Otoño es una de las estaciones con mayor suceso de fenómenos astronómicos y, a pesar de la popularidad de la lluvia de estrellas de las Perseidas, la cita con las Leónidas no puede pasar desapercibida. Durante la madrugada del martes 17 al miércoles 18 de noviembre los amantes de las estrellas podrán disfrutar de esta excepcional convocatoria. La afluencia de estrellas fugaces es tal que se prevé que caigan más de 20 meteoros por hora.

Además, la ausencia de la Luna en el cielo nocturno (al estar un 5% visible y se ocultará temprano) dotará de unas condiciones inigualables para la observación de este fenómeno. El cometa Tumpel Tuttle es el protagonista de este fenómeno. Cuando el planeta Tierra pasa por su zona de influencia cada 33 años, llena de material en forma de polvo y piedras, estas partículas diminutas se desintegran en nuestra atmósfera.

La excepcionalidad de esta lluvia no reside en el número de estrellas que se pueden divisar, ya que en las estivales Perseidas su afluencia en el firmamento es mayor. Las Leónidas, a pesar de ser menos numerosas, son más visibles que sus compañeras. El consejo principal para observarlas es acudir a alguna zona donde en el cielo no exista contaminación lumínica.

¿Cómo ver las Leónidas?

En este vídeo te contamos las principales curiosidades de este fenómeno atmosférico y cómo poder cómo verlo, algo espectacular cada 33 años.

Vídeo: M.V. y G.M.P.

Una lluvia de estrellas marcada por el confinamiento

Cuanto más adentrada sea la noche, mejor se podrán buscar estas estrellas en el cielo, aproximadamente cuando la constelación Leo haya aparecido por el horizonte. Pero este año, de forma excepcional por las medidas de confinamiento por el Covid-19, la observación deberá hacerse desde desde azoteas, terrazas o jardines.

El evento astronómico recibe este nombre por la constelación de Leo «su radiante», pero no quiere decir que para verlas todas haya que clavar la mirada en este punto del cielo: podremos ver una estrella en cualquier parte del firmamento. Asimismo el sentido de su movimiento será en múltiples direcciones: lo más recomendable es tumbarse en el suelo para así ampliar lo máximo posible nuestro campo visual.

Según el centro de Astronomía y Aplicaciones Espaciales, dependiente del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, uno de las fechas más señalas del calendario sucedió en noviembre de 1833, en la costa oeste de Estados Unidos: se alcanzó una tormenta estelar de proporciones «importantes». Un fenómeno así no se volverá a disfrutar hasta 2031.