El 22 de mayo se celebró el Día Internacional de la Diversidad Biológica. El mantenimiento de la biodiversidad, según numerosos estudios, puede prevenir la llegada de enfermedades o pandemias, tal como es la actual pandemia del coronavirus. Este concepto, la biodiversidad, recoge desde la variedad de plantas, animales y microorganismos hasta las diferencias genéticas dentro de cada especie o la variedad de ecosistemas que albergan múltiples interacciones entre sus miembros (humanos, plantas, animales) y su entorno (agua, aire, suelo…).

El cuidado del planeta es uno de los compromisos de Kellogg y, como parte de ese compromiso, desde hace años trabaja en proteger y promover la biodiversidad en los entornos de los cultivos de los cereales que utiliza para elaborar sus alimentos. La biodiversidad

Un claro ejemplo de este compromiso es el programa global de agricultura sostenible OriginsTM de Kellogg, que desde 2013 y en colaboración de los agricultores, investiga y promueve nuevas técnicas para fomentar la biodiversidad en los campos de arroz del Delta del Ebro que se aplican posteriormente al cultivo de diferentes tipos de cereales en otras regiones del mundo.

Entre estas medidas, se encuentran la instalación de hoteles de insectos para optimizar la presencia de aquellos que favorecen el ecosistema, la polinización y la biodiversidad. El objetivo es atraer insectos útiles para el cultivo de arroz creando refugios, hoteles, diseñados para acogerles. Asimismo, se está trabajando en la introducción de márgenes florales a través de la siembra de plantas nativas para fomentar la aparición de insectos y controlar las plagas.

Por otro lado, se han puesto en práctica cultivos invernales, con la siembra de plantas leguminosas y gramíneas durante el periodo en el que los campos de arroz estarían normalmente en barbecho, para mejorar la fertilidad y calidad del suelo gracias al aumento del stock de carbono, y se han instalado nidos de golondrinas por su papel como controladoras de plagas de cultivo, entre otras prácticas.

Gracias a estas iniciativas, Kellogg mejora las prácticas agronómicas respetando el equilibrio natural, protegiendo el lugar donde crece el arroz que utilizan para fabricar sus cereales de desayuno. Y es que cada grano de arroz del Delta del Ebro, es un grano de Choco Krispies cocinado de forma muy simple en la planta de producción de Kellogg en Valls (Tarragona).

El compromiso de Kellogg con el bienestar incluye nutrir a las personas y también al planeta, mediante el apoyo a agricultores y la conservación de los recursos naturales a lo largo de toda la cadena de valor, desde el abastecimiento responsable de ingredientes y la reducción del desperdicio de alimentos, hasta la utilización de envases reciclables, reutilizables o compostables.

La biodiversidad y el mantenimiento del medioambiente es uno de los objetivos de la Agenda 2030. Esta recoge una serie de medidas emitidas por la ONU y a la que se han acogido numerosos países y empresas. Entre ellas no solo figura el cuidado de la biodiversidad, sino también la sostenibilidad, la igualdad, el fomento de la educación de calidad o el fin de la pobreza.