En nuestro teléfono, navegadores, en la sanidad… la Inteligencia Artificial (IA) la encontramos en pilares fundamentales de nuestra sociedad. Una revolución que avanza rápido y que, como ya destacó el ministro de Ciencia, Pedro Duque, está cambiando nuestras vidas. ¿Cómo deben ser las estrategias de los Estados? ¿Qué aplicaciones tiene en el sector público? ¿Y en la Educación? Todas esas cuestiones serán sometidas a debate el 18 de noviembre en el II Congreso Internacional de Inteligencia Artificial que, al igual que la edición pasada, organiza El Independiente e impulsa Suma innova, organismo de la la Diputación de Alicante. Una edición que volverá a contar con la responsable de datos de Data-Pop Alliance, Nuria Oliver, doctorada en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) y reconocida tanto a nivel nacional como internacional por su conocimiento sobre IA. 

Pregunta.- ¿Nos cuesta ser conscientes de hasta qué punto la Inteligencia Artificial está presente en nuestras vidas? 

Respuesta.- No debería costarnos porque cualquier persona que tenga un smartphone está interaccionando con Inteligencia Artificial. Desde el hecho de que tú le puedas hablar al teléfono, de que cuando haces fotos te salgan recuadros en las caras de las personas, cuando buscas en Internet, que puedas encontrar algo, es gracias a la IA. Realmente casi la pregunta es dónde no está. El reto quizá es que, cómo es tan ubicua -y no son robots, son algoritmos que alimentan y que forman parte de los servicios que usamos-, pues quizás no somos conscientes de ello. Y ese es uno de los objetivos respecto a la organización de estos congresos. Creo que todavía es necesario hacer mucha divulgación científico-tecnológica. 

Muchos algoritmos están influyéndonos en nuestras decisiones y acciones»

P.- ¿Cuáles son las novedades que se tratarán en el Congreso de noviembre? 

R.- Tenemos una situación complicada a nivel político que está retrasando muchos temas, incluyendo la Estrategia Nacional en Inteligencia Artificial. Hemos incorporado nuevos ámbitos de impacto de la IA como la educación. También ha habido progreso en el contexto de los marcos éticos. En la parte más industrial o empresarial el progreso ha sido la incorporación de más de sistemas de IA en diferentes sectores, desde chatbot que proporcionan una atención personalizada y continua a los clientes al análisis de grandes cantidades de datos para poder tener procesos más eficientes o proporcionar servicios más inteligentes. Esto es un poco una impresión personal: creo que sí hay quizás un mayor conocimiento a nivel de la ciudadanía o, al menos, han oído hablar más que el año pasado sobre la IA. 

Realmente no ha pasado gran cosa desde el año pasado a este, esa es la conclusión a nivel nacional, salvo la publicación de la Estrategia i + D + I. Si que ha habido movimiento y avances a nivel empresarial. También ha habido una novedad, más de Alicante y es el Distrito Digital de la Comunidad Valenciana. 

P.- Digamos que la Inteligencia Artificial no ha llegado aún a todos los ámbitos ¿Hasta qué punto nos influirá? 

R.- Ya tiene un impacto muy grande en nuestras vidas. De hecho, muchos algoritmos están influyendo en nuestras decisiones y acciones, pero hay ámbitos como la educación o la sanidad donde las oportunidades son inmensas y donde todavía estamos en la punta del iceberg. El uso de la IA en el sector público es una de las grandes promesas. Habrá una sesión sobre ello en el Congreso y va a ser muy interesante debatir e intentar reflexionar sobre cuáles serían las prioridades a definir para conseguir desarrollar ese potencial: desde la formación a los funcionarios que trabajan en administraciones y a los políticos, a la actualización de los sistemas de las administraciones para poder utilizar técnicas de la IA, a la comunicación a la ciudadanía de cómo se están utilizando las técnicas de IA para darles su mejor servicio… esa es un área que todavía está mucho menos desarrollada que la parte de negocio-empresarial. Las grandes empresas tecnológicas o no –porque todas las empresas hoy en día son tecnológicas hasta un cierto grado- ya están utilizando técnicas de IA. 

P.- ¿Están desacompasadas, entonces, las políticas nacionales con el avance que tienen ya las empresas en Inteligencia Artificial? 

R.- Si, bueno, no solamente políticas nacionales sino administraciones públicas en general, los gobiernos en general, no solamente el Nacional o de la Comunidad Valenciana… sucede en todos. La brecha de capacitaciones en los funcionarios públicos, en los políticos y en las administraciones es algo que es bastante universal. Hay países que están invirtiendo más que otros. El otro elemento es la inversión en la capacitación tanto a nivel de recursos humanos como de sistemas tecnológicos para poder implantar y utilizar la IA en la provisión de servicios públicos y en la toma de decisiones públicas. 

Las estrategias más potentes en IA son las que establecen un compromiso presupuestario»

P.- ¿Qué te parece la Estrategia Española de I+D+I en Inteligencia Artificial, el embrión de la futura Estrategia Nacional en esta área? 

R.- No tiene ningún compromiso presupuestario. Yo creo que está bien que haya algo, es positivo que haya algún tipo de acción, pero desde mi punto de vista creo que las estrategias más potentes son las que no solamente te marcan cuales serían las prioridades y cuáles serían los ámbitos de actuación, sino que establecen un compromiso presupuestario para poder ejecutar esas líneas. Es un paso previo a la publicación de la Estrategia Nacional, hay una comisión interministerial a nivel nacional que está elaborando la Estrategia. Ahora ya no se si se va a publicar antes de las elecciones o después de las elecciones. Lo más valioso y difícil es incorporar un compromiso presupuestario. Lo han hecho otros países como Francia, Alemania, Finlandia y la Comisión Europea. Si hay países que están teniendo la valentía, entre comillas, de comprometerse y yo creo que es lo que hay que hacer. 

P.- ¿No destinar un presupuesto a tiempo, en el caso de España, que consecuencias podría tener? 

R.- Hay una primera implicación de pérdida de competitividad. Hay estudios que han analizado el crecimiento del PIB en diferentes países, incluyendo España, comparándolos si adoptasen la IA o si no lo hiciesen. En nuestro caso tendríamos un crecimiento adicional del PIB del 0,8%. También hay implicaciones en la capacidad innovadora, en la atracción y retención de talento en una área que es la más demandada en el mundo, la del conocimiento en IA. Si no tenemos oportunidades de investigación que sean competitivas obviamente la gente buena se marcha, como ya está sucediendo y como ya ha sucedido. Hay implicaciones empresariales: nuestras empresas no van a ser tan competitivas como otras. Hay implicaciones a nivel público porque no vamos a ser tan eficientes y no vamos a poder atender y personalizar las necesidades de los ciudadanos. Hay implicaciones legales porque nuestra legislación no va a estar actualizada a esta realidad de la cuarta revolución industrial, aunque sí que existe legislación europea que está siendo actualizada. Al final, todo se traduce en dinero y estamos hablando de un potencial coste de probablemente miles de millones de euros.