// TODO: Revisar qué hace the_post_thumbnail_creditos

La contaminación no sólo se queda en las ciudades Efe

Inteligencia artificial & Ciencia, Medio AmbientePor qué hasta el aire del campo está contaminado

Por qué esta semana hasta el aire rural está contaminado

El anticiclón estanca la presencia de contaminantes. La entrada de aire sahariano llena el aire de partículas materiales.

El sitio con el aire más contaminado de Europa está en los Alpes. Encajada en el Valle del Po, Italia, su atmósfera acumula partículas sin poder de escapatoria, pues es el lugar del continente donde menos vientos soplan. Esto ilustra en parte qué es lo que ha estado ocurriendo en semanas como la última de febrero en España. Localidades como Tudela (Navarra) o Villanueva del Arzobispo (Jaén) han superado los límites legales de materail particulado (PM) en el ambiente. En 26 municipios, algunos con un tráfico en nada comparable al de Madrid o Barcelona, han visto cómo saltaban las alarmas. El culpable: el anticiclón clavado sobre el sur de Europa.

¿Por qué en invierno se dispara el nitrógeno? ¿Hasta donde viaja el ozono troposférico? ¿Por qué hay pueblos contaminados por partículas? ¿Es España una contami-nación? En este vídeo explicamos cómo se producen los principales contaminantes atmosféricos y cómo pueden afectar a tu salud, especialmente cuando se producen anticiclones prolongados. | Vídeo: M.V.

 


“Hay ocasiones en que se producen episodios de contaminación lejos del foco primario”, explica el catedrático de Geografía Física de la UB Javier Martín Vide. En realidad, es el típico caso de ozonazo que se suele dar en los meses de junio y julio. En zonas como Madrid, el origen está el los óxidos de nitrógeno o azufre que reaccionan con el calor, transformándose en ozono troposférico ya lejos de la ciudad, extendiéndose por el área metropolitana y la Sierra.

Un contaminante local puede dejar su rastro clavado cuando se instala un anticiclón

En invierno, un contaminante primario puede dejar su rastro clavado en las inmediaciones de su foco, casi siempre cuando se instala un anticiclón. “Las calmas anticiclónicas impiden que se dispersen los contaminantes en las capas bajas de la atmósfera”, explica Martín Vide en relación a cómo pequeñas ciudades o pueblos han superado los límites recomendados por la OMS. Concretamente, de partículas en suspensión (PM). Al término de esta semana, 11 ciudades españolas se mantenían por encima de los límites de polución atmosférica fijados por la Comisión Europea en 50 microgramos (µg) por metro cúbico de PM de 10 micrómetros (µm), según el último informe de calidad del aire de Ecologistas en Acción.

Concentración de PM coincidiendo con una entrada de aire africano el 21 de febrero

Concentración de PM coincidiendo con una entrada de aire africano el 21 de febrero BSCC

En el entorno rural, éstas tienen que ver muchas veces con calderas de combustión de biomasa mal certificadas, los barcos en la costa o de una fábrica concreta, tal y como explica en numerosas ocasiones el investigador del CSIC Xavier Querol (@xavierquerol). En su informe Life+ Airuse recuerda también que son fuentes de estas partículas y de otros contaminantes que se instalan en la atmósfera calmada.

Solemos mirar a los tubos de escape y chimeneas, pero “el problema de las PM en las ciudades está en el roce de los neumáticos con el asfalto o el rozamiento de las pastillas de freno de los vehículos”, añade el doctor Martín Vide. Por supuesto, a ello se añaden “los motores diésel”, de los que provienen también las partículas más pequeñas, las inferiores a 2,5 µm. Su peligro para la salud proviene de su capacidad para atravesar los alveolos pulmonares y pasar al torrente sanguíneo. El polvo en suspensión, al ser más grande, suele quedar retenido en las mucosas.

El Sáhara suele inyectarnos grandes cantidades de ese polvo, menos peligroso, pero igualmente contaminante. Hace disparar los índices típicamente en Canarias y en el sur peninsular, aunque a mediados de febrero fue una banda de aire cargado de partículas la que barrió la península de oeste a este.

No obstante, lo que explica que ciudades o pueblos de Valladolid, Castellón o Jaén superen los límites está en “otras fuentes de aerosoles muy locales, la industria cerámica o las cementeras sin los filtros adecuados, o la tradición de uso de biomasa, como pasaba en su momento con las calefacciones de carbón”.

Un febrero anómalo, pero no tan inhabitual

No estaríamos hablando de nada de esto si hubiese entrado alguna borrasca en Iberia en las últimas tres semanas. Los inviernos en nuestras latitudes suelen ser anticiclónicos. Es decir, aire que pesa mucho y que impide que el agua evaporada suba lo suficiente para enfriarse en gotas de nube. Pero, aunque solemos rogar a los cielos que llueva para que limpie los aires, es el viento el factor que más rápidamente dispersa el conjunto de contaminantes.

“Este mes ha sido especialmente seco y, en conjunto, cálido –recuerda Martín Vide–. Anómalo, pero no extraordinariamente diferente, Se han batido récords de temperatura más alta. Pero eso no es muy difícil en el sistema del clima porque hay muchas variables y muchos observatorios”. Un solo dato no hace cambio climático, pero “hay una acumulación de situaciones anómalas que se se viene dando en las últimas dos décadas. Eso nos permite intuir que hay algo que cambia en el sistema”.

Distribución del ozono el 30 de julio de 2018

Distribución del ozono el 30 de julio de 2018 BSCC

Más allá de las PM, los óxidos de azufre y de nitrógeno son los contaminantes tóxicos más habituales en las ciudades (el CO2 no es tóxico, es el principal gas de efecto invernadero). Con situaciones anticiclónicas de otoño e invierno, las moléculas de NO2 se estancan en las capas bajas de la atmósfera. En un anticiclón tenemos aire pesado y frío que impide al más caliente, cercano a la superficie, subir lo suficiente como para que se condense en gotas (nubes) por la baja temperatura. Puede darse inversión térmica, donde se manifiesta una capa de aire más cálido en altura que actúa como techo para que los gases de superficie no puedan ascender tampoco ni dispersarse. El nitrogenazo actúa por la noche, porque el calor y la radiación solar facilitan que se rompa la molécula de NO2.

Eso es justo lo que pasa en verano. Se liberan los átomos de oxígeno, van viajando y recombinándose. Se forma ozono troposférico (03), el contaminante con “puntas de mayor concentración en superficie  hacia junio y julio, en jornadas soleadas, porque es un producto fotoquímico”, aclara Martín Vide.  Como contaminante secundario, no afecta sólo al lugar que lo causa.  En Barcelona, en la Plana de Vic. En la Comunidad de Madrid,  se manifiesta cada verano en el área metropolitana, corredor del Henares y la Sierra. “Tiene un proceso de una cierta duración y es en las montañas, donde vamos buscando aire puro, el sitio en que lo respiramos”.

Las ciudades, llamadas a tomar medidas

Las instituciones públicas también se suman a la movilidad eléctrica.

Las instituciones públicas también se suman a la movilidad eléctrica.

Ha llamado la atención el caso de Valladolid, pero, como recuerda Vide “hemos tenido episodios más prolongados, sólo que la sensibilidad es mayor ahora y con medidas para restringir algunas de las fuentes de estos contaminantes”. Es por ello que han saltado a los titulares la capital de Castilla y León o Avilés. La realidad es que es en las ciudades donde se puede “y debe actuar”, como recuerda Querol, uno de los principales expertos en los que se ha apoyado la Administración para diseñar las estrategias que nos permitan cumplir con Europa.

Como explicaba en este reportaje, “el 65% de la flota española es diésel. Tras el descubrimiento del fraude de las emisiones diésel ahora sabemos que los vehículos liberan más dióxido de nitrógeno de lo calculado”, si bien el veneno está en el nitrógeno, el azufre o las PM 2,5. Las furgonetas funcionan mayoritariamente con gasóleo. Buscar nuevos modelos de reparto es una de las opciones. Hubo o muelles en el acceso a los núcleos urbanos, donde descarguen tráileres, para luego capilarizar el reparto con vehículos ecológicos: desde el coche eléctrico, a la bicicleta.

Querol recomienda disminuir el número de vehículos que circulan por las ciudades con pautas severas, como el peaje urbano (5 euros en Milán, en hora punta). Se ha reducido la afluencia de coches en un 25%. Permitir circular los coches en función del número de matrícula se calcula que podría ayudar a reducir la circulación un 20%.

logo
Por qué esta semana hasta el aire rural está contaminado