Hasta ahora, los científicos han sido cautelosos al atribuir el aumento de las temperaturas globales de los últimos años al calentamiento global previsto por los contaminantes en la atmósfera, conocido como el «efecto invernadero». Pero hoy el Dr. James E. Hansen de la NASA aseguró a un comité del Senado de EE.UU. que estaba 99 por ciento seguro de que la tendencia al calentamiento no era una variación natural, sino que era causada por una acumulación de dióxido de carbono y otros gases artificiales en la atmósfera”.

Este párrafo es de la noticia de The New York Times del 24 de junio de 1988  titulada El calentamiento global ha comenzado, asegura un experto en el Senado.  Ese experto es James Hansen, cuya participación en ese comité del Senado el día anterior y sus investigaciones le sirvieron para convertirse en el “padre del calentamiento global”. Aunque sus investigaciones no son ni las únicas ni la primeras, el impacto mediático de aquella intervención fue tal que se quedó con la paternidad del concepto.

Portada de New York Times de junio 1988.

Hansen, por supuesto, fue tachado de loco por muchos críticos y colegas, pero sus predicciones se han cumplido, no con la exactitud que los negacionistas hubiesen querido, ya que Hansen es citado constantemente por haber sobreestimado los datos. Su modelo predijo que si la contaminación climática continuaba aumentando a un ritmo uniforme, las temperaturas globales promedio de hoy serían aproximadamente 0.3 ° C más cálidas de lo que realmente son. 

Eso ha ayudado a que el trabajo de Hansen sea un objetivo popular para los críticos de la ciencia climática. Sin embargo una investigación de la Universidad de California, Berkeley, el Instituto de Tecnología de Massachusetts y la NASA explica que mayor parte de esta sobredimensión no fue causada por una falla en la física básica del modelo que empleó Hansen. Surgió porque los niveles de contaminación cambiaron en formas que Hansen no predijo.

Según esta investigación el modelo sobreestimó la cantidad de metano, un potente gas de efecto invernadero, que iría a la atmósfera en años futuros y Hansen tampoco preveía una caída precipitada en los refrigerantes que calientan el planeta, como algunos compuestos de freón, después de que las regulaciones internacionales del Protocolo de Montreal entraron en vigor en 1989 contra el agujero de la capa de ozono.  En esta misma investigación, publicada en la revista Geophysical Research Letters, 14 de 17 modelos climáticos que se emplearon entre 1970 y 2007 fueron “muy acertados en sus predicciones”. 

James Hansen en la COP de Madrid.

Más ciencia y energía nuclear

Cómo hizo en su día, Hansen se sigue aferrando a la ciencia para abordar el calentamiento global. Y esta es la que ha pedido a los jóvenes a su paso por Madrid con motivo de la Cumbre del Clima. “Siento decir  a los jóvenes que no es suficiente el crecimiento de su concienciación. Está muy bien, pero necesitamos más de vosotros. Necesitamos vuestro idealismo, vuestra apertura de mente y honestidad. Pero que el problema al que nos enfrentamos no es simple, es un problema energético y de derechos humanos. Para solucionarlo necesitamos el método científico y, para eso no puede afectar ni el idealismo ni la ideología”, asegura el científico. “Solucionar el problema necesita de entender la situación”, añade. 

Hansen es un firme defensor de la energía nuclear como fuente para satisfacer la demanda humana de energía, por no ser emisora de gases de efecto invernadero, lo que le ha alejado de muchos de los posicionamientos de grupos ecologistas, con los que sí coincide en su batalla contra el carbón y el cambio climático.

El científico ha sido arrestado varias veces por manifestarse contra el uso del carbón

El científico ha sido arrestado varias veces por manifestarse contra el uso del carbón, asegura que hay que trabajar con China para que deje de usarlo. El carbón ha sido durante años su principal caballo de batalla porque su combustión ha sido y es una de las principales fuentes de gases de efecto invernadero. Con todo, Hansen subraya que “el mundo no desarrollado tiene derecho a avanzar, el uso de energía en los países en desarrollo está empezando. Países como India están empezando a despegar, su población va a superar a la China en pocos años. EE UU y Reino Unido son de los países que más han contribuido a la crisis climática y no estamos en disposición moral de pedir a los países en desarrollo que limiten su crecimiento, países como India necesitan mucha energía para elevar su calidad de vida”.

Unos equilibrios difíciles que para Hansen merece la pena pelear por ellos: «Tenemos un gran reto por delante, pero también un planeta espectacular y no podemos hacer otro en Marte, tenemos que salvar este».