos casos, utópicas, pero que tienen opciones de ser viables.

Precisamente esos dos adjetivos -idílica y utópica- se asociación con bastante frecuencia a las teorías de Elon Musk, el visionario sudafricano fundador de SpaceX, que ha vuelto a dejar unas cuantas pinceladas de cómo cree que nos moveremos en unos pocos años. Según su ponencia, será posible ir desde cualquier punto del planeta a otro en menos de una hora a bordo de un cohete que viajará por la órbita terrestre y luego descenderá hasta una serie de plataformas instaladas en la superficie. Y todo por el precio de un billete de avión.

Lo hará gracias al desarrollo de lo que ha calificado como “BFR”, por las siglas en inglés de “Big Fucking Rocket“. Este transporte es todavía una serie de líneas en un papel, pero Musk, siempre optimista, considera que su fabricación podría comenzar en un plazo de entre 6 y 9 meses.

En el vídeo que ha acompañado su discurso, el creador de Tesla ha mostrado un ejemplo de cómo sería un trayecto entre Nueva York y Shanghai, en el que los viajeros se montan en el cohete, situado en una plataforma en el agua, ascienden y recorren los más de 11.200 kilómetros que separan ambas ciudades en 39 minutos, ya que la velocidad máxima del BFR es de 27.000 kilómetros por hora.

No ha dado excesivos detalles de cómo podría ser posible ese gran desafío, pero dado que el BFR es el mismo cohete que pretende usar para viajar la Luna o Marte, se puede deducir que tendría una capacidad para entre 80 y 200 personas. Conseguir el mayor número de viajeros en cada trayecto es vital para hacer sostenible a nivel económico todo el proyecto.

Aún así, Musk tiene que resolver todavía muchos baches que se va a encontrar en el camino, tanto en el desarrollo y fabricación de la tecnología como en el plano físico. ¿Cómo reaccionará el cuerpo humano de una persona que soporta velocidades de 25.000 kilómetros por hora? Los astronautas dedican años de entrenamiento y tienen una preparación física perfecta para soportar la velocidad y la presión, pero no todo el mundo tiene esas condiciones.

La Luna y Marte, ¿más cerca?

Musk no se ha conformado con apuntar hacia los viajes a velocidades de vértigo. Sus ojos también están puestos en establecer colonias humanas en la Luna y en Marte, aunque el planeta rojo sea su objetivo real. El sudafricano pretende utilizar el satélite como una suerte de lanzadera desde la que plantarse en la superficie marciana.

Una vez allí, planea colonizar el planeta con todo tipo de recursos tanto materiales como humanos. “Podemos aspirar a ir a la Luna, y yo no tengo nada en contra de hacerlo. Pero creo que es más desafiante convertirnos en una sociedad multiplanetaria, porque la Luna es mucho más pequeña que un planeta”, ha dicho Musk.

Nada más importante de cara a establecer una nueva civilización en la superficie lunar o marciana que el transporte hasta allí, tanto de mercancías como de personas. “Podemos crear un sistema que canibalice nuestros propios productos, haciéndolos redundantes. Así podríamos destinar nuestros recursos a una sola tarea”, ha dicho el fundador de SpaceX.

Esas palabras apuntan hacia la posibilidad de que los actuales cohetes queden obsoletos. Así, el Falcon 9 dejaría de ser el vehículo franquicia de la compañía, pese a que la firma ha dedicado miles de millones y muchas horas de trabajo para desarrollarlo.

En cualquier caso, los plazos de Musk siempre hay que ponerlos en cuarentena. En su mente las cosas siempre van mucho más rápido y los problemas se resuelven fácilmente, algo que no suele pasar cuando se llevan a la práctica. Ya afirmó que el Falcon Heavy estaría volando en el año 2013, pero aún no lo hemos visto surcar la atmósfera camino del espacio. También afirmó que antes del final de 2017 habría turistas espaciales, fecha que luego retrasó hasta finales de 2018 o incluso 2019.