Ciencia y Tecnología Eugenio Fraile, jefe de la misión del buque oecanográfico Ramón Margalef

“El ecosistema marino se recuperará de la llegada de la lava al mar en pocos años”

Eugenio Fraile Nuez, jefe de la misión del Instituto Español de Oceanografía (IEO)-CSIC en La Palma.

Eugenio Fraile Nuez, jefe de la misión del Instituto Español de Oceanografía (IEO)-CSIC en La Palma. IEO

El buque Ramón Margalef del Instituto Español de Oceanografía (IEO) -CSIC ha realizado varias campañas de investigación en el archipiélago canario desde que en 2011 se produjera la erupción submarina frente a la costa sur de El Hierro. En una de ellas, en  2018, se inspeccionó la zona donde probablemente llegue ahora la lava al mar tras su destructivo paso por tierra. 

Desde que el buque llegó a la zona el pasado sábado, los científicos del IEO han estado trabajando a contrarreloj para completar la foto del volcán de La Palma, ésa que no se tiene hasta que se ve cómo se está comportando la isla volcánica bajo el agua. Han estado trabajando muy cerca de la costa, pendientes de la llegada de la lava al mar.

Un aspecto crucial de la misión del buque es conocer y comprender mejor la manera en la que afectará el volcán al ecosistema marino. “Por ejemplo, si los pescadores nos dicen que hay menos peces, en eso tenemos que poner ciencia para ver si es por el volcán y por qué no están”, nos explica desde la nave -por teléfono- Eugenio Fraile, jefe de la misión del Ramón Margalef . “Queremos hacer un estudio del agua desde el punto de vista físico, químico y biológico para detectar posibles anomalías, que pueden ser térmicas o de oxígeno que puedan hacer variaciones significativas en el ecosistema marino”, añade.

Una vez que llegue la lava, todos los organismos del fondo van a desaparecer en la zona afectada. Más allá de los efectos externos que esto cause, que no son estudiados por el buque, la buena noticia es que el ecosistema marino se recupera muy rápido. Según la experiencia reciente de El Hierro, “la lava arrasó el ecosistema marino, pero en tan sólo tres años hay un ecosistema marino mucho más productivo y más rico que antes de la erupción», asegura el oceanógrafo.

La naturaleza tiene la capacidad de regenerar muy rápidamente el ecosistema marino por acción volcánica, «ya que emiten gran cantidad de nutrientes y hierro bioasimilable para producir un efecto de fertilización natural único. En pocos años se recuperará de la llegada de lava al mar”, afirma el investigador. 

El buque Ramón Margalef del Instituto Español de Oceanografía (IEO)-CSIC
Técnicos trabajando en el buque Ramón Margalef del Instituto Español de Oceanografía (IEO)-CSIC. IEO

La foto completa del volcán

“Queremos hacer un estudio exhaustivo del ecosistema marino desde el punto de vista químico, físico, biológico y geológico al suroeste de La Palma ante la caída masiva de cenizas y de la llegada de la colada de lava al mar”, asegura Eugenio Fraile. “Para nosotros es importante estudiar la transformación del terreno bajo el mar y estudiar las anomalías que puede crear sobre la llegada de la lava y cómo puede repercutir en el ecosistema marino, a su microbiología y a su flora y fauna en general”, añade. 

“La intrusión magmática [se llama así cuando el magma procedente del interior de la Tierra penetra en la corteza terrestre] está produciendo una elevación de la isla de casi 10 cm en la zona oeste de isla y eso se mide con GPS, pero en el mar no se puede medir a no ser que se haga una batimetría de alta resolución con un buque”, explica el científico. Por ese motivo están allí, para hacer una batimetría de alta resolución, es decir, una reconstrucción en tres dimensiones del fondo oceánico.

La intrusión magmática está produciendo una elevación de la isla de casi 10 cm»

EUGENIO FRAILE, investigador del IOC

Como tienen una morfología de referencia submarina tomada en 2018 pueden compararla con la actual y pueden detectar “posibles abombamientos del terreno debido a esta intrusión magmática, alguna fractura, fallas o deslizamientos, etc. Es un objetivo más geológico”.

Un trabajo que va a complementar al del Instituto Geológico Nacional, encargado del análisis de la tierra por satélite y cuya técnica no se puede aplicar en el mar. “Por ese motivo necesitamos un buque oceanográfico, es la única manera que podemos obtener datos de abombamientos y así poder dar una visión más compleja de cómo funciona el sistema sismovolcánico”, afirma el responsable científico de la misión oceanográfica. 

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