“Soy divulgador, director, productor y biotecnólogo molecular”, se define a sí mismo Hashem Al-Ghaili. Es un ‘Carl Sagan’ contemporáneo que tiene 33 millones de seguidores en Facebook que hacen que los vídeos de este yemení nacido en 1990 y afincado en Berlín rompan Internet cuando son publicados.

El más reciente ha sido de los más llamativos. Hashem Al-Ghaili ha creado un concepto inspirado en los avances tecnológicos y científicos de los últimos años en materia de bioingeniería para crear EctoLife, una empresa ficticia que concibe bebés en úteros artificiales con ingeniería genética perfectamente sanos mientras su padres monitorean su crecimiento desde el móvil, incluso el feto puede desarrollarse en casa.

“No creo que debamos considerar EctoLife como ciencia ficción. Es un concepto basado en la ciencia que tiene mucho de nuestra realidad, hay mucha investigación actual y las tecnologías que lo harían posible ya existen, ya se han hecho en mayor o en menor medida”, explica a El Independiente. “Lo que he hecho ha sido unir investigaciones de los últimos 50 años y creé el concepto de una matriz artificial que fuera lo más comprensible que se haya creado nunca y que fuera visualmente muy atractiva”, añade Hashem Al-Ghaili.

El resultado se ha sumado a la larga lista de producciones que sube a sus redes y que se hacen virales automáticamente. Para sus vídeos más convencionales se apoyan en un pequeño equipo de dos personas pero él es quien desarrolla las creatividades en 3D de sus vídeos más complejos como el de EctoLife que asegura que le llevó dos meses realizar sus animaciones.

Pese a que es un divulgador científico habitual de las conferencias TED también está trabajando la ciencia ficción. “Tengo una novela que saldrá publicada a comienzos de 2023 y espero que sea traducida al español, un corto llamado Simulation que se puede ver en YouTube y estoy trabajando en un largometraje titulado Orbital”. Cree que es muy necesario mezclar ciencia con ficción porque es una buena manera de transmitir ideas.

Su referente es Carl Sagan. “Era un gran divulgador, y escribió una novela de ciencia ficción: Contacto. Él usó la ciencia ficción como un medio para promover ideas interesantes sobre la ciencia y yo hago lo mismo, creo que es estupendo. Pero hay que distinguir entre ciencia y ficción», sostiene.

“Lo que yo hago es tomar la ciencia básica y trato de combinar mucha investigación para crear contenido, que es parte de la ciencia aplicada. Y es una experiencia muy emocionante. Me encanta. Me encanta crear ritmos, animaciones y todos estos videos originales”, asegura.

Llegaremos a un punto en el que todas nuestras necesidades energéticas estarán cubiertas y no tendremos que preocuparnos por ello nunca más

Hashem Al-Ghaili

Su mirada al futuro es positiva porque tiene mucha fe en la ciencia y en la tecnología. “La ciencia tiene mucho que ofrecer. Es al final la forma en que usamos la tecnología lo que la ciencia nos ayuda a crear y la tecnología tiene ambos lados, el negativo y el positivo. Es responsabilidad de los que toman las decisiones decidir qué es lo mejor para todos o para el bien común”, reflexiona. En este sentido sus trabajos son principalmente optimistas, “salvo cuando creo que es necesario llamar la atención a la gente sobre algo, como el cambio climático, por ejemplo”, apunta.

En su opinión hay dos tecnologías que van a ser muy disruptivas. “Una sería la ingeniería genética. Tenemos miles de enfermedades genéticas, imagina si pudiéramos acabar con ellas y  acabar con mucho sufrimiento. Eso sería increíble y ya está ahí, en realidad. Y la segunda es la energía de fusión nuclear, que nos proporcionará y energía limitada. Ahora, se ven un montón de descubrimientos y tecnologías innovadoras, creo llegaremos a un punto en el que todas nuestras necesidades energéticas estarán cubiertas y no tendremos que preocuparnos por ello nunca más. Eso va a cambiarlo todo”, asegura.

EctoLife, vídeo creado por Hashem Al-Ghaili