Hace unas semanas una mano robótica se volvió popular al aprender sola a resolver el cubo de Rubik. Mientras que para nosotros lo difícil es resolver el cubo para la máquina lo es el poder manipularlo, y en eso está la Inteligencia Artificial. Una tecnología, como defiende el cofundador y CEO de Fixr.es, Andrés Torrubia, que “trasciende al mundo digital”. Una revolución que será “más grande” de lo que significó Internet y por la que ya están apostando las empresas. Del impacto que la IA tiene sobre ellas hablará Torrubia el próximo 18 de noviembre durante el II Congreso Internacional de Inteligencia Artificial que organiza El Independiente e impulsa Suma Innova, la División de Innovación de Suma Gestión Tributaria, organismo de la Diputación de Alicante.  

Pregunta.- Usted comparó la Inteligencia Artificial con los comienzos de Internet ¿Qué acabara haciendo la IA que nosotros vemos ahora impensable?  

Respuesta.- Hay dos tipos de cosas en los que la Inteligencia Artificial va a impactar. Hace como quince años había sistemas de dictado en el PC y eso no funcionaba en la vida. Son cosas que antes no se podía hacer y ahora se pueden hacer con una máquina. Te pongo otro ejemplo, que consiste en hacer cosas mucho más baratas, como los efectos especiales. Hollywood ha podido cambiar la cara de la gente. Acuérdate de cuando grabaron El señor de los anillos y ponen a Gollum. Esto lo graban primero con un actor y luego la empresa de efectos especiales manualmente pone la cara de Gollum. Hoy en día hay una tecnología que se puede utilizar y se puede hacer muy barato cosas que antes eran muy caras. El tema de asistentes personales bastante autónomos también lo hemos visto en demos de Google, como la película de Her. Es un poco distópico, pero que tengas un chatbot que funcione de verdad es muy difícil, y pienso que no va llegar al nivel de los humanos, pero sí bastante lejos. Luego también es disruptivo el tema de la creación. Hasta ahora hay muchos sistemas de Inteligencia Artificial que son de predicción: tú dices una cosa y te la dice, te lo traduce, pero no crea nada. A corto plazo veremos las primeras obras artísticas buenas, porque ya hay, pero son un poco bluf.  

Hoy en día la IA está incrustada en los ordenadores, no personificada en nada tangible que puedas tocar

P.- ¿Qué diferencias, entonces, hay entre la revolución que supuso Internet y la que podría darse con la Inteligencia Artificial?  

R.- Internet sobre todo se mueve en el mundo de los bits, en el mundo digital. Y la IA tiene una ventaja, una posibilidad que no tiene Internet, y es que puede traspasar la barrera del mundo digital al físico gracias a la percepción. En el momento en que los ordenadores empiezan a entender, a poder ver cosas, caras, la gente que va andando, quién entra en tu tienda, como se comportan los vendedores tuyos de una tienda o los repartidores… eso trasciende al mundo digital ¿Puede llegar a ser una revolución más grande de lo que lo fue Internet? Yo creo que sí. Mi opinión es que es potencialmente más grande. Se unen mucho y a veces es difícil diferenciarlas e Internet es un requisito para que la Inteligencia Artificial se de. Hoy en día, la IA está incrustada en ordenadores; no está personificada en nada tangible que tu puedas tocar ni mover.   

La última fase de la Inteligencia Artificial es la de la irrupción robótica. Cuando una IA sea capaz de aplicarse a la robótica, y es que ahora mismo nos encontramos en los inicios. No te digo que no haya cosas, el otro día salió en las noticias la mano robótica que puede manipular el cubo de Rubik. La gente piensa que lo difícil es resolver el cubo porque es lo más nos cuesta a nosotros. Lo complicado para un ordenador es poder manipularlo. En estos momentos, Internet es incapaz de meterse en un restaurante y cocinar… la IA sí que podría hacerlo. Internet es incapaz de fabricar tan artesanal, mientras que la robótica podría ver cómo está el pan o una pizza.

P.- ¿Dónde está el peligro de una Inteligencia Artificial mal aplicada?  

R.- En mi opinión, la Inteligencia Artificial mal aplicada no va a ser como en ‘Terminator’. Elon Musk decía que la IA podía ser una tecnología más peligrosa que las armas nucleares y mucha gente se lo tomó como que las máquinas podían llegar a ver a la humanidad como una amenaza e intentaría eliminarnos. Todo esto es ciencia ficción. De hecho, los futuristas que defienden que las máquinas llegarán a ser más inteligentes que los humanos siempre predicen a 30 años, una distancia cercana pero lo suficientemente lejana para no equivocarse. Estos futuristas presentan dos escenarios: o que la Inteligencia Artificial funciona muy bien y se utilizan de forma negativa en dictaduras o entornos de vigilancia; o que funcionan muy mal porque los sistemas están mal entrenados.

P.- ¿Cuándo cree que veremos coches autónomos circulando por nuestras calles? 

R.- Lo primero que tenemos que valorar es el nivel de autonomía. Hay una clasificación americana que califica el nivel de autonomía en base a cinco niveles, siendo el quinto el nivel máximo de autonomía. El nivel cinco, por ejemplo, es el de un coche que prácticamente conduce como lo si lo hiciera una persona pero sin que haga falta que un ser humano esté al volante. El nivel cuatro se parece mucho al cinco, pero ceste caso el área por el que circula el coche está delimitada. El nivel dos y tres son de ayuda a la conducción, y son los que podemos encontrar hoy en día en coches a la venta. ¿Cuándo podremos comprar un coche completamente autónomo? Es muy difícil de predecir la fecha exacta, pero yo creo que en unos cinco o diez años, y diría que posiblemente se trataría de vehículos con una autonomía de nivel cuatro.

En España todavía no tenemos una estrategia definida de IA y, lo que es peor, un presupuesto asignado

P.- ¿Las empresas van por delante de las políticas gubernamentales? 

R.- Radicalmente sí. En España todavía no tenemos una estrategia definida de Inteligencia Artificial y tampoco un presupuesto. La IA como tal existe desde los años 50 y la eclosión empieza con el aprendizaje profundo, fue en ese momento cuando se retrasaron un poquito las políticas de los gobiernos. En Estados Unidos sí que existe inversión del Gobierno en investigación básica, mucha de ella para su aplicación militar, lo mismo que ocurre en Rusia. China, en mi opinión, es el país con un plan más definido y, aunque hoy nos parece que ese plan es muy grande, empezaron desde cero. En Europa, que está por detrás de estos países en cuanto inversión en IA, los gobiernos no deberían regular esta tecnología antes de que naciese.

P.- Estados Unidos, China… ¿Qué otros países están a la vanguardia en IA? ¿Por qué?

R.- Tenemos países como Inglaterra, que tiene una de las empresas más potentes de investigación en IA, Deep Mind, que compró Google. Canadá también es, por circunstancias históricas, un país más potente ya que fue el hogar de muchos investigadores cuando nadie apostaba por la Inteligencia Artificial. Otro país, muy pequeño pero innovador, es Israel. No tiene una estrategia nacional muy definida pero sí un ecosistema de startups increíble. En Asia, además de China, están Japón y Corea del Sur.

P.- ¿Por qué no hay más países Europeos liderando la investigación en IA?

R.- En Europa si que tenemos varias personas en investigación en IA, pero pinchamos en la investigación aplicada. En España, por ejemplo, el ordenador más potente que tenemos, el Mare Nostrum, tiene 224 módulos de tarjetas gráficas, que es lo que se utiliza para el aprendizaje profundo. Para hacernos una idea de la diferencia que existe con otros países: una empresa privada poco conocida fuera de japón, como Preferred Network, utiliza para sus experimentos más de 512 tarjetas gráficas. En Europa sí que tenemos el ingrediente clave, el talento, pero falta inversión y la puesta en marcha de la IA entre las empresas.