La madrugada del 13 al 14 de diciembre, la lluvia de estrellas gemínidas alcanza su pico de actividad, un fenómeno astronómico que este 2018 podría dejarnos entre 100 y 120 meteoros por hora en condiciones ideales de visibilidad, si bien los principales observatorios hablan de tasas más realistas de un meteoro por minuto. Están vinculadas al «asteroide de la Navidad», que no tienen nada que ver con la Estrella de Belén.

Las gemínidas están activas cada diciembre, hasta el 17, cuando la Tierra pasa a través de un rastro masivo de escombros polvorientos arrojados por un objeto extraño y rocoso llamado 3200 Faetón. A diferencia del resto de lluvias de estrellas, Faetón es un asteroide. Eso sí, se comporta en muchos aspectos como un cometa. Pasa por el Sol cada 1,4 años. No es una amenaza para la Tierra, pese a que en 2017 pasó a 10,3 millones de km de nuestro planeta (se dijo falsamente entonces que nos «rozaría»).

Carece de cabellera pero tiene una débil cola que deja esa estela cuando se acerca al Sol. También puede ser que esos restos sean antiguos y pertenezcan a un tiempo en que sí fue cometa. El polvo arde cuando se topa con la atmósfera terrestre, provocando una ráfaga de «estrellas fugaces» largas y amarillentas en su mayoría, aunque pueden ser de diferentes colores, según la composición del grano.

Las lluvias de meteoros reciben su nombre de la ubicación de lugar radiante, del que parecen emanar desde nuestra perspectiva, en este caso en la constelación de Géminis. Las gemínidas se pueden observar a simple vista bajo cielos oscuros en la mayor parte del mundo, aunque la mejor vista es del hemisferio norte, bien altas desde la medianoche, en que ya se habrá puesto la luna.

Cuanto menos iluminación artificial haya en el lugar de observación y más despejado este el cielo, mejores serán las condiciones para ver el evento. Si decides que hace demasiado frío para ti o tus cielos están cubiertos, aquí va la retransmisión en directo de Sky-Live TV: