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Genética en el chiringuito: “Un día esta birra se hará con CRISPR”

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Genética en el chiringuito: “Un día esta birra se hará con CRISPR”
Genética de chiringuito

Genética de chiringuito M. Viciosa

Resumen:

En El Independiente te ofrecemos la guía definitiva para elevar el nivel de cualquier conversación en la barra de un chiringuito este verano. De los neutrinos superenergéticos, a las modernas técnicas de edición genética. Cualquier asiduo lector de este periódico estará familiarizado con algunos de los temas científicos de este año. Sé un Einstein en bermudas sin caer en cuñadismos. Aquí te advertimos qué frases puedes soltar con toda tranquilidad (color verde) y cuáles te harán parecer un patán cuántico (semáforo rojo). Hoy, ingeniería genética: el CRISPR/Cas9 (se pronuncia CRIS-PER, pero en chiringuito quizás quieras hacerte el gracioso diciendo “crispis”). Puedes empezar diciendo…

  1. “Eso del CRISPR es como cuando haces CTRL+C, CTRL+V en el ordenador”
    ¡Verdadero!
    Bien traída la metáfora. Pura ciberpoesía. La edición genética vía CRISPR/Cas9 es en esencia cortar un frangmento de ADN de un ser viviente e insertarlo en la cadena de ADN de otro. El método existe entre virus y microbios en la naturaleza y fue descubierto por el español Francis Mojica. Luego, dos científicas inventaron unas tijeras moleculares (Cas9) para poderlo aplicar en otros seres vivientes. En este vídeo explicamos cómo funciona exactamente:

    En este vídeo explicamos en qué consiste la técnica CRISPR/Cas9 comparándola con un editor de textos. Las madres de la técnica explican las repercusiones de sus investigaciones. Vídeo: Mario Viciosa

     

  2. “Es el invento del siglo”
    Podría ser
    Suena a frase cuñada, pero podría ser. Está claro que este siglo XXI nos puede deparar muchas sopresas. Pero esta técnica es tan sencilla y barata que si se demuestra eficaz en humanos, podría ser la llave fundamental para acabar con decenas de enfermedades de origen genético. Por lo pronto científicos entre los que participó el doctor Juan Carlos Izpisúa, en Estados Unidos, consiguieron hace un año que un embrión esquivase una enfermedad cardiaca. Eso sí, nunca se implantó en un útero, pues no es legal allí. Hasta entonces lo habían hecho equipos chinos de la universidad china de Guangzhou (en 2015 sin embriones viables y en 2016 para evitar el VHI).
  3. “Eso del CRISPR es como lo que hacía el doctor Mengele. ¡Imagínate que cae en manos de los nazis!”
    ¡Cuñadismo!
    Para empezar, Josef Mengele no tenía mucha idea de cómo funcionaba el ADN. Era un sádico. Punto.  No metas a los nazis en esto. Sus experimentos genéticos apenas consistían en “cruzar” a personas con enanismo o sacarles sangre sin parar. Cualquier experimento genético hoy en día está sometido a comités de ética y las legislaciones son extraordinariamente restrictivas. Por supuesto, es una técnica potente y prometedora, pero no para hacer “superhombres arios”. De hecho, aún no está claro cómo de efectiva puede ser. Dicho esto, como toda nueva tecnología, en manos inadecuadas puede ser un peligro. Pero a día de hoy hay amenazas bastante más preocuopantes.
  4. “En nada, el cáncer se curará con una inyección de genes”
    No así
    El cáncer no es una enfermedad única. Si algo hemos aprendido es que son muchas y muy diferentes entre personas. Ahí la genética juega un papel clave. Es cierto que el CRISPR/Cas9 puede jugar un rol importante ante ciertas predisposiciones genéticas a desarrollar tumores, tal y como recordaba el año pasado la doctora Charpentier a El Independiente. Lo que ocurre es que aún es muy pronto para saber cómo emplearla de manera segura. Por supuesto, el CRISPR es algo más sofisticado que meterse una inyección de genes, que se parece algo más a la creación de algunos transgénicos. Y los cánceres parece que se curarán más bien con una combinación de técnicas, donde la inmunoterapia será fundamental.
  5. “Quita, quita… que se te puede desparramar todo el ADN”
    No desencaminado
    Obviamente, el ADN no se desparrama. Para eso tenemos una cosa llamada telómeros en los cromosomas. Pero sí es cierto que una edición genética en un punto concreto puede tener resultados inesperados en otras regiones. Al menos así lo ha demostrado un equipo del Instituto Wellcome Sanger (Reino Unido). El problema principal está en que aún no dominamos la parte del pegado de genes, la sutura, por así decirlo. Esto no viene sino a demostrar que aún estamos en las fases previas de una técnica que, con todo, se ha demostrado eficaz y segura en otros muchos casos. Nunca en humanos.
  6. “Vas a poder elegir el sexo de tu hijo con el CRISPR”
    ¡Cuñadismo!
    Te has quedado atrás. No hace falta CRISPR para eso. Técnicamente es posible hacerlo ya. En España sólo es legal en casos muy determinados, con finalidades estrictamente terapéuticas. En Estados Unidos hay clínicas de fertilidad que ofrecen la selección de sexo, entre otras cuestiones como el color de los ojos. En estos casos, no se trata de cortar y pegar genes, sino de elegir embriones con determinadas características antes de ser implantados en útero. Elegir el color de los ojos de tu hijo ya es un poco más complicado. Hay unos 500 genes o más implicados.
  7. “Un día van a crear ratones con ojos humanos”
    Más o menos, lo han hecho
    Dilo con tranquilidad. Es más: di que ya lo han hecho. El doctor Lluis Montoliu consiguió fabricar un ratón-avatar con los ojos de un paciente con una mutación genética ligada al albinismo. Tiene su abecedario genético cambiado. Copió los genes implicados en esa mutación que le da problemas de visión. Los pegó en el alfabeto del ratón en el mismo lugar y ahora ha desarrollado los mismos ojos. De esa forma se pueden probar tratamientos en el roedor antes que en el paciente.
  8. “Un día, esta birra se hará con CRISPR”
    ¡Ya lo han hecho!
    Si alguien consigue rentabilizarlo, el año que viene estarás dando lecciones chiringuiteras con una cerveza de corta-pega en la mano. El CRISPR puede tener aplicaciones mucho más allá de los cuerpos humanos. La edición genética de la cebada ha permitido crear cervezas sin lúpulo. Un hombre, Charles Denby, que llegó a la Universidad de California-Berkeley para conseguir biocombustibles más eficientes, ha terminado fabricando cervezas sin este aditivo “y con el mismo sabor”. Aquí, los detalles:

Te enseñamos por dentro una planta de lúpulo y cómo el corta-pega genético puede evitar su uso en la cerveza del futuro. | Vídeo: Mario Viciosa, Deutscher Hopfenpflanzer.

 

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