En 2019, Astroland, una startup española, ‘trajo’ un trozo de Marte a Cantabria. Recrearon en una cueva del municipio de Arredondo las condiciones de vida del planeta rojo. Ahí plantaron una estación subterránea para los privilegiados que pueden pagar la experiencia. Ahora, esta compañía ha aprovechado lo aprendido en su particular colonia marciana para fabricar las ‘casas del futuro’.

Se llama CyberHut y por ahora sólo es un prototipo en fase beta. La idea es presentarlo en febrero si la pandemia lo permite. La vivienda comenzó a construirse a finales de septiembre y la semana pasada se trasladó a un recinto que la empresa tiene en el Parque Científico y Tecnológico de Cantabria (Pctcan).

El prototipo de la CyberHut durante un traslado en Cantabria, la semana pasada.

A simple vista, la casa del futuro es una mole de acero de más de 25 toneladas y recubierta de aluminio espejo. En las imágenes virtuales facilitadas por la firma se aprecia, además, que la estructura descansa sobre cuatro patas y que se entra a la vivienda subiendo por unas escaleras desplegables. «Hemos concebido CyberHut más como un iPhone que como una vivienda tradicional», cuenta David Ceballos, fundador de Astroland.

Casi todo lo que ofrece CyberHut suena a ciencia ficción. El proyecto nace de «llevar la tecnología al extremo», dice el empresario. Experiencias como la de cueva cántabra forzaron a la empresa a desarrollar tecnologías para entornos más extremos. Y lo que han hecho ahora es aplicarlo al sector de las construcción.

La casa está preparada para aguantar fenómenos extremos: terremotos, huracanes, incendios y grandes nevadas. Si está elevada es, precisamente, para soportar inundaciones. Se entra con reconocimiento facial y está blindada con sistemas ‘anti-intrusos’. En el interior no faltan kits de todo tipo para enfrentarse a situaciones de emergencia.

Pero lo que se pretende con la CyberHut es popularizar una vivienda que ayude a sus propietarios a estar sanos. Algo que quieren conseguir con la hiperpersonalización de todo tipo de costumbres cotidianas. La información que recoge la vivienda de los huéspedes se monitoriza a través de NeuroHome, una sistema de inteligencia artificial con el que se comunican por voz y gracias a sensores.

Desde nuestras constantes vitales a la comida y el deporte. La empresa pretende mejorar la salud de los propietarios midiendo cómo se relacionan con su entorno y corrigiendo todo lo que les genere un daño celular. Gracias a la colaboración con partners médicos, Astroland sacará perfiles para adelantarse a posibles enfermedades. Un control donde los datos están despersonalizados y en una nube protegida.

Imagen virtual de la vivienda desarrollada por CyberHut.

Pero la vivienda también sorprende por otras cualidades. El interior de la casa puede mutar. Si quieres mover los espacios a tu antojo, sólo tienes que pedírselo a NeuroHome. «Cada estancia muta para adecuarse a lo que vas a hacer. A partir de 55 metros cuadrados resolvemos 200. Si tú vas a teletrabajar se adecua la iluminación, la temperatura y la música. Tu se lo dices y todo esto se hace automáticamente», asegura Ceballos.

La casa también es sostenible. «Generamos todo tipo de energía y purificamos el ciclo integral de agua», apunta. Dentro del inmueble se purifica el aire y se crean espacios sin contaminación electromagnética. Según el fabricante, la CyberHut tiene un ciclo de vida muy largo y se puede reparar.