Ciencia y Tecnología

Francis Mojica sobre el Nobel al CRISPR: "Es como que el hijo que ha triunfado en la vida"

El investigador de la Universidad de Alicante, Francis Martínez Mojica, padre del CRISPR, valora el fallo del Premio Nobel de Química. EFE/MORELL

El considerado padre de la técnica CRISPR, galardonada hoy con el Nobel de Química, el español Francis Mojica, asegura que el premio le «ha pasado cerca» y, pese a no haber sido reconocido por el comité, se siente como si «el hijo que uno tiene ha triunfado en la vida».

Sin perder la tranquilidad y con una sonrisa, Mojica hizo estas declaraciones a la Efe en su despacho del departamento de Microbiología de la Universidad de Alicante momentos después de conocer que el Nobel de Química recaía en Emmanuelle Charpentier y Jennifer Doudna por desarrollar un método para la edición del genoma a partir de su descubrimiento al estudiar unas bacterias en las salinas de Santa Pola hace un cuarto de siglo.

«La probabilidad [de que le premiaran] era muy remota» pero «ha pasado cerca», confesó Mojica, quien ve la distinción a Charpentier y Doudna con «mucha alegría porque, independientemente de lo que te consideren», dijo en referencia al jurado de los Nobel, «he estado implicado en esto muchos años».

«Se lo han dado al niño aquel que teníamos aquí y que nadie le hacía caso, y es un orgullo. No está bien decirlo, pero es como que el hijo que uno tiene ha triunfado en la vida», según Mojica, quien cree que «ahora se oirá mucho más hablar del CRISPR de lo que ya se hace» y eso es «un motivo de orgullo enorme».

Francisco Juan Martínez Mojica (1963), que firma sus artículos de ciencia básica como Francis Mojica, manifestó que «estaba bastante claro» que la técnica iba a ser premiada con el Nobel «en algún momento» y también que se daría por la edición genética.

«Y algunos teníamos la esperanza de que tuvieran en cuenta que nada sale de la nada y que hay un trabajo siempre detrás. Y que hace falta una investigación básica de laboratorio, sin saber muy bien dónde vas y que contribuye a ampliar el conocimiento, para que luego se desarrollen herramientas fantásticas como ésta», recalcó.

Para Mojica, CRISPR se podría haber reconocido de dos maneras, la primera de ellas como el sistema que utilizan las bacterias «procariotas para defenderse frente a virus», en referencia a su trabajo inicial en Santa Pola que desembocó en el CRISPR.

Si hubiera sucedido así, «habría sido una demostración del reconocimiento» por parte del jurado del Nobel de Química «de la importancia de la investigación básica».

Mojica subrayó que, «los que somos muy románticos en ese sentido, nos parece que habría estado genial», pero ha agregado que en el fondo «a quién le importa» ese trabajo inicial sino los resultados de su desarrollo.

En este caso, comentó que la Academia sueca ha reconocido «una herramienta, lo que ha derivado la investigación» básica inicial que él descubrió, la cual tiene casi infinitas aplicaciones en la Medicina y otros campos.

Aunque precisamente las mayores expectativas del CRISPR está en la Medicina porque «facilita muchísimo la investigación biomédica» todavía no ha habido tiempo de «curar a nadie».

Por lo tanto, un posible Nobel de Medicina «habría requerido un poco más de tiempo» para distinguir una terapia contra una de las grandes enfermedades.

En todo caso, «dárselo a Emmanuelle (Charpentier) y Jennifer (Doudna) es fantástico» ya que «ellas no se podían quedar fuera si se reconoce la tecnología» por ser las primeras en usar esta herramienta en la edición genética.

Ya no tendré periodistas en la puerta los primeros días de octubre, ya no hay ninguna posibilidad ya».

Preguntado por si le parece injusto no haber sido incluido en la lista como tercer galardonado, exclamó: «¡qué le vamos a hacer!».

Mojica especuló con que el jurado haya podido pensar que «habría muchos padres, quizá: padres, primos, hermanastros» porque «la familia CRISPR es muy grande e identificar al responsable de esta revolución es complicado, y han tirado por lo más sensato si uno no quiere complicarse demasiado la vida».

El científico es consciente de que el Nobel se le ha escapado, seguramente de forma definitiva, de entre los dedos, y ahora se siente «en paz de espíritu».

«Ya no tendré periodistas en la puerta los primeros días de octubre» (cuando se fallan los Nobel) ya que «para mí ya no hay ninguna posibilidad ya».

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