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Para qué sirve una medusa

Puedan asustar, pero el papel de las medusas en los mares es clave. Se pueden criar, comer y usar en medicina, pero casi no sabemos de ellas.

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Para qué sirve una medusa
Medusas en el Oceanogràfic de Valencia

Medusas en el Oceanogràfic de Valencia M. Viciosa

Resumen:

Existen antes que los dinosaurios o las esponjas marinas. Apenas son un puñado de células especializadas y agua sin cerebro que se dejan llevar por las corrientes, como el resto del zooplancton. Las medusas son básicas pero imprescindibles en los ecosistemas. Y aún nos queda mucho por saber de ellas, al punto de que nos pueden enseñar mucho en medicina humana en torno a regeneración de tejidos y envejecimiento. Hay especies potencialmente inmortales. Se pueden criar, estudiar y comer.


Carmen Tomás es bióloga y la criadora de las medusas del Oceanogràfic de Valencia. La acompañamos a las particulares granjas de estos animales, de los que puede haber más de 5.000 ejemplares a su cargo. Distribuidas en tanques, a Carmen no le pican. “En entornos controlados tienen menos agresividad”. Su relación con ellas es efímera. Algunas no viven ni medio año. | Vídeo: M. Viciosa y Erica Moreno

 

No es casualidad que lleven tanto tiempo en la Tierra (más de 500 millones de años). “Cumplen varios papeles ecológicos”, explica la bióliga del Oceanogràfic de Valencia Carmen Tomás. Mantienen a raya la población de algunas variedades de peces, pues se alimentan de sus alevines y huevos. También comen camarones o calamares. Sin ellas los mares serían una sopa de zooplancton, pues “equilibran la cantidad de esta sustabcia. Sin ellas, faltaría un escalón en la cadena trófica”. En aguas mediterráneas, por ejemplo, “sirven de alimento a especies de tortugas o el pez luna”, concreta Tomás.

Se unen a otras especies para proporcionarles refugio, transporte o alimento. Al morir y descender sus restos al fondo del mar pueden pasar dos cosas: que sirvan de alimento a otros animales “o que cierren el ciclo, volviendo a la fase de pólipo”. He aquí una de sus claves fascinantes. Su reproducción es sexual y asexusal.

Medusas con y sin sexo

La reproducción de las medusas puede ser sexual o asexual. Hay machos y hembras, pero ambas pueden producir óvulos y esperma. El proceso se parece al de algunos insectos como las mariposas: va en fases. Los huevos fecundados en el agua producirán unas larvas, que se adhieren a las medusas adultas. En un momento dado, se desprenden y se unirán a algo donde agarrarse. Como si de un capullo se tratase, se forma un pólipo. Dependiendo de la especie, esta fase puede durar un año o más, durante la cual se forman boca y tentáculos. Maduras ya, los pólipos se abren liberando las pequeñas medusas, llamadas éfiras, que estarán a merced de la corriente. “Hay especies de las que sale sólo una del pólipo monodisco y otras de las que salen hasta 20 éfiras”.

¿Cuánto vive una medusa? También depende de la especie. La Cyanea capillata puede superar el año. La Chrysaora pacífica, unos nueve meses. La Turritopsis nutricula es capaz de volver a su fase de pólipo, por lo que es potencialmente inmortal.

La Turritopsis nutricula es capaz de volver a su fase de pólipo, por lo que es potencialmente inmortal

¿Qué mata a una medusa, además de los depredadores? “Se sabe muy poco de sus enfermedades”, señala Tomás, “hay poco documentado, sí se observan daños exteriores. En este sentido trabajamos con la Facultad de Veterinaria del CEU”. Carmen Tomás va más allá: “no sólo son las enfermedades. Sabemos poco de las medusas. Por no conocer, nos quedan por conocer seguramente muchas especies porque viven en difrentes sitios y profundidades. Ahí abajo no sabemos qué puede haber pero seguro que hay medusas”.

Cuatro aplicaciones de las medusas

  1. En tu plato
    En 2013, la FAO recomendaba cocinar medusas para consumo humano. Fuente de proteínas barata, la Cotylorhiza tuberculata es candidata mediterránea, según un estudio del CSIC, a terminar en el plato. Eso sí, como la medusa es casi toda agua, habría que comer mucha para saciarnos. En cualquier caso, deben ser preparadas a la perfección por expertos. Las ortiguillas (Anemonia sulcata), típicas del sur de España, son casi medusas, pero están ancladas a rocas, por lo que parecen algas.
  2. Fuente de luz para la medicina
    Brillar en la oscuridad: Medusa luminescente.

    Brillar en la oscuridad: Medusa luminescente. Chris Favero

    Existe una especie (Aequoria victoria) que brilla en la oscuridad. Es debido a una proteína bioluminiscente. Le sirve para asustar a sus depredadores. La ciencia ha conseguido aislar el gen que produce la proteína para insertarla en células de levaduras o gusanos e investigar algunos tumores. Igualmente, en el campo de la medicina regenerativa, se estudian los mecanismos de ciertas medusas para reparar sus células o, como en el caso de la medusa inmortal, se salta la necesidad de tener células madre para poder transformar una célula de una función en otra de una función diferente.
  3. Abonos
    Un estudio de la Universidad de Málaga de 2007 ya apuntó que los restos de medusas puede destinarse a la fabricación de abonos para agricultura. En concreto, las especies Pelagia noctiluca, Cotylorhiza tuberculata y Rhizostoma pulmo..
  4. Cosméticos
    El mismo estudio destaca que los cosméticos suelen recurrir al colágeno aduciendo propiedades reafirmantes y de elasticidad para la piel. Las medusas son en esencia colágeno, además de agua. Las tres especies de medusas más abundantes en las costas andaluzas serían aptas para la extracción de colágeno. Sin embargo, el estudio determina que la biomasa que llega a la costa no aportaría una cantidad suficiente y previsible. Un laboratorio de Barcelona usa la fibrilina, una glicoproteína que forma parte del tejido de la medusa para sus cosméticos.